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Irán ofrece a EE.UU. negociar sobre Ormuz y dejar fuera su plan nuclear

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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El ministro de Exteriores persa, Abás Araquchí, junto a Vladimir Putin en Moscú.
El ministro de Exteriores persa, Abás Araquchí, junto a Vladimir Putin en Moscú. Dmitri Lovetsky | REUTERS

Rusia reitera a Teherán su apoyo «estratégico» y confía en que habrá paz

28 abr 2026 . Actualizado a las 08:42 h.

Cambian los actores y cambia el escenario. Las negociaciones de paz entre EE.UU. e Irán entran en un nuevo contexto. Hasta ahora, la república islámica y Washington negociaban sobre el enriquecimiento de uranio, el programa balístico persa y sus sanciones, además de la soberanía sobre el estrecho de Ormuz, como un todo. Esta vía, impuesta por la Casa Blanca, ha obstaculizado el proceso de paz. Ninguna de las partes quería ceder por la otra, pero Teherán se desmarcó ayer y trató de cambiar las reglas del juego: primero, negociar sobre el paso marítimo; luego, el resto. Algo que en la Casa Blanca no ha gustado mucho.

El digital Axios citó a funcionarios involucrados en las negociaciones y dijo que el régimen de los ayatolás mandó una propuesta a Washington por la que se podrían sentar a discutir la apertura de Ormuz si levanta su bloqueo al otro lado del paso, posponiendo las negociaciones nucleares para una etapa posterior. Un movimiento que trata de hacer que Trump pierda influencia negociadora. Sin su bloqueo en el Golfo, el republicano perdería su principal herramienta de presión sobre Teherán.

En la capital persa este asunto es primordial. El poder político está dispuesto a negociar el programa nuclear iraní, pero la Guardia Revolucionaria se niega incluso a entregar el uranio enriquecido. Por ello, el ministro de Exteriores, Abás Araqchi, propuso dejar fuera la cuestión nuclear, ya que la exigencia de EE.UU. de entregar el material radiactivo y conseguir una renuncia de enriquecer más durante al menos una década no encuentra consenso en Teherán. Sí que lo hace el estrecho.

Pero ello no significa que Washington vaya a renunciar por completo a este asunto. De hecho, el secretario de Estado, Marco Rubio, adelantó el rechazo de EE.UU.: «lo que ellos quieren decir con abrir el estrecho es: sí, el estrecho está abierto, siempre y cuando coordines con Irán, obtengas nuestro permiso, o te volamos por los aires y además nos pagas (…) Eso no es abrir el estrecho. Son aguas internacionales. No pueden normalizar, ni podemos tolerar, que intenten normalizar un sistema en el que los iraníes deciden quién puede utilizarlas». En este último punto, Rubio se refirió a los peajes que Teherán cobra por pasar Ormuz.

Con el mundo pendiente

En su visita oficial a Moscú, Araqchi, en compañía del presidente ruso, Vladimir Putin, dejó claro que «es evidente que Irán se enfrenta a la mayor suportencia mundial y ellos no han logrado ni uno solo de sus objetivos. Eso por eso que [Trump] pide negociaciones y nosotros ahora estamos estudiando esa posibilidad». El régimen persa se ve ganando, la federación rusa también. Por ello, refirió que «haremos todo lo posible por sus intereses y los de todos los pueblos de la región para garantizar que esta paz se alcance lo antes posible». Tanto él como Araqchi estuvieron de acuerdo en reiterar lo esencial de sus relaciones estratégicas. Moscú estuvo ensayando maniobras con Irán en Ormuz días antes de la guerra y Teherán lleva nutriendo la invasión de Ucrania de drones desde que comenzó.

Por otro lado, el secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró su petición de abrir el estrecho de Ormuz de forma «inmediata» porque su bloqueo, por parte de Teherán y Washington, «amenaza con desencadenar una crisis energética, graves disrupciones comerciales y una posible emergencia alimentaria mundial».