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Cada año, más de cien gallegos donan su cuerpo a la ciencia médica

Joel Gómez SANTIAGO / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

La Facultad de Santiago los incinera en Boisaca tras usarlos para formación

20 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre 110 y 120 personas donan cada año su cuerpo a la Facultad de Medicina de Santiago. Permiten así que sea utilizado para el avance de la ciencia médica. El centro les entrega un carné de donante y, cuando fallecen, lo recoge. Lo somete a un proceso de conservación química, que dura entre 6 y 8 meses. Después lo utiliza para prácticas de su alumnado y de profesionales de diversas especialidades sanitarias que acuden a actividades de formación permanente, como médicos, fisioterapeutas o podólogos.

María Teresa Castaño, profesora del departamento de Anatomía que se ocupa de este asunto, afirma que reciben una media de 12 cuerpos al año. No siempre se admite la donación, pues hay personas que no reúnen condiciones, por las condiciones de deterioro que presentan. O si se produce una saturación de donaciones, pues suelen coincidir varias en algunas épocas del año como el inicio del otoño, aunque hasta ahora no ha ocurrido ningún rechazo por esta causa.

«Cada vez se acepta esta donación con más naturalidad, como donar sangre o un órgano», afirma Teresa Castaño. En la Facultad estos cuerpos se identifican mediante un código, «tratamos que sea anónimo por completo», sostiene.

Cada cuerpo se utiliza entre dos y tres años. Se conservan en neveras y en fundas cerradas «con todo el respeto», insiste Castaño. Hay permanentemente una veintena disponibles para tareas formativas.

Cuando dejan de servir para ese fin, se incineran. Suele hacerse a fin de curso, con todos los trámites judiciales exigidos y en la incineradora de Santiago, «como cualquier vecino, solo que al cabo de un tiempo, no en el momento del óbito», indica Teresa Castaño.

La Facultad de Medicina dispone de unas sepulturas en el cementerio de Boisaca donde se depositan las urnas, identificadas con el nombre de la persona.

Una vez que se recoge el cadáver, tras el funeral, no se mantiene contacto con la familia. La profesora Castaño, y el decano Juan Jesús Gestal, afirman que estas donaciones son muy valiosas para que se ejerciten los futuros médicos, y profesionales. La facultad, como homenaje, les ha dedicado un monumento, que se inauguró en el día de San Lucas, patrón del centro, hace dos años.