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Las incógnitas del 23F: el papel del rey, el Cesid y la clase política, y las conversaciones

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El rey Juan Carlos comparte bocadillo con el el jefe de la División Acorazada Brunete, general Jaime Milans del Bosch.
El rey Juan Carlos comparte bocadillo con el el jefe de la División Acorazada Brunete, general Jaime Milans del Bosch. LUIS MILLAN

El Gobierno desclasifica documentos de tres ministerios, pero no el sumario

25 feb 2026 . Actualizado a las 16:23 h.

Cuarenta y cinco años después, el Gobierno va a desclasificar los documentos del golpe del 23F, en concreto los que están en poder de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores, pero no se incluye el sumario del juicio, que está custodiado por el Tribunal Supremo. Transcurrido todo este tiempo, aún quedan incógnitas y zonas de sombra sobre lo que sucedió antes y durante aquel día.

¿Quiénes sabían que iba a haber un golpe?

En primer lugar, es preciso fijar lo que fue el golpe. Así lo resume el historiador Alfonso Pinilla, autor de Golpe de timón (Comares): «El 23F fue una intimidación, un amago de golpe duro, con el Congreso ocupado por guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero y los tanques en las calles de Valencia, siguiendo órdenes del capitán general Jaime Milans del Bosch, que justificara la llegada de un salvador, el general Alfonso Armada, al frente de un gobierno de concentración o salvación nacional con participación de todos los partidos, menos los nacionalistas, y figuras de la empresa y el periodismo, como Luis María Anson». «Ese gobierno de concentración no quería una vuelta al franquismo, sino estabilizar la situación del país, reconducirla y salvar al sistema de monarquía parlamentaria». Suárez dimitió el 29 de enero para tratar de detener varios golpes que estaban en marcha. Pero la «solución Armada» siguió adelante. «Los tiros de Tejero en el hemiciclo invalidan la salida política a esa operación de intimidación que se ha iniciado, por eso todos intentarán que no les salpique, no querrán saber nada de la operación Armada y su contenido político», expone Pinilla. «He aquí el nudo gordiano a desentrañar», añade. En su opinión, «la pregunta crucial es: ¿Cuántos de los beneficiarios de esa operación lo sabían, y hasta qué grado de detalle lo sabían?».

Fotografía de archivo del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en la que puede verse a Antonio Tejero irrumpiendo, pistola en mano, en el Congreso, una de las icónicas imágenes realizadas por el reportero gráfico de la Agencia EFE Manuel Hernández de León.
Fotografía de archivo del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en la que puede verse a Antonio Tejero irrumpiendo, pistola en mano, en el Congreso, una de las icónicas imágenes realizadas por el reportero gráfico de la Agencia EFE Manuel Hernández de León. Manuel Hernández de León

¿Cuál fue el papel del rey antes y durante el golpe?

«Falta saber qué grado de conocimiento tenía de la operación antes de su puesta en práctica», asegura Pinilla. Es decir, si dio el visto bueno a la «solución Armada» y si durante la noche del 23F le autorizó a ofrecerse como presidente del Gobierno a los diputados. Sabemos que había perdido la confianza en Adolfo Suárez, quería que dejara de ser presidente y estaba al corriente de una operación, en principio constitucional, para la formación de un gobierno de concentración presidido por un independiente, que sería Armada, su antiguo preceptor. «El rey no impulsa a Armada a que ponga en práctica esa operación, pero tampoco evita que siga adelante», afirma Pinilla. «El rey conoce la ‘solución Armada’ y no se opone», sostiene el historiador Roberto Muñoz Bolaños, autor de El 23-F y los otros golpes de Estado de la Transición (Espasa). En sus recientes memorias, el emérito cuenta que su padre, don Juan, cenó con el general Milans dos meses antes del golpe y que este le dijo: «Antes de jubilarme, voy a sacar los tanques a la calle». «Cuando mi padre me lo contó, no me lo tomé en serio, aunque debí haberlo hecho», señala. Hay una reunión del monarca y Armada el 13 de febrero que genera todo tipo de especulaciones. Las conversaciones del rey con los capitanes generales son fundamentales para saber qué papel jugó durante el 23F y por qué tardó más de siete horas en aparecer en televisión para desbaratar el golpe.

Alfonso Armada sale del Congreso tras fracasar el golpe de Estado.
Alfonso Armada sale del Congreso tras fracasar el golpe de Estado.

¿Qué participación tuvo la clase política?

Desde el verano de 1980, Armada inició una serie de contactos para lograr el apoyo de las principales fuerzas políticas. Entre ellos, el que mantuvo con los socialistas Enrique Múgica, Joan Raventós y Antonio Ciurana en Lérida el 22 de octubre. También, con los diputados del PSOE Gregorio Peces-Barba y Javier Solana; críticos de la UCD con Suárez, como Miguel Herrero de Miñón, y exponentes de la derecha como Manuel Fraga. Varios de ellos figuraban en la lista del Gobierno que presentó a Tejero cuando acudió al Congreso el 23F y que fue el motivo de que este no le dejara llevar a cabo su plan. Pinilla se pregunta: «¿Cuánto sabían las cúpulas del PSOE, el PCE, AP y de los contrarios a Suárez en UCD de la operación que está a punto de ponerse en marcha el 23F?»

Carrillo, Sahagún, Suárez, Juan Carlos I, González y Fraga, con el rey después del 23F.
Carrillo, Sahagún, Suárez, Juan Carlos I, González y Fraga, con el rey después del 23F. Archivo Europa Press / Europa Pr

¿Qué hizo el Cesid?

Lo que falta por saber es hasta dónde llegó la participación de los servicios de inteligencia. Según la declaración de Tejero, el comandante del Cesid José Luis Cortina participó en la operación y dio luz verde a que asaltara el Congreso. Si fue así, según Pinilla, «los servicios secretos activan a su detonante, Tejero». «¿Habrá restos documentales de esta operación? Lo dudo», señala.

¿Qué conversaciones son clave?

Las llamadas telefónicas del Congreso, las conversaciones con Valencia, las del rey con las capitanías generales, que son imprescindibles para conocer el papel del monarca y qué altos jefes militares apoyaban el golpe. También es importante la documentación del Cesid, no solo del 23F, sino sobre todo de las reuniones que tuvieron lugar a partir de 1977, a las que asistieron agentes del centro y políticos muy conservadores, empresarios y periodistas, con el objetivo de derribar a Suárez.