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Trump recibe un sonoro abucheo durante las finales de la NBA en el Madison Square Garden de Nueva York

La Voz REDACCIÓN | EFE

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El mandatario presenció el encuentro entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs desde un palco, protegido por una barrera de vidrio especial como parte de un dispositivo de seguridad sin precedentes en Manhattan

09 jun 2026 . Actualizado a las 08:41 h.

Donald Trump se convirtió esta madrugada en el primer presidente estadounidense en el cargo que asiste a unas Finales de la NBA, aunque su debut estuvo marcado por la tensión en un Madison Square Garden que lució un lleno absoluto, repleto de celebridades y con precios récord en las taquillas. El mandatario fue recibido con una sonora y mayoritaria pitada cuando la pantalla gigante del pabellón anunció su presencia, justo antes del arranque del tercer encuentro de la serie entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs.

Invitado personalmente por James Dolan, propietario del estadio neoyorquino, Trump presenció el encuentro desde un palco del primer anillo, protegido por una barrera de vidrio especial como parte de un dispositivo de seguridad sin precedentes en Manhattan. A pesar de la hostilidad de gran parte de las gradas, donde los abucheos eclipsaron por completo a los tímidos aplausos de sus seguidores, las cámaras captaron al mandatario sonriente durante la interpretación del himno nacional.

La expectación por ver a los Knicks pelear por un anillo de la NBA tras 53 años de sequía disparó la reventa a niveles nunca vistos. Tras rozar un suelo de 7.000 dólares hace unos días, las entradas más baratas para este lunes se cotizaban en 5.300 dólares, mientras que un asiento en primera fila llegó a superar los 70.000 dólares.

Esas codiciadas butacas a pie de pista se convirtieron en una pasarela de estrellas de Hollywood y leyendas del deporte. A diferencia de Trump, figuras como los actores Ben Stiller y Timothée Chalamet, junto al icónico director de cine Spike Lee, prefirieron vivir la experiencia a ras de suelo. Lee, fiel a su estilo pasional, fue uno de los más activos de la noche, protestando airadamente las decisiones arbitrales a favor de los Spurs y celebrando con euforia cada canasta local. En las gradas también se sumaron al apoyo histórico leyendas de la franquicia como Patrick Ewing y Walt Frazier.

Un pabellón blindado 

La visita presidencial obligó a las autoridades a desplegar medidas extremas. Los alrededores del Madison Square Garden fueron completamente cercados, lo que obligó a cancelar la tradicional fan zone exterior que estaba prevista junto al recinto. Para acceder al pabellón, la organización exigió a los aficionados llegar con tres horas de antelación y pasar controles de seguridad idénticos a los de un aeropuerto, prohibiendo la entrada de mochilas.

Despliegue policial en las inmediaciones del Madison Square Garden de Nueva York ante la presencia de Trump en el partido de las finales de la NBA
Despliegue policial en las inmediaciones del Madison Square Garden de Nueva York ante la presencia de Trump en el partido de las finales de la NBA Eduardo Munoz | REUTERS

Este blindaje policial transformó el centro de Manhattan, dejando estampas inéditas como una Quinta Avenida inusualmente vacía por los cortes de tráfico. Asimismo, la noche no estuvo exenta de protestas, registrándose consignas políticas entre algunos aficionados que criticaban la guerra en Irán.

Los Spurs asaltan el Garden, pero Nueva York no pierde la fe

En lo estrictamente deportivo, la fiesta neoyorquina no pudo completarse. En un final de infarto que mantuvo en vilo a toda la ciudad, los San Antonio Spurs asaltaron el Garden al llevarse la victoria por un ajustado 111-115. Pese al tropiezo, los Knicks continúan liderando las Finales por 2-1, lo que mantiene intacto el sueño de romper una sequía que arrastran desde su último título en 1973.

Pese a la derrota y la cancelación de la zona de visionado oficial del pabellón, la Gran Manzana se volcó por completo con su equipo. Más de un millar de aficionados hicieron cola desde primera hora para abarrotar las watch parties gratuitas en los distintos distritos. Lugares emblemáticos como Bryant Park se convirtieron en una marea naranja y azul, repleta de pantallas, cánticos y proyectores caseros en plena calle.

Desde su retorno a la Casa Blanca en el 2025, Donald Trump ha convertido la asistencia a grandes citas deportivas en una seña de identidad de su agenda pública, rompiendo con el perfil más reservado de sus predecesores. Así, asistió a la final del Abierto de Estados Unidos (donde Carlos Alcaraz venció a Jannik Sinner) y a la Ryder Cup de gold; estuvo presente en la Super Bowl de Nueva Orleans, en la final del Mundial de Clubes de la FIFA en Nueva Jersey, y tampoco faltó a las 500 Millas de Daytona de la Nascar ni a las veladas de la UFC en Miami.