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Scott Bessent, un lobo de Wall Street que sabe hundir la libra, el cerebro económico de Trump

María Salgado REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, fue gestor del magnate George Soros y participó en el hundimiento de la libra esterlina y el yen japonés.
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, fue gestor del magnate George Soros y participó en el hundimiento de la libra esterlina y el yen japonés. WILL OLIVER | EFE

Apodado el «asesino silencioso» de la Bolsa, el secretario del Tesoro de EE.UU. es el primer gay declarado en un gabinete republicano

19 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Un lobo, un depredador de crisis, un «asesino silencioso» de Wall Street que sabe cómo hundir la libra esterlina, quebrar el Banco de Inglaterra y atacar el yen japonés sin despeinarse —ya lo hizo a las órdenes del magnate George Soros—. El nuevo cerebro macroeconómico de Trump, el hombre que dirige el departamento más importante de su gabinete, el Tesoro de Estados Unidos, es Scott Bessent (Conway, Carolina del Sur, 1962). Este inversor perspicaz, intelectual brillante y estratega duro, pero de formas antaño diplomáticas, gestiona ahora «la guerra comercial más tonta de la historia», como la bautizó The Wall Street Journal.

Gran defensor del libre comercio, como solo puede serlo un corredor de bolsa internacional, quienes confiaban en que, bajo su influencia, el republicano suavizaría la política arancelaria, se equivocaron estrepitosamente, porque si algo caracteriza a Bessent es su ambición y pragmatismo. Para allanar su camino hacia la Casa Blanca y después de que dieciséis premios nobel de Economía advirtiesen del riesgo inflacionario de los gravámenes, él los defendió, sin complejos, porque «bien usados, incrementan los ingresos del Tesoro, animan a los negocios a restaurar la producción y reducen la dependencia industrial de los rivales», aseguró en Fox News el pasado noviembre.

Hijo del sueño americano

El primogénito de una pequeña empresaria y un agente inmobiliario con poca fortuna buscó su primer trabajo de verano a los nueve años, se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad de Yale y, tras cuatro décadas dirigiendo fondos de alto riesgo, hoy es multimillonario. «Es ampliamente respetado como uno de los principales inversores internacionales, estrategas geopolíticos y económicos del mundo. La historia de Scott es la historia del sueño americano», destacó Trump en un comunicado el pasado enero, tras nombrarlo como 79.º secretario del Tesoro de EE.UU., convirtiéndolo así en el primer gay en un gabinete republicano y en este cargo, en sustitución de Janet Yellen, que fue la primera mujer en el mismo. «En una determinada región geográfica y en un determinado nivel económico, ser homosexual no es un problema [...]. Si me hubieran dicho en 1984, cuando nos graduamos y la gente se moría de VIH sida, que treinta años después yo estaría legalmente casado y tendríamos dos hijos por gestación subrogada, no lo habría creído», reconoció Bessent, que vive entre Washington D. C. y Charleston con su marido, John Freeman, exfiscal de Nueva York, y sus niños, Cole y Caroline.

Padre del miércoles negro

Una situación familiar que el republicano no mencionó en su presentación, como suele hacer con los miembros de su equipo. «En vísperas del aniversario número 250 de nuestro gran país, él me ayudará a marcar el comienzo de una nueva Edad de Oro para Estados Unidos», señaló Trump sobre este especialista en detectar fragilidades en los mercados extranjeros.

Ya apuntaba maneras como analista sagaz cuando, tras graduarse, descartó dedicarse al periodismo al no conseguir dirigir Yale Daily News, y logró una beca con un gestor de capital que era socio de George Soros, con quien firmará sus grandes golpes financieros. Durante la última década del siglo XX, dirigió la oficina de Londres de este magnate y participó en el hundimiento de la libra esterlina del 16 de septiembre de 1992, el miércoles negro, una operación especulativa que les reportó 1.200 millones de euros y obligó al Banco de Inglaterra a retirar su divisa del Mecanismo Europeo de Cambio. «Lo pusimos contra la pared», presumiría más tarde. En el 2000, creó un fondo de cobertura, que cerró un lustro después, y del 2011 al 2015 volvió a ser reclutado por el húngaro, esta vez como jefe de inversiones, obteniendo beneficios para Soros de nueve mil millones, una novena parte por apuestas contra el yen japonés. Hace diez años, fundó su propia firma, Key Square Group, a la que tuvo que renunciar tras ser nombrado secretario del Tesoro.

Tras contribuir a las campañas de candidatos demócratas como Al Gore, Barack Obama e Hillary Clinton, Bessent se convirtió en un macrodonante de Trump, y tachó a su rival, Kamala Harris, de «analfabeta económica» porque «no soporta a los tontos», según Forbes.

Lo cierto es que este broker silencioso, en cuyas manos está ahora la implementación de la política fiscal estadounidense y la gestión de su deuda nacional, es cada vez más ruidoso. Si a principios de abril insinuaba en una entrevista televisada que su país estuvo detrás del sabotaje del Nord Stream, una vía de suministro de gas ruso a Europa, hace diez días dijo que el acercamiento de España y del resto de la UE a China «sería como cortarse el cuello». Y es que Bessent cree en la teoría de Michael Burry sobre el caos como medicina, que sacará a los mercados del regazo gubernamental y los pondrá en manos de las empresas. El caos, como solución.