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El campus recuerda al joven Guillermo de Oca Montero

Cristina Barral Diéguez
Cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

La familia de Guillermo, ayer, sentada en la primera fila.
La familia de Guillermo, ayer, sentada en la primera fila. capotillo< / span>

El rocódromo del pabellón de Ciencias da Educación e do Deporte lleva el nombre del alumno fallecido en el 2011

30 nov 2013 . Actualizado a las 15:07 h.

La de ayer fue una mañana de emociones y de recuerdos en la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte. Alumnos y profesores de este centro del campus de Pontevedra acompañaron a la familia y amigos de Guillermo de Oca Montero en el homenaje póstumo que le brindó la Universidade de Vigo. Este joven montañero de 22 años estaba a punto de licenciarse cuando en mayo del 2011 sufrió un accidente practicando barranquismo en Mondoñedo que acabó con su vida y sus sueños.

Sus padres, Guillermo y María José, ambos trabajadores de la UVigo, su hermana Marta y otros allegados asistieron emocionados al descubrimiento de una placa en el rocódromo del pabellón de deportes de la facultad. Después la comitiva se trasladó al salón de actos, donde se desarrolló el resto del homenaje. La decana de Ciencias da Educación e do Deporte, Francisca Fariña, con la voz entrecortada, recordó a Guillermo de Oca como una persona «solidaria», «educada» y «discreta», «moi vencellada á axuda aos demais e ao socorrismo». La intervención de Carlos Vales, coordinador de los servicios de salvamento y socorrismo de las playas de Vigo, fue la que suscitó más lágrimas. Haciendo verdaderos esfuerzos para hablar, recordó su amistad con Guillermo y cómo se enteraron de la fatal noticia. De él destacó que «no llamaba la atención sobre los demás, pero se convirtió en un ser excepcional sin que nadie se diera cuenta». Solo consiguió hacer sonreír al público que llenaba el salón de actos cuando rememoró sus coloretes: «No había forma de que se pusiera moreno, llegaba septiembre y el Guille con coloretes».

Tras recibir una orla y unos regalos, su padre, Guillermo de Oza, el más entero de todos, dio las gracias por las muestras de cariño recibidas. «Hoy estoy doblemente emocionado, como padre y como trabajador de esta universidad que es mi casa. Estamos encantados de teneros aquí». El rector, Salustiano Mato, fue el encargado de poner el broche al homenaje. Apuntó que la «esencia» del joven vigués permanecerá para siempre: «Ter a Guillermo sempre con nós é o que queremos».