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El vicepresidente Vance logra su objetivo de encontrarse con el papa Francisco

La Voz AGENCIAS

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El papa se reunió con el vicepresidente Vance en su residencia de Santa Marta.
El papa se reunió con el vicepresidente Vance en su residencia de Santa Marta. Divisione Produzione Fotografica | REUTERS

Fue recibido por el pontífice unos pocos minutos en su residencia de Casa Santa Marta, antes de su mensaje de Pascua en el que denunció el desprecio a los migrantes

20 abr 2025 . Actualizado a las 17:21 h.

Al final el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, convertido al catolicismo hace seis años y que se encuentra en Roma pasando la Semana Santa, consiguió su objetivo. Poco después de las 11.30 de este sábado fue recibido por el papa Francisco en un encuentro privado de unos pocos minutos que tuvo lugar en la Casa Santa Marta, la residencia vaticana donde vive el pontífice y donde aprovecharon para intercambiarse las felicitaciones pascuales.

La breve cita se produjo poco antes de que monseñor Ravelli leyera el mensaje de Pascua del pontífice, y este realizara la bendición urbi et orbi desde el balcón principal de la basílica de San Pedro y recorriera la plaza en el papamóvil.

Vance se había visto el día anterior con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, con quien habló de los distintos países en guerra y también sobre inmigración, una cuestión en la que las posturas no pueden estar más alejadas entre el Gobierno estadounidense y el papa, que no se ha mordido la lengua a la hora de criticar a Donald Trump por sus deportaciones masivas de extranjeros. Acompañado por su familia, Vance acudió además a la ceremonia de la Pasión del Señor del Viernes Santo celebrada en la basílica vaticana, remarcando así su papel como figura política de referencia para los católicos de su país. 

Condena al rearme

En el tradicional mensaje de Pascua, leído por el maestro de ceremonias, Diego Ravelli, el papa lamentó: «Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo. Cuánta violencia percibimos a menudo también en las familias, contra las mujeres o los niños. Cuánto desprecio se tiene a veces hacia los más débiles, los marginados y los migrantes».

«En este día, quisiera que volviéramos a tener esperanza y confianza en los demás, incluso en quienes no nos son cercanos o vienen de tierras lejanas, con costumbres, modos de vida, ideas y hábitos distintos a los nuestros. Porque todos somos hijos de Dios», añadió.

Y rechazó «la carrera general para el rearme» e instó «a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que impulsen el desarrollo». «La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme. La exigencia que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general al rearme», aseveró Francisco.

Dramática e indigna crisis humanitaria en Gaza

«Quisiera que volviéramos a esperar en que la paz es posible», deseó el papa antes de empezar a enumerar los conflictos en el mundo en un nuevo duro mensaje.

Expresó su preocupación por «el creciente clima de antisemitismo que se está difundiendo por todo el mundo» y también por «la comunidad cristiana de Gaza, donde el terrible conflicto sigue llevando muerte y destrucción, y provocando una dramática e indigna crisis humanitaria»

Y entonces apeló «a las partes beligerantes: que cese el fuego, que se liberen los rehenes y se preste ayuda a la gente, que tiene hambre y que aspira a un futuro de paz». En otro pasaje de su mensaje, aunque sin hacer referencia a la guerra en Gaza, Francisco criticó los ataques a hospitales y operadores humanitarios.

También instó a rezar «por las comunidades cristianas del Líbano y de Siria, así como por Yemen, «que está viviendo una de las peores crisis humanitarias prolongadas» del mundo a causa de la guerra, e invitó a todos a «buscar soluciones por medio de un diálogo constructivo».

Una paz justa y duradera en Ucrania.

Francisco también pidió »que Cristo resucitado infunda el don pascual de la paz a la martirizada Ucrania y anime a todos los actores implicados a proseguir los esfuerzos dirigidos a alcanzar una paz justa y duradera«, así como «que se llegue pronto a la firma y a la actuación de un Acuerdo de paz definitivo entre Armenia y Azerbaiyán» y que se eviten tensiones en los Balcanes occidentales.

Y que »llegue la paz y consuelo a los pueblos africanos víctimas de agresiones y conflictos, sobre todo en la República Democrática del Congo, en Sudán y Sudán del Sur, y sostenga a cuantos sufren a causa de las tensiones en el Sahel, en el Cuerno de África y en la Región de los Grandes Lagos«.

Pidió ayuda para Birmania «atormentada desde hace años por conflictos armados, que afronta con valentía y paciencia las consecuencias del devastador terremoto en Sagaing».