La ciencia no tiene nada que ver con unos científicos ensimismados mirando unos tubos de laboratorio. La ciencia es progreso. La ciencia, los conocimientos científicos, están en todas partes. Mires adonde mires. La ciencia es un camino. Una ruta que abren los aventureros y quienes creen en ellos. Invertir en ciencia es la mejor manera de ahorrar dinero. La fórmula de la ciencia es sencilla: consiste en buscar. En utilizar los conocimientos para hallar respuestas, para mejorar vidas. Y cuando, por ejemplo, hablamos de salud, para salvar vidas. Para intentar lo imposible una y otra vez. El auténtico hecho diferencial es apoyar a la ciencia y a los científicos. La ciencia necesita recursos, como el ser humano necesita comer, y las plantas, agua y sol. Un Gobierno que no mira hacia la ciencia es un Gobierno que no piensa en horizontes. Cuando te subes a la ciencia miras más lejos. Ves lo que jamás verías si no apostases por todos esos jóvenes (los científicos siempre son jóvenes, porque lo son sus mentes, tengan la edad que tengan) que son capaces de preguntarse qué pasaría si... Si no faltase el dinero para la investigación. Si tuviesen los recursos que precisan. Si pudiésemos ser capaces de establecer un consenso básico entre todos: el dinero para la ciencia es una manera de comprar el futuro.