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Atribuyen la repoblación del pez espada a cambios climáticos

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Estudios científicos inciden en que las variaciones ambientales influyen más que la pesca Jaime Mejuto destaca el sorprendente aumento de nacimientos en esa especie

15 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Nadie duda de la repercusión de la pesca en el estado de los recursos. Aun siendo determinante, estudios científicos sobre la evolución del pez espada indican que las variaciones medioambientales pueden incidir incluso más que la extracción en los nacimientos de nuevos ejemplares, como se ha demostrado con ese gran migrador en aguas del Atlántico Norte. El descubrimiento lo desveló ayer Jaime Mejuto, quien trabaja desde A Coruña como investigador jefe de especies pelágicas oceánicas en el Instituto Español de Oceanografía. Mejuto aludió a esa «apasionante» revelación durante las Jornadas de Difusión del Sector Pesquero, que comenzaron ayer en el puerto lucense de Celeiro. Para detallar los métodos científicos de estudio y evaluación de stocks del pez espada, expuso gráficos que demuestran que la evolución de la biomasa cayó progresivamente hasta alcanzar una «fase extraordinariamente negativa» a principios de los 90 del siglo pasado. Pero los reclutamientos comenzaron a experimentar un «cambio importantísimo, drástico, en 1996», desde cuando se registraron «los más altos de la historia documentada de la pesquería». Expertos lo atribuyen a un cambio medio ambiental, ligado a factores globales, en el que la variabilidad atmosférica influye en el océano y viceversa. Coincidió con un «cambio de ciclo en la oscilación del Atlántico Norte», lo que repercutió en las corrientes marinas y en la temperatura superficial del mar. «Es una sorpresa descubrir que la variable ambiental explica mucho más lo ocurrido que la incidencia de la pesca», agregó Jaime Mejuto. Precisó, no obstante, que es «un elemento difícil de detectar» porque se registra a largo plazo. Sobreexplotados Durante su comparecencia también apuntó que los recursos de pez espada en el Atlántico Norte y Sur, en el Pacífico y en el Índico se encuentran actualmente «sobreexplotados o en grado máximo de explotación». Como anualmente se declaran capturas de 100.000 toneladas de esa especie en todo el mundo, la pesquería «ha tocado techo». Sin embargo, Mejuto cree que en realidad se pesca más, por lo cual augura que recursos y flota se resentirán. El investigador puntualizó que entre el 50 y el 80% de las capturas de los espaderos son «accidentales de tiburón», por lo cual aboga porque sector y Administración «tomen medidas de planificación preventiva para evitar impactos indeseados en la pesquería y en los mercados». Como en los últimos veinte años los políticos «tienen cada vez menos flexibilidad para desviarse de las recomendaciones científicas» a la hora de establecer cupos de capturas, propone al sector y a la Administración «organizarse para disponer de evaluaciones técnicas precisas que permitan defender nuestros puntos de vista con palabras adecuadas».