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Los embriones crecen en el espacio

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Un equipo chino demuestra por primera vez, en un modelo de muestras de ratones puestas en órbita, que la reproducción en estas condiciones puede ser posible

19 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Si a Stephen Hawking le acaban haciendo caso, la humanidad tendrá que buscarse algún día un nuevo hogar en el espacio. Sería en un futuro lejano, pero en este hipotético éxodo de la humanidad, ¿estará garantizada la supervivencia? La cuestión no es ya si los humanos podrán adaptarse a las condiciones en otro planeta, si no si será posible la reproducción en un hábitat espacial. No es un tema baladí, sino que es un motivo que preocupa desde hace años a parte de la comunidad científica. La NASA, de hecho, protagonizó en 1996 el primer intento de desarrollar embriones de mamíferos en órbita a bordo de la nave espacial STS-80. Pero ninguno de los 49 seleccionados superó la prueba. Como se trataba de un experimento caro, Estados Unidos dejó de lado esta línea de investigación, que retomó China veinte años después. Pero la misión lanzada en el 2006 tampoco tuvo éxito.

Parecía que no era posible, pero, diez años más tarde, otro equipo de científicos chinos acaba de lograrlo. Al menos 600 embriones de ratón de una muestra de 6.000 enviados al espacio a bordo del satélite de microgravedad SJ-10 lograron crecer en condiciones orbitales hasta convertirse en blastocitos, embriones en su fase inicial formados por cerca de 200 células a partir de la primera.

«Este hecho representa un importante hito en la exploración espacial humana», advierte Aaron Hsueh, profesor de biología reproductiva en la Universidad de Stanford. «Es un pequeño paso para los embriones de ratón, pero un gran salto para la reproducción humana», añadió.

Duan Enkui, profesor del Instituto de Zoología asociado a la Academia de Ciencias de China y principal responsable del experimento, entiende, sin embargo, que todavía queda mucho por hacer en este campo. «El ser humano -dice- todavía puede tener un largo camino por recorrer antes de poder colonizar el espacio, pero, antes de eso, tenemos que averiguar si es posible para nosotros sobrevivir y reproducirnos en el espacio exterior, como lo hacemos en la Tierra».

Pese a la cautela, asegura que «ahora por fin hemos demostrado que el paso más importante en nuestra reproducción, que es el desarrollo temprano del embrión, es posible en el espacio exterior».

En el experimento, el satélite SJ-10 transportó más de 6.000 embriones de ratón en una cámara cerrada del tamaño de un horno de microondas. Para conocer su evolución, una cámara los fotografió cada cuatro horas y envió las imágenes a tierra. Fue entonces cuando se demostró que los embriones se convirtieron en blastocitos al cabo de cuatro días. Los científicos chinos continuarán con el estudio en cuanto la sonda aterrice en la tierra, lo que hará en unos días.

«Un impacto fundamental»

El hallazgo no ha pasado inadvertido entre la comunidad científica mundial. Así para Peter Leung, investigador de la Academia Canadiense de Ciencias de la Salud, lo conseguido se trata de una innovación que tendrá «un impacto fundamental en la biología reproductiva y supondrá enormes beneficios potenciales para la salud humana». David Elad, la Universidad de Tel Aviv, entiende que el experimento permitirá «una comprensión profunda de los factores biológicos de la reproducción temprana».