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Moussa Bourekba, analista: «Washington no puede ser el mediador, es parte del conflicto»

Ricard G. Samaranch BARCELONA / E. LA VOZ

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Mpussa Bourebka, investigador principal de CIDOB.
Mpussa Bourebka, investigador principal de CIDOB.

El experto asegura que el plan de Trump no es «serio» como solución definitiva

10 oct 2025 . Actualizado a las 09:58 h.

Moussa Bourekba es el investigador principal en la región de Oriente Medio del centro de estudios CIDOB, basado en Barcelona. Nacido en Francia, Bourekba es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Barcelona, y entre sus ámbitos de investigación figura el terrorismo.

—¿Cómo valora el acuerdo alcanzado entre Israel y Hamás?

—Cualquier acuerdo que permita aliviar el sufrimiento de los civiles atrapados en este conflicto es bueno. Valoro positivamente que el pacto pueda ser el primer paso hacia un retorno verdadero a las negociaciones, un proceso parado desde el mes de agosto. Lo que me temo es que, como han advertido varias facciones palestinas, en el plan de paz de Donald Trump no existe ningún tipo de garantías que después del intercambio de cautivos, Israel no reanude los bombardeos. El riesgo es grande.

—Si se consolida la paz, ¿quién debería administrar la Franja?

—Lo que me parece claro es que en una Franja donde la inmensa mayoría de los habitantes son palestinos, deberían ser palestinos quienes la administraran. Me sorprende que aún nos hagamos esta pregunta en el 2025. Pero lo que propone el plan de Trump es alinearse completamente con los propósitos de Israel, pues Benjamin Netanyahu dijo desde el inicio de la guerra que no quiere una Franja gobernada por Hamás o la Autoridad Palestina. Se trata de aplicar un mandato colonial 2.0, y el hecho de que figure Tony Blair, ex primer ministro de la que fue la potencia ocupante en el pasado, parece como mínimo surrealista. De hecho, me parece absurdo llamarlo plan de paz. En lugar de que EE.UU. e Israel rindan cuentas por el genocidio, se les premia con la administración de la Franja.

—¿Debe continuar la presión internacional a Israel en la situación actual?

—Uno de los principales objetivos del denominado plan de paz era precisamente deshinchar la presión internacional a Israel cuando estaba en su punto más álgido. Y el riesgo es que parezca que algo cambia, pero no sea así. La UEFA, de momento, ha decidido no suspender la membresía de Israel. El plan se anuncia una semana después de la ola de reconocimientos del Estado palestino, con la flotilla cerca de Gaza, etc.

—¿Cree que es apropiado llamarlo plan de paz?

—No, y a mí me sorprende que muchas personas lo llamen así, cuando es un ultimátum a los palestinos por parte de Trump. Al final, el plan fue elaborado por Estados Unidos con enmiendas de Israel para que Netanyahu acabe pareciendo como la persona que busca compromisos. En él, no hay condiciones vinculantes para Israel, y la inmensa mayoría de medidas están dirigidas a Hamás, incluyendo su rendición. E incluye dos puntos definidos de forma muy vaga relativos a la aplicación de la autodeterminación de los palestinos y la hipotética creación de un Estado palestino.

—Tras la muerte de los Acuerdos de Oslo, ¿hay alguna opción de reanudar unas conversaciones de paz para resolver el conflicto de forma definitiva?

—Si se reanudan, deberá ser bajo unos parámetros totalmente diferentes a los que tenemos ahora. Este plan repite errores anteriores. Para empezar, no fue negociado con todas las partes, sino solo con la parte más fuerte, Israel. Luego fue sometido a Hamás para que diga si lo acepta. En segundo lugar, el mediador debe ser siempre un actor imparcial y EE.UU. no lo es. Washington es parte del conflicto por su apoyo militar y diplomático a Israel. Y con Trump, el alineamiento con Israel es total. De cara a una resolución total del conflicto, me llama la atención la vaguedad absoluta a la hora de referirse al Estado palestino. Se habla de una convivencia pacífica entre israelíes y palestinos, de diálogo interreligioso, etc. Por no hablar de la creación de una Riviera Gaza. No es un plan serio para la resolución definitiva del conflicto.

—¿Ve posible que algún día se rindan cuentas por el genocidio?

—Me gustaría pensar que los procedimientos que se están dando en el Tribunal Penal Internacional y en la Corte de Justicia de La Haya acabarán con una exigencia de rendición de cuentas al menos para los Estados e instituciones que apoyaron a Israel en su empresa genocida. Pero lo veo muy difícil a corto plazo.