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El cable subterráneo del funicular de Lisboa «cedió» y aunque el conductor activó el freno de emergencia, no fue suficiente para evitar la caída libre

brais suárez LISBOA / E. LA VOZ

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MIGUEL A.LOPES | EFE

Según el informe preliminar de los técnicos, el cable, formado por 36 alambres de acero, cedió en el punto de fijación a la cabina accidentada, donde no era visible en la inspección ocular ordinaria. Ni el corte de energía ni los frenos pudieron detener el deslizamiento

08 sep 2025 . Actualizado a las 11:10 h.

El accidente del elevador da Glória, que este miércoles mató a 16 personas en el centro de Lisboa, ocurrió en un lapso aproximado de 50 segundos, en que ninguno de los sistemas alternativos de emergencia fue suficiente para detener la caída de la cabina n.º1, que descarriló e impactó contra un edificio. Lo hizo tras ceder el cable subterráneo que une las dos cabinas del funicular de Gloria. Se rompió en el punto conectado a la cabina de la parte superior del recorrido, la que acabó cayendo sin control cuesta abajo. 

Así lo evalúa la Oficina de Prevención e Investigación de Accidentes de Aeronaves y Accidentes de Ferrocarriles (GPIAAF), que emitió su primera nota informativa, con los primeros esclarecimientos sobre lo ocurrido. Aunque sus conclusiones se esperan para dentro de seis semanas, ahora confirma que, «del estudio realizado a los destrozos en el local, fue de inmediato constatado que el cable que unía las dos cabinas cedió en su punto de fijación, dentro del enganche superior de la cabina n.º1». El cable, compuesto por seis cordones de 36 alambres de acero tiene 600 días de vida útil, y a este todavía le quedaban 263 para ser sustituido.

Sin evidencias de defecto

El sistema de seguridad cortó la electricidad, aunque eso no detuvo la cabina, que se precipitó, descontrolada, 170 metros cuesta abajo. El conductor activó los sistemas de freno, pero estos «no tienen la capacidad suficiente para inmovilizar las cabinas en movimiento si estas no tienen sus masas en vacío mutuamente equilibradas mediante el cable de conexión», se lee en la nota. El elevador llegó a la curva a una velocidad cercana a los 60 kilómetros por hora, descarriló, impactó contra un edificio y quedó destrozado. Es decir, ni el corte de energía ni los frenos neumáticos ni manuales pueden detener el deslizamiento si el cable de seguridad, que une ambas partes del funicular, no ejerce su labor. Queda pendiente evaluar el funcionamiento del freno.

El GPIAAF también evalúa las labores de mantenimiento, que estaban al día, según el plan definido, y explica que los técnicos dieron su visto bueno al vehículo esa mañana porque «la zona del enganche donde el cable se soltó no es visible sin desmontaje, no habiendo evidencias de defecto en los sistemas de freno».

El GPIAAF estima que tendrá conclusiones firmes para dentro de 45 días, tras examinar los enganches del cable, los procesos de mantenimiento, la formación de los técnicos y los sistemas de freno.