Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

El CSIC logra «desarmar» una de las superbacterias más peligrosas

redacción LA VOZ

ACTUALIDAD

El desarrollo de bacterias resistentes a más de un antibiótico, por un uso inadecuado, causa 35.000 muertes al año en Europa
El desarrollo de bacterias resistentes a más de un antibiótico, por un uso inadecuado, causa 35.000 muertes al año en Europa César Hernández Regal

Ha creado un anticuerpo que neutraliza el veneno de la «Pseudomonas aeruginosa», uno de los patógenos más resistentes a antibióticos, en una investigación que está aún en fase experimental, pero con potencial para convertirse en una nueva estrategia terapéutica

26 feb 2026 . Actualizado a las 16:29 h.

Investigadores del Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC) han desarrollado una estrategia pionera para combatir la Pseudomonas aeruginosa, una de las bacterias más peligrosas según la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a su resistencia extrema a los antibióticos. El avance, publicado en la revista ACS Pharmacology and Translational Science, propone un cambio de paradigma: en lugar de intentar matar a esta superbacteria con fármacos convencionales —lo que a menudo impulsa al patógeno a mutar y fortalecerse—, el equipo ha diseñado un anticuerpo monoclonal denominado mAb122 que «desarma» al microorganismo neutralizando su principal arma de ataque, la toxina piocianina. Esta toxina es la responsable de destruir las células del sistema inmunitario y alterar la respuesta inflamatoria del paciente, facilitando la progresión de la infección en entornos hospitalarios. Al utilizar este enfoque de antivirulencia, los científicos logran proteger a los macrófagos y aumentar la supervivencia de las defensas del organismo sin ejercer la presión selectiva que suele generar nuevas superbacterias.

Como explica la investigadora Pilar Marco, responsable del grupo que lidera el estudio, el objetivo no es eliminar al microorganismo, sino anular sus mecanismos de daño, permitiendo que el sistema inmune actúe con mayor eficacia.  «Con este tipo de terapias antivirulencia se consigue reducir la presión selectiva que favorece la aparición de resistencias», apunta.

Los ensayos realizados en cultivos celulares han demostrado que el anticuerpo mAb122, diseñado específicamente para unirse a la piociarnina e impedir su acción, reduce significativamente el daño celular, aumenta notablemente la supervivencia de las células inmunitarias y no presenta toxicidad por sí mismo, un paso esencial para su futura aplicación clínica.

Un anticuerpo monoclonal es una proteína generada en el laboratorio que reconoce de forma muy precisa una única molécula, lo que permite bloquear de manera selectiva su efecto.

La doctora Lluïsa Vilaplana subraya, por su parte, que la alta adaptabilidad de superbacterias como la Pseudomonas aeruginosa hace imperativo el desarrollo de terapias que minimicen la necesidad de antibióticos clásicos. «Es necesario impulsar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas para reducir las cepas multirresistentes y minimizar la progresión de la infección», subraya la investigadora.

El estudio propone un enfoque terapéutico innovador y prometedor, orientado a minimizar el uso de antibióticos y permitir su administración en dosis más bajas. Al no actuar sobre la viabilidad bacteriana, sino sobre uno de sus principales mecanismos de virulencia, el anticuerpo no ejerce presión selectiva, lo que reduce la probabilidad de aparición de nuevas resistencias.

El estudio también analizó cómo afectaba el anticuerpo a la respuesta inflamatoria, ya que la piocianina altera la producción de diversas citoquinas implicadas en la regulación inmunitaria. Aunque el anticuerpo modificó algunos de estos niveles, los resultados indican que será necesario estudiar más a fondo su impacto sobre la inflamación y determinar si es posible modularla adecuadamente en futuras fases de la investigación.

Aunque el trabajo se encuentra en una fase temprana, los resultados in vitro abren la vía a futuros estudios in vivo, necesarios para valorar su seguridad y eficacia en organismos completos. Si estas investigaciones confirman los datos obtenidos, esta aproximación podría convertirse en una herramienta terapéutica más específica y segura para combatir infecciones provocadas por bacterias multirresistentes, especialmente en entornos hospitalarios. El siguiente paso será evaluar su efecto protector en modelos animales y determinar si se pueden evitar respuestas inflamatorias no deseadas.