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Rescatadas por el aire todas las vacas del barranco de Taboada: «Parecía imposible, pero salvámolas»

Carlos Cortés
Carlos Cortés MONFORTE / LA VOZ

ACTUALIDAD

Carlos Cortés

Un helicóptero asturiano las sacó una por una durante la mañana

01 may 2026 . Actualizado a las 21:34 h.

«Se me pasase a min gustaríame que alguén fixese o mesmo». El hombre le toca el hocico a una vaca tumbada en el suelo mientras cuenta que lleva allí desde primera hora. Se llama Víctor Folgar y vino con dos amigos desde Celanova, a 80 kilómetros de Taboada. El jueves vieron la noticia de las vacas despeñadas el día anterior en un barranco junto al embalse de Belesar y no lo dudaron. Ahora son soldadores, pero antes fueron ganaderos. Probablemente eran los que vinieron de más lejos, pero no fueron los únicos en ir a ayudar. Decenas de personas se plantaron este jueves en la parroquia de San Xillao de Insua para echar una mano en el rescate del rebaño. Ellos, el personal de emergencias y un helicóptero del 112 de Asturias lograron sacar con vida de allí a las nueve que quedaban vivas. Por el aire, que no había otra manera.

Los voluntarios y el personal de emergencia cuidaron durante horas de que las vacas estuviesen tranquilas, para evitar que se dispersasen o que se metiesen en algún sitio aún peor. Con ellos estaban dos veterinarios de la Xunta que tenían que autorizar esta insólita operación de rescate. A los veterinarios les correspondía además administrar tranquilizantes a los animales para que se dejasen colocar el arnés y no lo pasasen demasiado mal volando colgadas del helicóptero.

Los animales escaparon el miércoles de su granja, en el pueblo de San Xillao de Insua y echaron a correr sin darse cuenta de que se metían en una trampa. Todos allí piensan que vieron lobos. El caso es que fueron directas hacia el río, pero en esta parte de la Ribeira Sacra las orillas no son suaves, son montañas con caídas a veces muy pronunciadas. Como en este lugar, situado junto al Ponte Mourulle, que comunica los municipios de Taboada y O Saviñao.

Las vacas, en realidad novillas jóvenes preñadas, son de los hermanos Andrés y Santiago Cadahía, los dueños de la granja láctea Cadahía San Julián SC. No tenían nada claro que fuese a ser posible sacarlas vivas de ese atolladero. De hecho, se pusieron en lo peor, en que hubiese que sacrificarlas. «O que non queríamos nin pensar —dice Andrés Cadahía— era que alguén se lastimase tratando de sacalas».

Los Cadahía cambiaron ayer el pesimismo de la víspera por una alegría incluso eufórica. Porque al final de las 19 que inicialmente escaparon solo perdieron una, que murió en el barranco. Pero también por la solidaridad de sus vecinos y de otros ganaderos y por la cantidad de medios públicos que se movilizaron: «Parecía imposible, pero salvámolas».

Al final nadie se hizo daño y todo pareció más fácil de lo que cabría pensar, aunque en realidad solo lo pareció. El aparato que tenía que sacarlas de allí llegó poco después de las doce a esta parte del río Miño embalsado por la presa de Belesar.

Se trataba de un helicóptero del servicio asturiano de emergencias 112. La Xunta lo gestionó con la comunidad autónoma vecina porque los helicópteros del 112 gallego son de carga lateral, apropiadas para el rescate de personas, pero poco fiables si el peso es el de una vaca. Para eso hay que usar aparatos de carga central, como el asturiano.

La evacuación fue rápida. Dos bomberos que venían con el helicóptero y los voluntarios metían las vacas en una red y ya con el arnés puesto, y el piloto bajaba a recogerlas y las llevaba hasta la granja. Allí más voluntarios corrían hacia ellas cuando el aparato despegada, para evitar que escapasen corriendo. Las que venían despiertas, porque algunas aterrizaban todavía dormidas por la sedación.

El trajín solo se interrumpió una vez, cuando al parecer se soltó accidentalmente el cable del helicóptero en el barranco. Por suerte no golpeó a nadie.

Dos rescatadas por el río el miércoles

Los dueños de la granja se dieron en cuenta el miércoles por la tarde de que no estaban en el establo ni en el prado cercano en el que suelen pastar. Las encontraron a cientos de metros de distancia, en un lugar en la orilla del Miño al que es muy difícil llegar. Todo apunta a que llegaron allí perseguidas por algún depredador.

Los dueños avisaron entonces al Ayuntamiento de Taboada, pero en aquel momento era ya tarde para intentar un rescate, así que pospusieron el dispositivo hasta este jueves. Después de examinar la zona, sacaron a una de las vacas, la que estaba en un lugar más accesible, tirando de ella con una cuerda atada al cabestrante del todoterreno. Los rescatadores vieron después que podían intentar sacar otra más por la orilla, así que decidieron separar un tramo del embarcadero del club náutico para utilizarlo a modo de camilla flotante.

Una vez atado con una soga al cabestrante del vehículo de Protección Civil, dos voluntarios de Protección Civil se subieron a esa embarcación improvisada para acercarla hasta el lugar en el que estaba esa vaca. Cuando llegaron, el veterinario la sedó y una vez adormilada la arrastraron al pantalán para que el desde el club náutico los llevasen de vuelta hasta allí.