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El rey reivindica «el respeto» de la Transición frente al «momento actual de fuerte crispación»

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

ACTUALIDAD

Felipe VI ensalza el «servicio ejemplar» de la reina Sofía y su apoyo a Juan Carlos I en su «acertada apertura democrática»

21 nov 2025 . Actualizado a las 20:18 h.

En un momento de turbulencias políticas y crispación, hay que apostar por la convivencia. Esa fue la idea que quiso transmitir ayer Felipe VI durante la celebración del 50 aniversario de la monarquía parlamentaria. Un organismo que, a ojos del rey, fue vertebrador de un proceso de acercamiento entre polos políticos opuestos tras la dictadura de Francisco Franco y que, medio siglo después, continúa estando «al servicio» de los españoles en un país libre y democrático. Una visión a la que se adhirieron otras figuras de la Transición para reivindicar el papel de los actores que dieron forma al actual régimen político.

En el Salón del Trono del Palacio Real, la reina Sofía, madre de Felipe VI, junto al expresidente del Gobierno Felipe González y los dos padres de la Constitución supervivientes, Miguel Herrero y Miquel Roca, recibieron el Toisón de Oro en una ceremonia cargada de simbolismo: la corona, el Estado de derecho y el Gobierno democrático unidos en una misma Orden. Eso sí, sin la presencia del ejecutor de todo el proceso de traspaso de poderes, el rey emérito Juan Carlos I.

Durante esta ceremonia, el actual monarca reivindicó que, «frente a la actual crispación», la corona supo aunar posiciones y atraer respetos entre, sin hacerlo explícito, la derecha heredera de la dictadura y una izquierda ilegalizada y clandestina. Y trasladó que la institución, capitaneada entonces por su padre, Juan Carlos I, «supo acompañar, con sentido de Estado y compromiso con el bien común, las transformaciones políticas y sociales que, impulsadas por la demanda ciudadana, permitieron instaurar un sistema democrático nuevo, con libertades reconocidas y pluralidad ideológica». Atributos que siguen siendo necesarios en un momento en el que debe imperar «la palabra frente al grito, el respeto frente al desprecio y la búsqueda del acuerdo frente a la imposición».

Y recordó entonces a la reina Sofía, de quien dijo que su «cercanía e implicación en ámbitos sociales, culturales y humanitarios ha contribuido a reforzar vínculos duraderos con varias generaciones de españoles» y a la «acertada apertura democrática» acometida por el emérito.

En su turno de palabra, Felipe González quiso reseñar que «la confrontación como principio es dañina para todos los pueblos, pero ha demostrador serlo especialmente para el nuestro». Porque «la gran cuestión de España, la que la atraviesa desde su origen hasta nuestros días es la convivencia». Una que se logró primero con la ruptura con la dictadura y, posteriormente con la carta magna de 1978, y que ha de cimentarse, según certificó, en un proyecto común entre españoles que recoja la libertad, la igualdad y la diversidad.

Y también dedicó un momento a los ausentes: «Tengo que evocar la memoria de los otros padres de la Constitución, imposible valorar también el trabajo de Adolfo Suárez, sin olvidar las aportaciones de políticos de primera línea como Santiago Carillo y, por supuesto, el rey, que renunció desde el primer momento a elementos autoritarios».

Estas palabras fueron escuchadas también por las cabezas de los poderes del Estado: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el del Senado, Pedro Rollán; del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; y la presidenta del CGPJ y del Tribunal Supremo, Isabel Perelló; así como el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, los presidentes autonómicos a excepción de Carlos Mazón (Comunidad Valenciana) y los expresidentes del Gobierno. Por otro lado, faltó a la cita el fiscal general, Álvaro García Ortiz, quien declinó asistir a la cita de ayer tras ser condenado por el Tribunal Supremo.

Plantón en el Congreso

La ceremonia, en la que también estuvieron presentes la reina Letizia y las infantas Leonor y Sofía, tuvo un epílogo en el Congreso de los Diputados. La cámara donde hace 50 años, Juan Carlos I arrancaría el proceso de transición. Donde se le coronaría monarca, al igual que se hizo con Felipe VI, y donde la primogénita del actual jefe del Estado fue reconocida y nombrada Princesa de Asturias. Pero también donde «se da forma a los derechos y libertades, al Estado de derecho y a la idea misma de ciudadanía», como expresó el rey a su llegada. La casa, en resumen, de una «España reunida».

Los portavoces de los partidos políticos recibieron al monarca, salvo las formaciones nacionalistas e independentistas, que plantaron a Felipe VI al considerar que la institución que dirige es una herencia franquista y la continuidad de un legado de imposición y restricciones democráticas. A ellos se sumó Vox, que tampoco tuvo representación por la asistencia de Pedro Sánchez.

Con todo, en su interior se dio un coloquio de casi dos horas por parte de los padres constituyentes investidos con el Toisón de Oro. Miquel Roca aseguró durante su intervención que «aquella asociación entre la Corona y la representación de la ciudadanía permitió convertir la discrepancia en una expresión de libertad (...). Hicimos de la palabra la vía del acuerdo y del consenso una exigencia y la Transición prosperó». Y posteriormente, recopiló en tono más pesimista que «hoy la Transición no puede ser solo un recuerdo, porque si se trata de transitar, transitamos siempre, lo importante es el cómo y esto es responsabilidad de todos».

Por su parte, Miguel Herrero quiso recoger la idea de que el actual sistema político que rige España es «imperfecto» pero, pese a todo, «la democracia que todos con sus defectos conocemos es el mejor sistema que nos es dado y que tenemos todos el permanente deber de conservar y perfeccionar».

Los festejos por el medio siglo de la monarquía, sin embargo, no han acabado. Mañana, la casa de los Borbones se reunirá para un almuerzo privado en el palacio de El Pardo. Y como hiciera en la celebración de la mayoría de edad de la princesa de Asturias, esta vez el rey emérito Juan Carlos sí estará presente con sus familiares.