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Un fallo de mantenimiento causó la muerte de la niña que tocó una farola en Santiago

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

El informe de la Policía Científica señala a la empresa que revisó la farola

30 nov 2014 . Actualizado a las 15:05 h.

«La empresa de mantenimiento no cumple con lo estipulado en los pliegos de prescripciones técnicas que rigen el contrato de mantenimiento en el sentido de detectar y solucionar los defectos que supongan un inminente peligro y el cumplimiento del REBT [Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión]». Esta es la principal y demoledora conclusión a la que ha llegado la Policía Científica en su informe sobre qué provocó el fallo eléctrico que hizo que una farola del parque Pablo Iglesias de Santiago, en el barrio de Vite, electrocutase al tocarla a Anna Nieto Lago. La joven, de 14 años de edad, perdió la vida en la madrugada del 15 de septiembre, cuando había asistido a un concierto de las fiestas de la Guadalupe.

La empresa Atisae era la responsable de verificar que la instalación cumplía con los requisitos legales. El 1 de octubre del 2010 inspeccionó las farolas del parque de Vite y observó varios defectos, como la inexistencia del latiguillo de toma de tierra en el cuadro general de protección o la suciedad existente en el cuadro eléctrico, que además tenía deteriorada su carcasa. Estas deficiencias hicieron que la firma emitiese una calificación condicionada que obligaba a la propietaria, el Concello de Santiago aunque tiene externalizado este servicio, a corregir los fallos en el plazo de seis meses.

El 8 de septiembre del 2011 Atisae volvió a inspeccionar la instalación y esta vez sí dio una calificación favorable emitiendo un informe en el que hacía constar que se había instalado interruptor general y protecciones diferenciales. El visto bueno era por cinco años, que es el período obligatorio que marca la ley.

Sin embargo, cuando la Policía Científica acudió el 18 y el 19 de septiembre del 2014 para investigar el accidente, en el cuadro general de protección no existía ningún diferencial de protección. Los agentes preguntaron por este aspecto al personal de mantenimiento que los acompañaba, que es el que regularmente revisa la instalación, y les manifestaron que «nunca ha habido en el cuadro general de protección la referida protección diferencial», señala el informe.

¿Por qué el técnico dijo haber instalado dispositivos de seguridad que luego no aparecieron? Este extremo deberá resolverlo la investigación que dirige la magistrada del juzgado de instrucción número 2 de Santiago, Margarita Guillén. La Policía Científica hace referencia a este aspecto en su informe señalando que «el organismo de control autorizado (Atisae), no detecta los fallos indicados e incomprensiblemente da por válidos unos interruptores diferenciales que ni siquiera existen». Y recalcan que este elemento «hubiera detectado la corriente de defecto que se produjo cortando el suministro». Es decir, que habría evitado el trágico accidente en el que murió Anna Nieto Lago.

Otras deficiencias halladas fueron que las líneas de alumbrado no estaban protegidas con interruptores de corte omnipolar, sino unipolar, y que el valor de la resistencia a tierra era excesivamente elevado, 107 ohmios cuando el máximo son 30, así como que las columnas de las farolas no eran estancas, por lo que les entraba agua, además de no haber picas para la toma de tierra.