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Las discrepancias con Sumar fuerzan a Sánchez a desdoblar el decreto anticrisis

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid. Eduardo Parra | EUROPAPRESS

El Consejo de Ministros se retrasó dos horas a causa del desacuerdo

20 mar 2026 . Actualizado a las 21:59 h.

El Consejo de Ministros convocado con carácter extraordinario para aprobar el real decreto ley con medidas económicas para paliar el impacto de la guerra en Irán comenzó con más de dos horas de retraso por discrepancias entre los dos socios del Gobierno, PSOE y Sumar. Los de Yolanda Díaz se habían plantado y se habían negado a entrar a la reunión por su contrariedad ante la decisión del ala socialista de no incluir medidas sobre vivienda; en concreto, la prórroga de los 600.000 contratos de alquiler que vencen este año y la moratoria de los desahucios para inquilinos vulnerables, que Junts tumbó hace unas semanas en el Congreso formando mayoría con el PP y Vox. Sin embargo, ambos partidos pactaron desgajar en dos decretos las medidas anticrisis, por un lado las relacionadas con la energía y, por otro, la moratoria de vivienda, que Junts ya ha tumbado junto a PP y Vox dos veces en este período de sesiones.

El plantón inicial de los ministros de Sumar provocó el retraso. Pedro Sánchez se reunió con Yolanda Díaz, María Jesús Montero y Ernest Urtasun hicieron lo propio. El objetivo del principal socio de coalición de los socialistas fue dotar de cierto aire progresista el anuncio del presidente, ya que anunciar una bajada impositiva podría arrojar la imagen de que las empresas se beneficiarían por encima de los consumidores. Por eso, buscaron romper las medidas contra la inflación y las de vivienda en dos. Consiguieron finalmente su objetivo que, según fuentes de La Moncloa, pasaba por el interés de los magentas en recuperar imagen pública para auparles tras los calvarios electorales que han atravesado este año.

«Entiendo que el salseo es interesante para los medios, pero hablamos de un plan muy relevante», evaluó Sánchez lo ocurrido, que enmarcó en la normalidad política del siglo XXI. Pero no todos los partidos lo ven así.

Rechazos y medias alabanzas

En Junts aseguraron que el PSOE les compró todas las medidas que planteó en una proposición no de ley hace semanas, cuya inclusión era una «condición clave» para dar su voto favorable. Desde el PNV —que presumió de haber introducido 31 medidas en el paquete de rebajas fiscales— apuntaron a que «ayudarán a que el precio final de la electricidad y los carburantes sea más accesible para familias y autónomos».

En EH Bildu, afirmaron «que son otro tipo de medidas las que necesitamos, y no rebajas de impuestos, porque eso no ayuda a la gente», como afirmó su portavoz, Mertxe Aizpurua.

A Sumar hizo un gesto Gabriel Rufián, inmerso en su proyecto unificador de las izquierdas, para señalar que «el movimiento de Sumar está muy bien», puesto que «la vivienda se tiene que arreglar o no hay izquierda que valga». «La radicalidad sin transformar la realidad no sirve de nada, la utilidad es la mejor política que hay», agregó el portavoz de ERC en el Congreso.

Por Podemos, la eurodiputada Irene Montero alegó que «son medidas injustas, ineficaces, y muchas de ellas las está proponiendo el PP». Consideró que «el Gobierno tiene que intervenir el alquiler e intervenir el mercado para topar los precios de alimentos, energía y productos de primera necesidad».

Por Podemos, la eurodiputada Irene Montero alegó que «son medidas injustas, ineficaces, y son medidas que está proponiendo el PP» y que «el Gobierno tiene que intervenir el alquiler e intervenir el mercado para topar los precios de alimentos, energía y productos de primera necesidad». Y desde el BNG anunciaron que «as medidas anunciadas son claramente insuficientes» y que «bota en falta medidas fiscais, como a baixada do IVE á cesta básica de alimentación; que non se recuperen os impostos ás enerxéticas, á banca e ás grandes fortunas; que non se adoptasen medidas de topar hipotecas, alugueres e a prohibición de desafiuzamentos; e que tampouco se levantasen as regras fiscais».

El Partido Popular rechaza las medidas de vivienda y denuncia que el PSOE está «chantajeado»

El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha anunciado este viernes que no respaldarán el decreto ley sobre medidas de vivienda, uno de los dos aprobados este viernes en Consejo de Ministros extraordinario, mientras que el otro de medidas anticrisis lo analizarán «en profundidad» para decidir su voto.

Tellado lo ha apuntado así en rueda de prensa en la sede del partido después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya anunciado la aprobación de ambos decretos ley en la Moncloa, los cuales tendrán que ser convalidados próximamente en el Congreso, aunque surtirán efecto desde su publicación.

El número dos del PP ha llamado al decreto ley de vivienda, «el de izquierdas», al provenir de Sumar, mientras que el otro, «el de derechas», ha dicho que incluye medidas ya propuestas por el PP, por lo que ha añadido dirigiéndose a Sánchez: «Bienvenido a la ‘fachosfera’».

También ha advertido de que Sánchez ha sido chantajeado por los ministros de Sumar y ha subrayado que «un presidente digno de serlo les habría cesado en cinco segundos» por el plante que ha retrasado el inicio de la reunión del Consejo de Ministros casi tres horas, y ha criticado que el presidente se dedique a desafiar a Donald Trump y Javier Milei, mientras «le doblan el pulso» Ernest Urtasun, Yolanda Díaz o Sira Rego.

Fuentes del PP han precisado que su voto a favor solo estaba garantizado si el decreto con las medidas frente a la guerra incluía «todas y cada una» de sus propuestas y ninguna otra. No ha sido así, y el efecto ha sido la crítica generalizada. Incluso el presidente de Murcia, Fernando López Miras, dijo: «Tienen que irse ya, tienen que darle la oportunidad a los españoles de que los echen. Pedro Sánchez tiene que convocar elecciones; el gobierno no está preparado para asumir responsabilidades y para dar respuesta a los españoles en una situación crítica y cuando más lo necesitan», ha recalcado el máximo dirigente regional. López Miras ha denunciado que las decisiones lleguen «22 días tarde», después de varias semanas de parón, y ha asegurado que las medidas anunciadas este viernes coinciden con las que ya propuso hace más de una semana el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo.

Momentos de tensión en dos salas diferentes de la Moncloa

La sangre no llegó al río, pero el Consejo de Ministros de ayer estuvo a punto de celebrarse sin la participación de la vicepresidenta segunda y lo otros cuatro ministros de Sumar. La cita, de carácter extraordinario, se planteó para armar un real decreto con medidas anticrisis, pero lo que se acabó armando fue un plante inédito por las diferencias entre ambos socios de coalición en materia de vivienda. Eran las nueve y media de la mañana, hora prevista para el comienzo de la cita, y el quinteto magenta del Gobierno se encontraba recluido en una sala anexa al salón donde, previamente y como es tradicional cada martes, se reúnen los miembros del Ejecutivo a tomar café antes de la cita semanal en la Moncloa. La división no solo era puramente política, también física.

La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, salía y entraba de esta pequeña sala, donde trasladaba al resto de ministros y al presidente Sánchez las novedades de esta atípica negociación. De puertas hacia fuera, la noticia del plantón ya corría como la pólvora. Dos horas después, cundía la impaciencia. Los móviles de todos los ministros ardían por la curiosidad por lo que allí dentro estaba pasando. Sánchez tomó las riendas de la negociación. Se acercó a la sala en la que estaban los ministros de Sumar, se sentó en una de las butacas y trasladó a los presentes que había que aprobar las medidas como fuera.