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Jamenéi vaticina una nueva era en el Golfo tras el «vergonzoso fracaso» de Estados Unidos

Mikel Ayestaran ESTAMBUL / COLPISA

ACTUALIDAD

Mojtaba Jamenéi, en una imagen de archivo.
Mojtaba Jamenéi, en una imagen de archivo. DPA vía Europa Press | EUROPAPRESS

El Líder Supremo de Irán desafía a la Casa Blanca al negarse a ceder en su programa nuclear porque es su «capital nacional»

30 abr 2026 . Actualizado a las 19:26 h.

Irán y Estados Unidos mantienen un pulso diplomático que, de momento, sostiene el alto el fuego, pero sin un acuerdo a la vista y con Israel presionando para volver a la guerra. El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal punto de fricción entre las partes. El último discurso del Líder Supremo persa, Mojtaba Jamenéi, anunció este jueves el inicio de un «nuevo capítulo» en este paso estratégico tras el «vergonzoso fracaso» de los estadounidenses, que han impuesto un bloqueo naval sobre los puertos iraníes. El ayatolá, que desde su nombramiento tras el asesinato de su padre en febrero nunca ha sido visto en público, ni ha publicado mensajes en vídeo ni de voz, aseguró que el Golfo Pérsico verá un «futuro sin EE.UU. y al servicio del progreso, el bienestar y la prosperidad de sus pueblos».

El paradero de Jamenéi es una incógnita y todas sus declaraciones han sido escritas y leídas por presentadores de la televisión estatal. Los responsables persas argumentan que esta ausencia de imágenes del Líder Supremo se debe a motivos de seguridad, pero medios de Estados Unidos e Israel insisten en que fue gravemente herido durante el bombardeo del primer día de guerra y que, según algunas fuentes, se encontraría inconsciente.

El ayatolá justificó en su nuevo mensaje las acciones contra los países vecinos de la región por albergar instalaciones militares «títeres» de Estados Unidos. Jamenéi defendió que «se ha demostrado que la presencia de estadounidenses y su asentamiento en las tierras del Golfo Pérsico es el factor más importante de inseguridad en la región (…) Las bases ni siquiera tienen la capacidad de garantizar su propia seguridad, y mucho menos existe alguna esperanza de que EE.UU. proporcione seguridad a quienes simpatizan con él». Emiratos Árabes Unidos fue el territorio que más ataques recibió durante los cuarenta días que se alargó la guerra hasta la actual tregua, que pende de un hilo mientras Washington y Teherán siguen sin sentarse de nuevo a dialogar.

Una línea roja

El mensaje de Jamenéi fue publicado por la agencia oficial del Gobierno iraní, IRNA, en conmemoración del Día Nacional del Golfo Pérsico, que celebra la expulsión de las fuerzas portuguesas del estrecho de Ormuz en 1622. El líder supremo se refirió también a otro de los temas clave en la negociación interrumpida con Estados Unidos como es el programa nuclear de su país. El ayatolá dejó claro que el régimen no cederá en sus «capacidades atómicas y de misiles» porque las consideran como «su capital nacional» y las protegerán como lo hacen con «el agua, la tierra y las fronteras aéreas».

El presidente de EE.UU., Donald Trump, exige el desmantelamiento del programa atómico iraní, pero la República Islámica no acepta y lo considera una línea roja. La última propuesta de los persas pasa por dar prioridad a firmar el final de la guerra, con garantías de que no volverán a ser atacados, y la reapertura de Ormuz para negociar más adelante el contencioso nuclear. En la cumbre cara a cara que mantuvieron ambas partes en Islamabad a comienzos de abril, los estadounidenses reclamaron una suspensión del enriquecimiento de uranio durante veinte años, mientras que el régimen se mostró dispuesto a aceptar un máximo de cinco. Otra de las demandas de la Casa Blanca, bajo la presión de Israel, es la limitación del proyecto balístico, a lo que Teherán también se opone porque en la guerra tanto misiles como drones han jugado un papel fundamental en su defensa.

Trump clama victoria en cada una de sus intervenciones y Jamenei hizo lo mismo en su último mensaje, en el que habló de que el enemigo sufrió «una derrota humillante». Washington y Teherán negocian bajo la percepción de ser los vencedores y no ceden en sus pretensiones, pero el régimen de los ayatolás no puede vivir eternamente con sus puertos bloqueados y Estados Unidos tampoco puede hacerlo con Ormuz cerrado porque se ha disparado el precio de los combustibles a nivel global. El petróleo volvió ayer a superar los 120 dólares. De momento, el presidente norteamericano se mantiene firme y el pasado lunes pidió a los responsables de seguridad que se preparasen para un cerco prolongado de los puertos persas con el fin de obligar a la República Islámica a abandonar su programa nuclear, según informó el diario The Wall Street Journal.

Israel se sumó el jueves al cruce de advertencias y su ministro de Defensa, Israel Katz, indicó que sopesa la posibilidad de volver a atacar «pronto» Irán para «eliminar amenazas existenciales» a pesar de que el Gobierno de Netanyahu ha dicho en público que apoya los «esfuerzos diplomáticos» de EE.UU..

Además de Ormuz y el contencioso nuclear, el asunto libanés es otro de los puntos en discordia para un posible acuerdo entre Irán y EE.UU. En el sur de Líbano no hay alto el fuego, Israel mantiene sus operaciones y dinamita los pueblos cercanos a la frontera, aplicando la estrategia de Gaza. Hezbolá responde con el uso de drones FPV (siglas en inglés de visión en primera persona). Estos pequeños artefactos, similares a los que se usan en el conflicto de Ucrania, están guiados por cable para evitar los inhibidores y causan bajas y heridos cada día en el ejército hebreo. Los aparatos controlados en tiempo real mediante gafas o pantalla, baratos y efectivos, llegan a este frente y cambiarán la forma de la guerra.