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La continuidad del legado de Francisco gana fuerza en el perfil del nuevo papa

VALENTINA SAINI VENECIA / E.LA VOZREDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Cardenales a su llegada a las Novendiales por el papa Francisco
Cardenales a su llegada a las Novendiales por el papa Francisco ANGELO CARCONI | EFE

Muchos cardenales tienen en cuenta el multitudinario funeral de Bergoglio

05 may 2025 . Actualizado a las 13:06 h.

En Italia no se para de especular sobre quién será el próximo pontífice. Es lo que en el país transalpino se conoce como totopapa, es decir, la quiniela, pero sobre algo muy distinto del fútbol. Algunos periódicos incluso publican las cotizaciones con los «papables» subiendo y los que bajan, como si fueran acciones en bolsa. Muchos están seguros de que el cardenal Parolin será elegido, animados por la opinión de varios analistas de asuntos vaticanos. Otros apuestan por el purpurado Zuppi, muy apreciado por los italianos de izquierdas. Mara, una jubilada de Venecia, cree que elegirán al filipino Tagle o al español López Romero. La camarera que le sirve el capuchino está segura de que saldrá elegido un estadounidense: «Contra Trump, escogerán a un papa de su país, que sepa plantarle cara».

En el país transalpino, medios y analistas coinciden en vaticinar que será un cónclave rápido, que el sucesor de Francisco se conocerá ya el primer día, el 7 de mayo. Eso sí, este sábado, el cardenal francés Jean Paul Vesco subrayó que «el Espíritu Santo ya ha decidido, pero aún no estamos preparados, necesitamos más tiempo para rezar».

Y, en una entrevista con el Corriere della Sera, el exministro Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant’Egidio y muy apreciado en el Vaticano, señaló que los cardenales siguen inmersos en discusiones: «navegamos en mar abierto», dijo. De hecho, los cardenales proceden de 71 países distintos, tienen experiencias diferentes y muchos ni siquiera se conocen. En cualquier caso, según Riccardi, tendrán que elegir entre seguir haciendo que la Iglesia avance deprisa, como ha hecho Francisco, o estabilizarla.

No hay que subestimar la influencia de los más de cien cardenales eméritos que no participan en el cónclave (principalmente por razones de edad), pero que sí expresan su opinión en las Congregaciones. Por eso, los cardenales electores prestan mucha atención a declaraciones como la del cardenal Kasper, destacado teólogo que estudió en la misma universidad que Ratzinger, quien afirma que el funeral de Francisco fue como una votación popular y que el «mensaje fundamental es claro: el deseo de que el próximo papa sea un pontífice, fundamentalmente, en la línea de Francisco». Según informó el director de la oficina de prensa de la Santa Sede este sábado, «la esperanza que surgió durante la Congregación es que el próximo papa tenga un espíritu profético». Parece haber una larga lista de cardenales deseosos de expresarse antes del cónclave, hasta el punto de que se decidió añadir una congregación el lunes por la tarde, además de la ya programada para la mañana. «Necesitamos más tiempo», desvelaron este domingo varios purpurados, lo que contrasta con el deseo de una elección rápida,

Los cuervos entran en acción

Mientras tanto, los cuervos han entrado en acción: cuanto más posibilidades tiene un cardenal de ser elegido, más blanco es de sus habladurías. Para desacreditar al cardenal filipino Tagle haciéndole parecer poco serio, un sitio web de la derecha ultracatólica estadounidense volvió a difundir un antiguo vídeo del purpurado cantando Imagine. Desde Estados Unidos llegó también el rumor, totalmente infundado, de que el cardenal Parolin sufrió un desvanecimiento durante la Congregación del pasado miércoles. Según muchos analistas, está claro que la derecha ultracatólica está intentando influir en el cónclave para que elija a un papa conservador. La publicación de Trump en la red social Truth, en la que aparece vestido de papa, sería también una forma de manifestar su esperanza de que el nuevo pontífice esté más alineado con los valores MAGA (Make America Great Again) que con los de Francisco.

Pero Trump no parece ser el único líder político activo en el frente vaticano. No pasó desapercibido en Roma que el presidente Macron se reuniera con los cardenales franceses y Riccardi el día del funeral del papa Francisco. Por su parte, el obispo de Ajaccio, François Xavier Bustillo, aclaró que se trataba de «encuentros de amistad y respeto, sin condicionamientos».

El poder italiano mengua, pero aún es decisivo en el cónclave

Los cardenales italianos que entrarán al cónclave para buscar un sucesor a Francisco conforman el grupo más numeroso por nacionalidad y, aunque su peso ha menguado respecto al pasado, resisten en la lista de papables, respaldados sutilmente por algunos sectores del país que alberga el Vaticano.

Durante cuatro siglos, desde la elección en 1523 de Adriano VI de Utrech, la tiara papal siempre reposó sobre la cabeza de cardenales del actual territorio de Italia, hasta que en 1978 el polaco Karol Wojtyla, Juan Pablo II, rompió esta tendencia histórica.

Tras sus más de 26 años de pontificado llegaría la era del alemán Benedicto XVI (2005-2013) y, después, la del argentino Francisco, fallecido este 21 de abril. ¿Volverá el papado a un italiano, 47 años después de Juan Pablo II. La misión principal, ahora, es hallar un sucesor sin importar la nacionalidad, tal y como insisten estos días los cardenales al ser preguntados por Roma.

En sus doce años de pontificado, Francisco se esforzó por reducir la tracción europea de la iglesia. Así, el actual Colegio Cardenalicio tiene 252 purpurados, de los que 135 son electores (dos no acudirán por cuestiones de salud). Los europeos siguen siendo mayoría, con 61, pero menguan en detrimento de otras áreas geográficas como América o Asia.

Los italianos siguen siendo el grupo más numeroso por país pero su peso en la Capilla Sixtina se verá muy reducido: solo entrarán 17, 11 menos que en el 2013 (cabe destacar que la cifra de electores también era inferior, 117). Aún así, si no hay papa italiano, sí serán decisivos para elegir el sucesor de Francisco.