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Eyacular con frecuencia aumenta la fertilidad

redacción LA VOZ

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Espermatozoides marcados con proteína fluorescente verde en el órgano de almacenamiento de esperma de una mosca de la fruta hembra (Drosophila)
Espermatozoides marcados con proteína fluorescente verde en el órgano de almacenamiento de esperma de una mosca de la fruta hembra (Drosophila) Krish Sanghvi

Un análisis de la Universidad de Oxford revela que almacenar el esperma provoca un daño en las células reproductivas

25 mar 2026 . Actualizado a las 14:03 h.

Hasta ahora, la medicina reproductiva se había centrado principalmente en la edad de los padres como factor determinante de la fertilidad. Sin embargo, una nueva investigación liderada por los departamentos de Biología de la Universidad de Oxford ha descubierto un actor inesperado: la senescencia espermática postmeiótica. O, lo que es lo mismo: el envejecimiento del esperma mientras está guardado a la espera de ser utilizado. Dicho de otra forma, la investigación, publicada en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, revela que eyacular con regularidad,  ya sea mediante actividad sexual o masturbación, produce espermatozoides de mayor calidad y con menor daño en el ADN, lo que aumenta la fertilidad. Y lo que también es relevante, este fenómeno ocurre de manera independiente a la edad cronológica del varón, un patrón biológico común que afecta a la reproducción de numerosos animales, desde insectos hasta mamíferos, incluido el ser humano. Almacenar el esperma provoca un deterioro con el paso del tiempo que reduce de forma significativa el rendimiento de los espermatozoides, el éxito de la fecundación y la calidad de los embriones resultantes.

La investigación, que recoge un metaanálisis de 115 estudios en humanos con más de 54.000 hombres, asocia los períodos prolongados de abstinencia sexual con un incremento del estrés oxidativo y daños severos en el ADN espermático, además de una pérdida de movilidad y viabilidad de las células. Según explica la doctora Rebecca Dean, del Departamento de Biología de la Universidad de Oxford y coautora principal del estudio, la fragilidad de estas células se debe a su diseño evolutivo: al poseer un citoplasma muy escaso y una alta movilidad, los espermatozoides agotan sus reservas de energía de forma acelerada y carecen de mecanismos eficaces de reparación.

Esta limitación biológica hace que el almacenamiento sea especialmente perjudicial para el esperma en comparación con otros tipos de células del organismo, por lo que la eyaculación regular se presenta como un método eficaz para proporcionar un impulso significativo a la fertilidad masculina al renovar constantemente la población celular. «Nuestro estudio pone de manifiesto cómo la eyaculación regular puede proporcionar un pequeño pero significativo impulso a la fertilidad masculina», constata la investigadora.

El estudio también arroja luz sobre las diferencias de género en la conservación del esperma. Aunque ambos sexos pueden almacenar estas células como estrategia reproductiva —en las mujeres el esperma puede sobrevivir varios días, mientras que en otros animales las hembras lo guardan para asegurar la descendencia ante la escasez de machos—, el deterioro es notablemente más lento en el tracto reproductivo femenino. La doctora Irem Sepil señala que esto responde a adaptaciones evolutivas específicas, como órganos de almacenamiento especializados en las hembras que segregan fluidos nutritivos y antioxidantes para prolongar la vida del esperma. «Estos órganos suelen secretar fluidos reproductivos para nutrir el esperma y podrían ofrecer vías inexploradas para la biomimética, permitiendo así mejorar el almacenamiento artificial de esperma en el futuro», expone Sepil, la primera autora del trabajo.

Krish Sanghvi, otro de los responsables del análisis, añade que los eyaculados deben entenderse como «poblaciones demográficas vivas» donde ocurren procesos de nacimiento, envejecimiento y muerte selectiva, cuyas tasas varían según el sexo del receptor. También ha explicado a la agencia SINC que  los hombres necesitan la eyaculación para expulsar todo el semen dañado. «Así obtienen espermatozoides nuevos, y por lo tanto, más frescos ?menos deteriorados? para la próxima vez», apunta. 

Estos hallazgos tienen implicaciones inmediatas y transformadoras para la medicina reproductiva humana. Los resultados sugieren que las directrices actuales de la Organización Mundial de la Salud, que establecen un límite superior de siete días de abstinencia para las pruebas de fertilidad, podrían ser excesivas.

De hecho, la evidencia científica más reciente indica que eyacular dentro de las 48 horas previas a una muestra mejora notablemente los resultados de la fecundación in vitro (FIV). Al derribar las fronteras entre la investigación zoológica y la biomédica, este estudio no solo promete optimizar los protocolos en las clínicas de fertilidad, sino que también ofrece herramientas vitales para los programas de cría de especies en peligro de extinción y profundiza en nuestra comprensión sobre cómo la vida ha desarrollado mecanismos para proteger su material genético frente al paso del tiempo.