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Ourense se suma al Instituto de Investigación Biomédica de Vigo

Ángel Paniagua Pérez
ángel paniagua VIGO / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Oscar Vázquez

El colectivo aglutina a 500 científicos y la provincia aporta dos grupos

09 nov 2014 . Actualizado a las 05:25 h.

Ourense se ha incorporado al Instituto de Investigación Biomédica de Vigo, que lleva años haciendo una labor constante pero silenciosa. Ahora, esta entidad que suma a la sanidad pública y la Universidad de Vigo ha decidido darse a conocer. Captar investigadores, abrir líneas, conseguir financiación. Expandirse. El pistoletazo de salida a esta nueva fase lo marca un hecho clave: ha logrado captar a medio millar de investigadores. El doble de los que había.

Se duplicaron también los grupos de investigación. El tamaño es variable, pero cuantos más grupos haya, existe la posibilidad de trabajar en más líneas. Se incorporó por primera vez a gente de Pontevedra y Ourense, con tres y dos grupos respectivamente. El IBI antes incorporaba la uve de Vigo al final de su nombre, pero el Sergas decidió ampliarlo a todo el sur de Galicia, y se sigue coordinando desde Vigo, con el hospital y el campus de mayor volumen.

El nuevo director científico del IBI, el pediatra José Ramón Fernández Lorenzo, se marcó el objetivo de reclutar masa crítica. Para ello, hizo una convocatoria de grupos el 15 de julio. Se ofreció a los trabajadores de los hospitales y centros de salud y a también a los de la Universidad sumarse al instituto. No estaba restringido al campo sanitario. De hecho, hay gente experta en derecho o en economía. La idea es que cada profesional sigue manteniendo su estatus laboral, pero el IBI hace una labor de coordinación de la investigación biomédica, define líneas de trabajo, apoya a los investigadores, fomenta las publicaciones y los doctorados y marca unas normas.

Se identificaron las grandes áreas, se fusionaron equipos y también se repartió personal de laboratorio entre varios. Después de todo ese complejo proceso, el Instituto ya tiene un nuevo cuerpo. Lo configuran siete áreas de trabajo que contienen 39 grupos de investigación (antes había 22) y una secretaría técnica. De ellos, 27 tienen la categoría de grupos consolidados, una figura regulada por el Instituto Carlos III que permite optar a determinadas ayudas de investigación y que se alcanza por el factor de impacto de las publicaciones y la trayectoria. Otros tres grupos son emergentes y nueve más son asociados.

El consello rector del Instituto aprobó a finales de octubre la nueva hoja de ruta. Ahora, el director tendrá que nombrar a los responsables de área. Son siete, a las que se suma un grupo transversal, de radiología. Se trata de neurociencia y enfermedades psiquiátricas; enfermedades inflamatorias, infecciosas e inmunitarias; metabolismo, nutrición, enfermedades raras y genéticas; nuevas tecnologías, biomateriales e ingeniería de tejidos; enfermedades de grandes sistemas, envejecimiento y medicina regenerativa; cáncer; eficiencia y calidad en servicios, seguridad del paciente y economía de la salud.