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La crispación que no cesa ni con Trump

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Alberto Núñez Feijoo, líder del PP, y Pedro Sánchez, jefe del Ejecutivo.
Alberto Núñez Feijoo, líder del PP, y Pedro Sánchez, jefe del Ejecutivo. Chema Moya | EFE

El acercamiento entre el PSOE y el PP propiciado por la guerra comercial es solo puntual y limitado, pero el enfrentamiento entre ambos continúa

19 abr 2025 . Actualizado a las 17:00 h.

¿Cómo influirá la guerra comercial de Donald Trump en la política española? ¿Habrá un acercamiento entre el PSOE y el Partido Popular más allá de ese asunto? ¿Cómo afectará a Vox? Los politólogos consultados analizan los escenarios.

¿entendimiento PSOE-PP?

Puntual y reactivo. Ana Salazar estima que la guerra comercial ha generado «un raro espacio de entendimiento entre PSOE y PP, ya que comprenden que ante amenazas externas, la protección de sectores estratégicos españoles y la defensa de los intereses económicos nacionales deben primar sobre las disputas partidistas». Destaca que, dado el rechazo abrumador a los aranceles de Trump (80 %, según Metroscopia), «no se entendería una posición diferente». Pero ese acercamiento es «sobre todo, reactivo y sectorial», responde a «una necesidad puntual en un escenario internacional adverso, lo que no implica necesariamente que se alteren los patrones de enfrentamiento estructural que definen la política española actual». Por tanto, «es fácil imaginar que debido a la lógica electoral, a la necesidad de marcar perfil propio y a la elevada polarización del debate público, sigan en sus dinámicas de confrontación».

Para Carlos Barrera, «la realidad del mundo global ha propiciado que ambos se vean inevitablemente más unidos que antes en algunos planteamientos generales ante la crisis abierta por Trump». Pone sobre la mesa «el ejemplo de Alemania, de nuevo con un gobierno de coalición en el que estarán democristianos y socialdemócratas, que retrata a los dos grandes partidos españoles en su ineficacia para lograr consensos en cuestiones de estado y que exigen cierta unidad». Carmen Lumbierres no ve «la posibilidad de un acuerdo más allá del que el PP se vea abocado por la presión de la CEOE y de las empresas del sector exportador más afectadas». «Es una legislatura de confrontación, no encuentro motivo por el que ahora vaya a ser distinto», concluye.

PSOE

Sánchez, en primera línea. Según Lumbierres, «vuelve a poner a Pedro Sánchez en primera línea, sacando el máximo rendimiento de sus ya trabajadas relaciones europeas durante el covid, su defensa junto de Ucrania y además, esta crisis le pilló en China». Es en estos escenarios donde mejor se maneja «por su interlocución internacional y la respuesta interna de paraguas social a ciudadanos y empresas». Santiago Martínez considera que «Sánchez se puede beneficiar de una polarización discursiva para reforzar su política progresista y su liderazgo en España y Europa y desviar el foco de atención de otros asuntos». Pero «el riesgo que corre es que EE.UU. use su poder para afectar a sectores económicos clave del país». «Sánchez ha reaccionado ante la guerra comercial de forma coherente con su estrategia en otras crisis internacionales recientes; ahora ha sido uno de los primeros líderes europeos en acercar posiciones comerciales con China», asegura Salazar.

PP

Feijoo busca argumentos contra el Gobierno. «El PP navega entre el acercamiento a las respuestas de Estado junto con el PSOE y encontrar argumentos para no apoyarlas, como que se pactan antes con Junts o criticando el viaje a China para no enfadar a EE.UU. y pedir que lo haga bajo el amparo de la UE, como así ha sido en palabras de la propia Úrsula Von der Leyen», asegura Lumbierres. «Feijoo se reúne con el PPE mostrando la unión de los conservadores europeos y, por otra parte, en España intenta encontrar argumentos para debilitar a Sánchez», explica.

Martínez sostiene que el PP «puede aprovecharse de la situación para diferenciarse de Vox, en un marco en el que le ha ganado terreno: el discurso patriótico». Por otro lado, «el PP dice ser un partido europeísta, por lo que se espera que, al contrario que Vox, se ponga del lado de los intereses europeos y no de los estadounidenses». Salazar cree que «la coyuntura favorece estratégicamente al PP, ya que le permite distanciarse de Vox en cuestiones de política internacional, proyectándose como alternativa de gobierno responsable y, potencialmente, abriendo vías para captar votantes más moderados».

Vox

Problemas para Abascal. Según Martínez, «Vox tiene un problema, y grave, pero no solo con Trump, en general se ve en la situación de apoyar a líderes que le cobijan política y económicamente, incluso cuando las decisiones de esto pueden afectar negativamente a los intereses de España». En su opinión, «PSOE y PP podrían aprovecharlo si logran imponer un relato polarizante en el que Vox quede encajonado y sin posibilidad de escape». «Vox está completamente fuera del tablero, ante la imposibilidad de defender el ataque arancelario de Trump, achaca la responsabilidad a cualquier invento de élites woke europeístas que atacan a los pobres americanos», señala Lumbierres. «Ha redoblado su discurso anti-inmigración, a ver si un asunto tapa el otro», afirma.

«A quien peor le ha venido la guerra comercial de Trump, supuestamente, es a Vox tras el acercamiento e identificación con la causa trumpista en las elecciones norteamericanas», asegura Barrera. Pero «también es cierto que tiene una base bastante fiel de votada que, salvo cataclismo, posiblemente retendrán». Para Salazar, «el discurso tradicional de soberanía y simpatía hacia políticas proteccionistas se tensiona con la percepción de su propio electorado: según Metroscopia, el 71% de sus votantes considera que los aranceles son perjudiciales para las economías europea y española». «Fiel a su trayectoria de confrontación, Vox ha optado por reforzar el relato de ‘PP y PSOE son lo mismo', buscando consolidarse como única alternativa en la derecha», estima. Sin embargo, «el principal riesgo que corre es quedar descolocado y desdibujado: atrapado entre la defensa simbólica de Trump, su relato soberanista y la opinión mayoritaria de sus votantes, que perciben las medidas norteamericanas como una amenaza económica real para España».

Una pugna partidista por mantener o arrebatar el poder

«Parece como si la cabeza pidiera a PSOE y PP fortalecer la capacidad de entenderse ante situaciones de alto impacto para el país, pero que el cuerpo les pidiera más bien lo contrario», afirma Barrera. «Han sido tantas las situaciones de desencuentro y confrontación en los últimos años que no se sienten cómodos dialogando o pactando, y cada vez que lo hacen es con el freno de mano echado», sostiene. «Solo en el caso de una emergencia nacional tipo covid están dispuestos a ceder para pactar, entretanto parecen seguir con fuegos de artificio, es decir, simulaciones de entendimiento», explica. «Emiten algunas señales de que lo que verdaderamente les importa es seguir en el poder (PSOE) o arrebatárselo (PP)», resalta. «Los casos de corrupción que afectan al PSOE y al Gobierno, que siguen creciendo, no ayudan a que el entendimiento sea leal y veraz, lo nacional sigue prevaleciendo sobre lo global», concluye. Martínez lleva años denunciando «una gran carencia en la política española de realizar una oposición de consenso más estratégica a largo plazo, conciliadora en los asuntos clave, que le otorgue por tanto al líder de la oposición una imagen más moderada y de estadista, pero lamentablemente creo que el acercamiento es más bien de una excepción obligada por la guerra comercial».

Las estrategias que utilizarán los partidos en esta crisis mundial

¿Qué temas utilizarán especialmente PSOE, PP y Vox en la contienda política?

PartIdo Socialista:

«La experiencia en crisis, las relaciones internacionales del Gobierno ya consolidadas, la sintonía con Von der Leyen y la defensa del multilateralismo», afirma Lumbierres. «Centrará su narrativa en su capacidad para aportar y liderar soluciones en momentos de crisis globales, reforzando su imagen de partido de gobierno responsable y con proyección internacional», asegura Salazar.

Partido Popular:

«La utilización de la crisis por el Gobierno para beneficiar a sus socios nacionalistas, el cesarismo de Sánchez y su nula capacidad de diálogo», señala Lumbierres. Para Salazar, «continuará con la acción de desgaste, ahondando en la debilidad de la imagen de Sánchez, y presentándose como alternativa de gobierno más autónoma y centrada en el interés general». «Los frentes judiciales que tiene abiertos el Gobierno y el PSOE seguirán siendo cultivados y aprovechados por el PP en sus tácticas de desgaste del rival», pronostica Barrera.

Vox:

«Que todos lo hacen mal menos Trump y sus aliados, entre los que se encuentra, la victimización del presidente estadounidense, la inmigración y el feminismo», según Lumbierres. «Insistirá en presentarse como la única alternativa al bipartidismo, continuará atacando la agenda verde de la UE, las políticas migratorias y apelará a la soberanía nacional sin desviar el foco de su discurso, y de su estrategia propagandística», destaca Salazar. Barrera dice que «confiará en que la estrategia comercial de Trump sea más de amedrentamiento temporal que de políticas definitivas y duraderas».

Martínez resalta «la cuestión del aumento en gasto militar con unos presupuestos prorrogados». Otro factor importante «será la migración irregular conforme aumenten las llegadas de inmigrantes». «Un escenario derivado de los aranceles puede ser una recesión global que afectaría a España, lo cual podría bajar los ingresos y generar un desajuste en la previsión de gastos comprometidos con los socios de gobierno. «Habrá que ver también cómo evolucionan las movilizaciones respecto a la carestía de la vivienda», aporta.