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Patarroyo reclama ayudar a los pobres ante la renuncia de las multinacionales

Lars Christian Casares Berg
CHRISTIAN CASARES A CORUÑA

CON C DE CIENCIA Y CULTURA

Insinúa que la industria farmaceútica podría estar detrás de la retirada de financiación a su fundación Patarroyo está disgustado. El científico colombiano, que dio una conferencia ayer en la Fundación Barrié de A Coruña, se ha quedado sin financiación. El hombre que logró por primera vez una vacuna químicamente insinuó ayer que la industria farmaceútica puede estar detrás de la retirada de presupuesto a su fundación. «Si los males del Tercer Mundo no interesan, que me los dejen a mi», reclamó.

11 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Nosotros retomamos vías que ellos habían abandonado», afirmó Patarroyo en alusión al mayor interés de la industria farmaceútica en la consecución y comercialización de medicamentos en lugar de sintetizar vacunas. Sin embargo, no culpa al Gobierno colombiano por no haber destinado, este año, una partida presupuestaria a su fundación. «Como en todos los gobiernos, hay gente de todas las ideologías, y también algunos corruptos». Se trata, según Patarroyo, de algunos funcionarios del Ministerio de Salud. Pero afirma que ya los tiene identificados. «Sé quienes son y se lo voy a trasladar al presidente Pastrana, con quien me une una amistad de siempre», advirtió. Las vacunas son rentables. A Patarroyo no le cabe duda alguna. «Un enfermo de malaria cuesta unos cuarenta dólares al Estado, entre medicinas y gastos por baja. La vacuna supone un desembolso de sólo 27 centavos». Si el gasto de la vacuna es 160 veces inferior al de los medicamentos, está claro quién es el perjudicado, dejó entrever Patarroyo. «El tratamiento cura una sola vez, la vacuna es para siempre». Pero el científico no desespera. «A la larga gana la razón», afirmó convencido durante la rueda de prensa celebrada en la Fundación Barrié para presentar la conferencia. Pero por ahora la realidad es bien distinta. «No tengo nada de nada, han dejado 27 años de trabajo en el aire». Su grupo de trabajo -120 profesionales con dedicación exclusiva- lleva 20 meses sin cobrar y los equipos y los edificios han sido embargados. Aun así, Patarroyo está tranquilo. «Yo le dije a mi equipo: no importa lo que nos hagan porque el Instituto de Inmunología somos la gente que lo componemos», sostuvo.