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«Añoro el trato con el público»

fernando molezún A CORUÑA / LA VOZ

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Hace 20 años llegó a la Casa de las Ciencias, que ahora es «su casa»

08 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Lleva 20 años perteneciendo a la familia de los Museos Científicos Coruñeses. Dos décadas en las que ha hecho literalmente de todo dentro de la Casa de las Ciencias, la Domus y el Acuario. Una experiencia y un aprendizaje continuo que han llevado a Manuel Miramontes (Santiago de Compostela, 1963) a tener bajo su responsabilidad los museos tras la marcha de Xosé A. Fraga. Licenciado en Físicas, su vocación divulgativa fue despertándose a medida que iba trabajando junto a Ramón Núñez. Aunque si algo define a Miramontes es su infinita curiosidad por todo lo que le rodea, de la que contagia a su interlocutor con su entusiasta conversación: «Siempre me ha encantado saber el porqué de las cosas, cómo funcionan. Ya de crío desmontaba y volvía a montar cuanto juguete caía en mis manos. Y ahora he encontrado un maravilloso juguete de 40.000 metros cuadrados», dice refiriéndose a los museos científicos, su hogar.

-¿Ha cambiado mucho esto en estos 20 años?

-Mucho. Ten en cuenta que cuando yo entré solo había Casa de las Ciencias. Así que presencié el nacimiento de la Domus y el Acuario. Nos hemos multiplicado en cuanto a plantilla y nivel de complicación, sobre todo desde que llegó el Acuario, que es como una pequeña industria. Lo único que no ha cambiado es que la gente entra por la puerta, se sorprende, y sale con una sonrisa.

-En este tiempo ha hecho de todo dentro de los museos.

-Pero es que aquí no se para de aprender. Incluso he pasado sesiones del planetario, ante una veintena de chavales revoltosos que, al apagarse la luz, se quedaban callados, absortos. Quizá eso sea lo que más echo de menos, el contacto con el público, ver sus reacciones. Y no solo de los niños, porque sabemos que detrás vienen sus padres también a disfrutar.

-¿Cómo acabó en el Acuario?

-Vine poco antes de que se abriese, por si había que echar una mano. Y ya llevo doce años echando una mano. Aquí es donde he metido más esfuerzo y trabajo.

-¿Cómo están los museos científicos?

-Pues a la vista está que llenos de visitantes. Afortunadamente siguen siendo un referente en la ciudad y fuera de ella. Y ahí hay que agradecerle al Ayuntamiento su apoyo, que no encuentra parangón en ninguna otra ciudad.

-¿Y cómo encaran esta nueva etapa bajo su responsabilidad?

-Todos los trabajadores tienen una ilusión renovada. Muchas ganas de trabajar, y eso saben hacerlo muy bien. No en vano Ramón Núñez aseguraba que se trata del mejor equipo de divulgación científica de España. Y yo estoy completamente de acuerdo.

-Pero de algún modo les afectará esta época de «austeridad».

-Por supuesto. No sería fácil de entender por parte del público que no se aplicase austeridad en los museos. Pero eso nos hace ser más imaginativos y optimizar los recursos que tenemos para seguir creciendo.