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Setecientos privilegiados degustaron en O Vicedo «a mellor coquina do mundo»

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

PEPA LOSADA

El público agotó en una hora las seiscientas raciones que se vendieron ayer en la primera exaltación popular del molusco Porque crece más y más rápido, estudios científicos avalan a la coquina del Lombo das Navallas como «a mellor do mundo». Mariscadoras de O Vicedo y O Barqueiro explotan ese banco. Ellas y quienes pueden comer ese bivalvo destacan su «delicado e exquisito sabor». Y las 2.965 pesetas (17,82 euros) que se pagan por kilo en lonja revalidan su prestigio. Ayer, en una hora, el público agotó las 600 raciones repartidas en la Festa da Coquina de O Vicedo. Las autoridades la degustaron en un reservado.

27 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Gentes de distintas edades esperaban la degustación en el exterior de la antigua plaza de abastos. Dentro, una vecina había dirigido el cocinado de unos doscientos kilos de coquina con una salsa fina, para conservar su sabor a mar. El público ya había pagado 500 pesetas (3,01 euros) por una cazoleta de barro que les permitió comer doscientos gramos de marisco, pan y vino. Barato, porque sólo el bivalvo cuesta en el mercado unas 800 Cuando ya creían que podían recoger sus raciones, aparecieron las autoridades. El presentador del acto invitó al público a entrar en un recinto improvisado como comedor. Porque el hambre apretaba, costó mucho conseguir un silencio mínimo para que López Besteiro, conselleira en funciones, proncunciase el pregón. Ella ensalzó el paisaje y el paisanaje de O Vicedo, destacó los vínculos del municipio con el mar y alabó las excelencias de la coquina y el trabajo de las mariscadoras que la extraen. Calificó de «magnífica» la labor de la patrona mayor, Faustina Solloso, y animó a los presentes a promocionar el pueblo, su gente y su marisco degustándolo. El público se apiñó entonces alrededor del lugar donde se distribuyeron las raciones. Impacientes, muchos no veían llegar el momento de comer. Mientras ellos empezaban, la comitiva de autoridades se desplazó a un restaurante cercano, donde unas decenas de invitados probaron la coquina sin apretujones ni empujones.