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Sergio Toribio, activista de la Flotilla de la Libertad: «He sacado más fuerza y más ganas de luchar por Palestina»

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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El activista Sergio Toribio participó en Logroño en la procesión en honor de San Bernabé, portando banderas de Palestina, en apoyo a Gaza.
El activista Sergio Toribio participó en Logroño en la procesión en honor de San Bernabé, portando banderas de Palestina, en apoyo a Gaza. RAQUEL MANZANARES | EFE

El activista riojano está preocupado por los activistas en aislamiento en una prisión israelí

12 jun 2025 . Actualizado a las 15:24 h.

Sergio Toribio ya se encuentra en su casa de Logroño después de haber pasado 25 horas retenido por Israel tras el asalto al Madleen, el barco humanitario de la Flotilla de la Libertad junto a otros once activistas, ocho de los cuales siguen detenidos en Israel.

—¿Cómo ha ido la vuelta a casa?

—Pues a gusto por estar en casa, muy arropado, pero triste porque un compañero, el brasileño Thiago Ávila, está ahora en aislamiento [en la cárcel de Ayalon, donde ha iniciado una huelga de hambre, al igual que la francesa Rima Hasán]. Me da pena dejar a mis compañeros atrás, pero tenía que darle visualización a todo esto. Pero él está muy curtido, aguantará lo que le echen. Yo estaba dispuesto a aguantar, llevo once años siendo activista, me han roto huesos y ahora hemos sido secuestrados por un Ejército ilegal en una zona ilegal.

—Cuéntame sobre el asalto.

—Una unidad militar con varias embarcaciones se acercó. Unos drones nos tiraron una sustancia blanca que al aire libre solidifica, pero al pisarlo es resbaladizo. Patinaban hasta ellos. Luego nos pusieron un mensaje en inglés para que mantuviéramos la calma, nos sacaron del punto de reunión que establecimos en el barco y luego a cubierta. Nos identificaron, nos cachearon y luego vino un médico para ofrecernos comida y bebida. También nos preguntó si alguien tenía alguna alergia. Supongo que no hubo demasiada violencia por llevar a la eurodiputada Rima Hasán y a Greta Thunberg a bordo. Pero pese a que se portaron muy bien, no hay que olvidar que nos obligaron a ir por la fuerza a Israel en aguas internacionales. Ha sido un asalto pirata en toda regla. Delante de las cámaras ellos han quedado genial. ¿Con qué motivo íbamos a asaltar una zona militar siendo activistas?

—¿En la travesía por mar como estaban los ánimos?

—Bien, pero se trunca la ilusión de romper el bloqueo por muy improbable que fuera. En las aguas entre Egipto y Grecia hay una flota ingente de buques europeos. No movieron un dedo a pesar de que pedimos ayuda.

—¿Cómo fue el desembarco?

—Nos llevaron uno a uno con nuestras pertenencias. Al menos las que no se fueron por la borda. Tiramos móviles y otros dispositivos para que [Israel] no pudieran utilizarlos. Ya habíamos acordado no firmar los documentos de deportación a no ser que fuera en presencia de un abogado o del cónsul, que se ha portado muy bien en todo momento. Yo he podido recuperar material de reparación para el barco: agujas para el cabotaje, un taladro, termómetros. Gracias al cambio de leyes, ahora puedo presentar una denuncia a la Audiencia Nacional por el tema.

—¿Y qué sacas de esta misión humanitaria?

—He sacado más fuerza y más ganas de luchar por Palestina y en contra de este genocidio. No se puede permitir que los Gobiernos miren hacia otro lado. Lo importante es que todo el mundo sepa qué está pasando.