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Hallan una especie de homínido que ya enterraba a sus muertos

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Tienen rasgos de australopithecus, pero podría ser la primera del género homo

11 sep 2015 . Actualizado a las 01:33 h.

Tenía el cerebro diminuto, como el de un australopithecus, pero podía caminar, masticar los alimentos y manipular los objetos como un homínido. Sus dientes y manos pequeñas presentan rasgos modernos, pero las falanges en sus dedos eran curvas para permitirle trepar por los árboles y su tórax arcaico, en forma de embudo a diferencia del tipo barril de los sapiens actuales. Es el Homo naledi, una nueva especie de homínido descubierta en una cueva de Sudáfrica cuya morfología se sitúa entre los géneros Australopithecus y Homo y que ha sido presentada como un puente entre ambas e incluso como el antecesor de los primeros homínidos, un espacio ahora ocupado por el Homo habilis.

Fue identificado a partir del estudio de 1.550 fósiles pertenecientes a 15 individuos, que representan tanto a niños como adolescentes, adultos y ancianos, localizados en el yacimiento Dinaldi, una cámara al final de una gran cueva de 80 metros a la que se accede tras un pasadizo muy estrecho en el que es necesario ir a gatas para poder desplazarse. De ahí que el director del proyecto, el paleontólogo sudafricano Lee Berger, contratase como colaboradores a mujeres pequeñas y delgadas. Allí estaba el tesoro: la mayor colección de fósiles de una misma especie y de una misma población de toda África, algo que solo se ha visto en yacimientos como el de Atapuerca.

«El Homo naledi es ya prácticamente el fósil de nuestro linaje que mejor se conoce. Vi algo que nunca pensé que vería en mi carrera», dijo Berger, que lideró un equipo internacional de antropólogos entre los que también se encuentran varios miembros del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), que se encargaron de reconstruir el tórax.

Si la identificación de una nueva especie es un descubrimiento notable, igual de sorprendente es la forma en que se encontraron los fósiles. Los restos acumulados de distintos individuos no presentaban marcas de traumatismos ni heridas provocadas por depredadores y tampoco se hallaron en la zona esqueletos de otros animales, salvo el de algunos pájaros y ratones. Esto hace sospechar a los investigadores que los individuos fueron depositados deliberadamente en la cámara en una especie de rito funerario. Esto significa que eran capaces asumir un comportamiento ritual y de desarrollar un pensamiento simbólico, algo asociado a humanos mucho más tardíos, e insólito si se tiene en cuenta su cerebro diminuto, de 500 centímetros cúbicos, del tamaño de un gorila y casi la tercera parte del de los sapiens actuales.

Los restos no se han datado

La hipótesis de este comportamiento complejo es algo que aún deberá confirmarse y para ello será importante realizar la datación de los fósiles, algo que, sorprendentemente, todavía no se ha hecho, en parte por las difíciles condiciones del sedimento.

«Al no tener la referencia de la edad geológica, el significado evolutivo es difícil de determinar», apunta Markus Bastir, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales que ha participado en el trabajo. Si su edad fuera más antigua de 2,6 millones de años, los fósiles de H. naledi serían la representación esquelética más completa de un grupo de homínidos y la más antigua del grupo Homo. Si su cronología fuera menor de un millón de años, los restos encontrados serían la prueba de la coexistencia en África de especies del género Homo muy diferentes entre sí. La respuesta está en la propia cueva, llamada Rising Star, donde hasta ahora solo se ha excavado medio metro cuadrado.