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Sánchez reivindica su liderazgo en la Ejecutiva del PSOE: «El capitán no se baja del barco cuando hay mala mar»

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

ACTUALIDAD

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la ejecutiva federal del PSOE.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la ejecutiva federal del PSOE. PSOE | EFE

El cónclave se mancha con la salida de Paco Salazar de la cúpula tras ser acusado de abusos sexuales

05 jul 2025 . Actualizado a las 20:57 h.

Pedro Sánchez buscaba una jornada de oro con la ejecutiva federal de hoy. Una cúpula renovada, una reunión con las secretarias de igualdad y un cónclave para relanzar el partido tras el ingreso provisional en la cárcel de Santos Cerdán. Sin embargo, la dimisión de Paco Salazar de los cargos ejecutivos del partido para los que había sido designado ha dinamitado, en parte, la gran cita socialista. Pero el propio presidente, consciente del momento que atraviesa el partido, se erigió de nuevo como líder del partido y aseguró que «el capitán no se baja del barco cuando hay mala mar». Especialmente cuando la oposición acecha.

Salazar renunció esta mañana voluntariamente a sus cargos tras unas revelaciones de eldiario.es por las que extrabajadoras de Moncloa y el partido le acusaban de «abusos» y comportamientos «babosos». Ello «a pesar de que no constan en el PSOE denuncias al respecto en ninguno de los canales habilitados», según han confirmado fuentes socialistas. Pero ha bastado la simple mención para que el propio Salazar renuncie a ser adjunto de la organización del partido, que se quedará con dos —Anabel Mateos y Borja Cabezón— y a su puesto en el gabinete de Sánchez. A ello se le suma el eco del encarcelamiento provisional de Cerdán. 

Por ello, tras pedir «perdón» porque «fui yo quien confió en ellos y no vio lo que había detrás», Sánchez aseguró que «es la hora del compromiso, la resiliencia y el optimismo, de mostrar de qué estamos hechos los socialistas». Y recordando algunos logros de la legislatura —el rechazo al 5 % de gasto de Defensa de la OTAN, el aval de la ley de amnistía, el reconocimiento de Palestina como Estado—, aseveró que «haremos todo y más. La decepción es grande, pero la responsabilidad de que España siga avanzando es mucho mayor»

Además, Sánchez aprovechó para volver a poner la pelota de la corrupción en el tejado de la oposición. «La coalición ultraderechista en España ya se han quitado la careta. PP y Vox se imitan mutuamente. El PP ofrece la mentira de Aznar y Rajoy con el agravante de colaborar con los ultras. Nos ven como enemigos contra lo que todo vale», citó en la inauguración de la ejecutiva federal.

Acto seguido, Sánchez propuso una batería de 13 medidas para oxigenar el partido, entre las que destacó más controles sobre el equilibrio de poderes, más control sobre los bienes y actividades de los miembros de la cúpula socialista, actualizar el portal de transparencia y reforzar la comisión de ética y garantías, que emitirá informes y actuar de oficio si considera que un asunto es de su competencia.

Manchas ejecutivas

El golpe al seno interno del partido, no obstante, no es pequeño. Por un lado, Sánchez venía de un concilio con las responsables de igualdad del partido el viernes y de proponer la reforma del Código Ético de los socialistas para castigar el consumo de prostitución con el éxodo del partido. El ingreso de Salazar en la ejecutiva venía a poner dos puntos sobre las íes: feminismo y lucha contra la corrupción. La salida de Salazar obstaculiza el mensaje de un PSOE renovado, pero con Salazar formando parte del equipo de Sánchez en Moncloa, pone también el foco en el entorno del presidente.

El escándalo ha provocado que figuras de gran peso del partido se muestren contrariadas. La exvicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastras, actual delegada del Gobierno en Asturias, fue contundente al decir que Salazar «no debería seguir» en la ejecutiva. Y ministras como Diana Morant (Ciencia e Innovación) o el secretario general del PSOE de Cantabria, Pedro Casares, ya han propuesto que el PSOE tiene que tener controlados estos tipos de casos.

El propio Sánchez dijo que «no basta» con llevar «un lazo morado en la solapa» ni acudir a manifestaciones y expresó su «condena más absoluta y tolerancia cero» con los comportamientos que se han visto con Salazar, además de su «compromiso absoluto» con la abolición de la prostitución.

Cita con las fracturas

A las afueras de Ferraz, desde primera hora de la mañana, un convoy de autobuses y furgonetas de la asociación ultraderechista HazteOír también han acudido para intentar sabotear el cónclave de los socialistas. Con mensajes recordando los presuntos casos de corrupción del hermano de Sánchez en Extremadura, el de su esposa y el del triángulo Santos Cerdán, Koldo García y José Luis Ábalos.

A ellos se les ha unido una comitiva también convocada por movimientos ultra. «PSOE, traidor, ni obrero ni español», «corrupto» y una retahíla de insultos personales hacia el presidente han sonado reiteradamente durante toda la mañana. En contra, un pequeño grupo se ha presentado frente a la sede socialista para prestar su apoyo al Gobierno y a su agenda social, según se leía en las pancartas.

Estos también han sido quienes han recibido al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, con gritos de «traidor», «facha» y «sinvergüenza». Este, por su parte, ha mencionado que «o se recupera la confianza parlamentaria —con una cuestión— sin ceder a chantajes de independentistas, o elecciones».