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Montoro y Vox, al rescate de Sánchez

ACTUALIDAD

Pedro Sánchez en una imagen de archivo.
Pedro Sánchez en una imagen de archivo. Alberto Ortega | EUROPAPRESS

El PSOE sufre en los sondeos y se agarra al exministro de Rajoy para resurgir

20 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La semana empezó como casi todas para Pedro Sánchez. Las encuestas de Target Point y Sigma 2 coincidían en colocar al PP y Vox en la barrera de los 200 diputados y al PSOE, en su nivel más bajo desde el 23J. Las revelaciones sobre Santos Cerdán, Koldo García y José Luis Ábalos golpeando como un martillo pilón en la credibilidad de Ferraz. Y el temor a un nuevo aluvión de cesiones a los independentistas afectando a la lealtad de fieles sanchistas como Adrián Barbón, casi tan expectante ante el cupo catalán como Emiliano García-Page.

En Barcelona esperaba Salvador Illa, el nuevo hombre de moda en el sanchismo, al que incluso algunos miran como posible sucesor. Ese mismo lunes tocaba firmar el cupo catalán: la ruptura de la caja común de los españoles para entregar a Cataluña más fondos a cambio de sacrificar el progreso y la igualdad de todos los ciudadanos. La reflexión no es mía, sino que la aporta un ilustre socialista, Josep Borrell. «Es un privilegio para ricos», resume de forma gráfica poniendo en solfa todo el argumentario de Félix Bolaños, Óscar López o Ángel Víctor Torres.

Para completar las dudas, a la cita en la capital catalana no acudió la número 2 del Gobierno y titular de Hacienda, María Jesús Montero, más preocupada de su papel como candidata en Andalucía que de atender la enésima exigencia de los separatistas. El resultado fue un papel descafeinado, sin cifras ni plazos, que enfadó a Oriol Junqueras y le dio la enésima baza ganadora a Carles Puigdemont: Junts ni siquiera tendrá que esforzarse para hacer descarrilar la norma en el Congreso, Todo quedará a expensas de una Conferencia de Presidentes sin fecha y en minoría.

El episodio se repitió el martes con el PNV. Imanol Pradales, en apenas quince meses, ya se ha reunido tres veces a solas con Sánchez. Será por los cinco cotos que les unen, porque ningún otro presidente autonómico ha tenido ese privilegio. Y si a Illa le reventó la jugada Montero, al vasco de Burgos le hizo lo propio Yolanda Díaz, que abortó la transferencia de varias competencias en Seguridad Social anheladas desde el Estatuto de Guernica en 1979. La hipocresía de Sumar es llamativa: están a favor de romper la caja común de los impuestos para atender a los separatistas catalanes, pero en contra de hacer lo mismo con la de las pensiones.

Torre Pacheco

Batalla campal. La semana iba cruzada. Apenas algún respiro con la deriva irracional de Vox sobre la migración a raíz de las batallas campales de Torre Pacheco. El PSOE casi siempre encuentra el comodín de Santiago Abascal cuando más acorralado se encuentra. El de Vox tiene su particular lucha con Alberto Núñez Feijoo, que había lanzado el fin de semana su particular opa a Vox al reclamar el voto útil para gobernar en solitario en unas hipotéticas elecciones. Y encuentra en la estridencia y el seguidismo de los ultras europeos el camino para llamar la atención. El resultado es una intención de voto que ya rebasa el 15 %, el cálculo que siempre manejó el difunto Jaime Miquel. Y esa cifra le permite al PSOE, por ahora sin demasiado éxito, seguir amenazando con la avalancha ultra, aunque tampoco le permite al bloque de la izquierda sumar en intención de voto.

De Torre Pacheco solo sale bien, dolorido por los golpes, el sexagenario Domingo Tomás, el hombre cuya agresión provocó el estallido social de un conflicto que cada semana se vive en algún punto de España. Lo hemos visto en Olot, en Alcalá de Henares... Y la solución, además de la educación y las buenas palabras, pasa por un refuerzo de la presencia policial. En cuanto se desplegaron más agentes, el conflicto se calmó. Mucho se le reprocha —con toda la razón— la ausencia de Carlos Mazón en las primeras horas de la dana mientras estaba en una comida en el Ventorro. Seguro que la imagen de Fernando Grande-Marlaska aplaudiendo en Wimbledon la derrota de Carlos Alcaraz no le ayuda a remontar su popularidad. Como tampoco la criminalización de la policía de sus aliados de Podemos, con Ione Belarra acusando a los cuerpos policiales de cobijar fascistas.

Un nuevo protagonista

Un personaje poco querido. Con el panorama caliente, entró en escena a media tarde del jueves un nuevo invitado. Cristóbal Montoro, la cara amarga de la crisis, el hombre aferrado a una tijera para los recortes de la crisis que no supieron ver José Luis Rodríguez Zapatero ni su ministro Pedro Solbes. El autor de la mayor subida fiscal vivida en España hasta la llegada de Pedro Sánchez. El ministro que se atrevía a amenazar a periodistas críticos y famosos díscolos desde la tribuna del Congreso. El popular al que no pueden ver ni José María Aznar ni Esperanza Aguirre ni José Manuel Soria, que lo acusan de filtrar datos contra ellos y de ser desleal. Nadie en el PP ha salido a defenderle, aunque Montoro intenta explicar que el caso se archivó ya hace años y que se detona ahora para tapar la crisis reputacional del PSOE. Se verá, pero tampoco nadie le va a llorar.

El viernes, como cabía esperar, la UE, comandada por Alemania y Francia, volvió a decirle no a la cooficialidad del gallego, el catalán y el euskera, para enfado de José Manuel Albares, incapaz de convencer a sus homólogos de la bondad de las cesiones a Puigdemont, que el miércoles recibió otro severo varapalo en el Tribunal de la Justicia Europea.

Montoro y Abascal darán un poco de aire al PSOE para este verano, aunque el martes la coalición volverá al potro de tortura del Congreso para sacar siete votaciones menores. Ni rastro de la ley Bolaños para controlar las instrucciones judiciales ni de la reducción de jornada de Yolanda Díaz. Evitar la derrota es el objetivo para un verano tranquilo. Hasta el próximo informe de la UCO.