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Starmer se aferra a su cargo, mientras su Gabinete comienza a desmoronarse

Juan Francisco Alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Keir Stramer, durante su visita al centro de Formación Profesional London South Bank Technical College.
Keir Stramer, durante su visita al centro de Formación Profesional London South Bank Technical College. Toby Melville | REUTERS

La crisis laborista devuelve al Reino Unido al escenario de inestabilidad política de los últimos Gobiernos conservadores

12 may 2026 . Actualizado a las 22:21 h.

Las medidas para «proteger a los ciudadanos y a las empresas» del encarecimiento de la energía a causa del conflicto en Oriente Medio, junto con la última revisión del discurso que el rey Carlos III leerá este miércoles en el Parlamento, eran los asuntos previstos en la agenda del Consejo de Ministros. Sin embargo, la habitual reunión de los martes quedó completamente eclipsada por la crisis interna del Partido Laborista y por el incierto futuro del primer ministro Keir Starmer, que se resiste a dimitir. Una crisis que devuelve al Reino Unido a la inestabilidad del último Gobierno conservador.

«El país espera que gobernemos, y eso es lo que estoy haciendo», declaró desafiante el premier. A continuación, recordó que el partido «tiene un procedimiento para destituir a su líder» y subrayó que este «no se ha activado». El número de diputados laboristas que han pedido públicamente su dimisión tras la debacle electoral en las municipales de Inglaterra y las autonómicas de Gales y Escocia no deja de crecer y ya supera los 90. Una cifra más que suficiente para iniciar la llamada moción de confianza (equivalente a una moción de censura) y forzar la salida del primer ministro. 

Antes de la reunión del Gobierno, la prensa aseguraba que al menos cuatro ministros —entre ellos las de Interior y Exteriores, Shabana Mahmood e Yvette Cooper— intentarían convencer a Keir Starmer para que renunciara y pilotara el proceso para elegir a su sucesor. Pero, al final, ninguno pidió a Starmer que se echara a un lado, según confirmaron varios miembros del Gabinete a la prensa apostada en Downing Street. 

Una nueva fase

El silencio dentro del Consejo de Ministros distó mucho de ser un cierre de filas en torno a Starmer, como sus aliados sugirieron en un primer momento. Y, poco después de finalizar la reunión, las divisiones afloraron en forma de goteo de dimisiones. Cuatro secretarios de Estado —que forman parte también del Gabinete— presentaron su renuncia y reclamaron a Starmer que hiciera lo mismo e iniciara una «transición ordenada».

Miatta Fahnbulleh, responsable de Vivienda y Comunidades, fue la primera en anunciar su salida. Le siguieron Alex Davies-Jones y Jess Philips, secretarias de Estado de Víctimas de la Violencia de Género y la de Protección de la Mujer, respectivamente. Horas después dimitió Zubir Ahmed, secretario de Estado de Innovación Sanitaria y Seguridad, quien calificó la derrota electoral como «intolerable» y «evitable», responsabilizando directamente a Starmer.

La mayoría de los dimisionarios son considerados afines al ministro de Sanidad, Wes Streeting, uno de los nombres que suenan como posible sucesor del premier. En el distrito gubernamental de Whitehall no son pocos los que creen que Streeting está maniobrando para forzar la salida de Starmer antes de activar el proceso para destituirlo. 

El otro bando reacciona

Aunque los británicos están acostumbrados a ver caer a sus primeros ministros —cinco desde el 2015 han sido desalojados de Downing Street por su propio partido—, el caso de Starmer ha introducido una novedad. Más de cien diputados laboristas, casi un tercio del grupo parlamentario, pidieron este martes al jefe de Gobierno que no dimita.

«La semana pasada obtuvimos unos resultados electorales devastadores. Esto demuestra que nos queda una ardua tarea para recuperar la confianza del electorado, y esa tarea debe comenzar hoy, con todos nosotros trabajando para lograr el cambio que el país necesita. Debemos centrarnos en eso. No es momento de elegir un nuevo liderazgo», indicaron los legisladores en su carta.