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El PSOE y sus socios lo ven difícil

ACTUALIDAD

Jero Morales | EFE

Las elecciones en Extremadura medirán el impacto de la crisis

14 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vive sus horas más críticas desde que llegó a la Moncloa. Pero está dispuesto a resistir. A pesar de haber vivido su enésima semana horribilis, con la detención de todo un expresidente de la SEPI como Vicente Fernández, y con la lupa de la UCO puesta sobre cinco empresas públicas, incluida un buque insignia como Correos, el jefe del Ejecutivo pide calma, convencido de que la tormenta amainará. Pero si en la Moncloa se impone la orden de aguantar a toda costa, en el PSOE cunde el desánimo frente a la sucesión de escándalos, muy difíciles ya de contrarrestar públicamente, y el torrente de casos de acoso sexual en el partido como los de Francisco Salazar, José Tomé, Javier Izquierdo, Antonio Navarro, Francisco Luis Fernández y Toni González. Mujeres del PSOE exigen ya responsabilidades y una defensa de las víctimas a los hombres del partido, cuyo compromiso se echa en falta. Así se han pronunciado públicamente por ejemplo la portavoz del PSOE en la Comisión de Igualdad en el Congreso, Andrea Fernández, y la exvicesecretaria general del partido Elena Valenciano.

Los socios ya dudan

El PNV ve elecciones. Y si en el PSOE crecen las dudas y la sensación de un amargo final de etapa, también entre los socios del Gobierno se empieza a ver muy complicado que Sánchez logre su objetivo de agotar la legislatura. El PNV ha sido el primero en expresar públicamente sus malos augurios. Su portavoz en el Congreso, Maribel Vaquero, lo explicó gráficamente al señalar que ve al Gobierno «en shock» y apostar claramente por que habrá elecciones generales en el 2026. ERC ya no mantiene su respaldo con la misma contundencia. Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, tachó de «inútiles» a los responsables del PSOE por su respuesta a los casos de acoso. Y Junts demostró esta semana que su ruptura con los socialistas es firme al contribuir con sus siete votos en contra a que el Congreso rechazara por segunda vez la senda de estabilidad presentada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. A la crisis por los casos de corrupción se une así la evidencia de que el Gobierno se encuentra en minoría absoluta en el Parlamento frente a una mayoría negativa de la derecha. Aun así, Sánchez insiste en pedir sosiego a sus aliados, confiando en que los próximos dos meses sin sesiones parlamentarias, dado que el Congreso cierra del 11 de diciembre al 10 de febrero, harán que las aguas se calmen.

OTEGI, al rescate

Visita a Puigdemont. En esa tarea de tratar de contener el chaparrón y de recuperar la mayoría, Sánchez cuenta con un aliado en el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, que no solo mantiene su apoyo a toda costa al Gobierno, sino que esta semana se trasladó a Waterloo para tratar de convencer a Carles Puigdemont de que reconsidere su decisión de romper con Sánchez después de que el presidente del Gobierno se sometiera a una sesión de flagelación pública reconociendo que no ha cumplido sus compromisos con Junts y recuperara del cajón las leyes propuestas por los independentistas catalanes, como la de multirreincidencia, que hasta ahora se negaba a sacar adelante por temor a perder apoyos por la izquierda.

Montero se desmorona

La prueba de Extremadura. Y si la semana ha sido dura para Sánchez, que se ausentó de la votación en el Congreso que confirmaba que no va a haber Presupuestos, peor le fue a María Jesús Montero, que además de ver cómo se echaba abajo su senda de estabilidad quedó señalada con la detención del expresidente de la SEPI al que ella aupó al cargo con mejor remuneración de toda la administración pública nada más llegar al Gobierno. Vicente Fernández es ya para Montero «ese señor». La vicepresidenta ve lastradas sus opciones en las elecciones andaluzas y hundida cualquier posibilidad de ser la sucesora de Sánchez. Las elecciones en Extremadura que se celebran en una semana medirán si la crisis del PSOE y la debilidad de su candidato, el imputado Miguel Ángel Gallardo, llegan hasta el punto de que la popular María Guardiola pueda gobernar en solitario o siga dependiendo de Vox.