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Quedó tuerto al golpearle su novia con el enchufe del cargador de móvil: «Miré la hora, levanté la mirada y me apuñaló la cara»

E. V. Pita VIGO

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La acusada de dejar tuerto a su novio al golpearle con el enchufe del cargador del móvil
La acusada de dejar tuerto a su novio al golpearle con el enchufe del cargador del móvil E. V. Pita

La acusada alega defensa propia en el juicio en Vigo: «Fue un accidente, solo pensaba en que él me soltara, temí por mi vida»

21 feb 2025 . Actualizado a las 01:27 h.

Una viguesa de 24 años afronta nueve años de cárcel por dejar tuerto a su novio tras clavarle un enchufe de un cargador de móvil en el ojo en el 2021 en la calle Coutada Nova. Alega defensa propia. A consecuencia de la agresión, él tuvo que ponerse una prótesis ocular y, por su oficio de pintor, tiene dificultades para enfocar su visión en profundidad. 

El juicio se ha celebrado este jueves en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo.

La novia insistió en el juicio que fue una lesión fortuita mientras intentaba defenderse cuando él le rodeaba el cable por el cuello: «Fue un accidente, me defendí, temía por mi vida, no quería hacerle daño». Asegura que su pareja la agredió y la quiso echarla de casa. 

El perjudicado dio una versión contraria, que se quería llevar su teléfono y que ella lo atacó sin más: «Ella estaba fuera de sí, miré la hora en el móvil, levanté la mirada y me apuñaló la cara». Se quejó de que, tras la agresión, su exnovia se reía de él y no le pidió perdón.

La acusada alegó en el juicio que su pareja, con el que convivía desde seis meses antes, se puso celoso porque un compañero del trabajo la acercó a casa y al llegar a la vivienda tuvieron una riña. Se fueron de bares cada uno por su cuenta y al regresar a la vivienda siguió la discusión porque él bebía y consumía drogas. Le llamó «yonqui». Según la mujer, su novio, que tenía el móvil en la mano para salir a la calle, la aferró del cuello y ella le golpeó con el cable del cargador sin imaginarse las consecuencias de su acción. «Solo pensaba en que él me soltara, era mucha tensión, fue una acción-reacción, fue en cuestión de segundos se echó las manos a la cara y me quedó en shock, no pensé en hacerle daño, y menos así, quise reparar el daño e intenté pedir perdón», añadió la joven.

Por su parte, el acusado negó que él la hubiese agredido. Indicó en el juicio que ella lo había atacado otras veces aunque no la denunció pero se sintió acosado. «Me había clavado en el cuello con unas tijeras, me atacó con un cuchillo, me encerró media hora en un tendedero», relató. Tras la agresión, asegura que «ella se reía de mí, se burlaba de mi familia».

El día del incidente, él le reprochó a su novia que ella quisiese subir a alguien a su vivienda y le hizo las maletas para echarla de casa. Discutieron y la mujer lo amenazó con romperle su móvil nuevo, que estaba cargando. Forcejearon, él le quitó el móvil y, ya en el patio, «al mirar la hora, levanté la cabeza y ella me dio». Negó haberla agarrado por el cuello o arrastrarla por la casa. Según explicó, tuvo que pasar por varias intervenciones: «Me quitaron el ojo, ataron los nervios a una bola, ahora tengo que echar unas gotas limpiar el ojo cada cuatro meses en una óptica».

Los policías que acudieron a socorrer a la víctima vieron a la agresora tranquila. Ella lo denunció por malos tratos después en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vigo y el caso fue archivado.

Una vecina oyó un chillido masculino de dolor y gritos de «socorro». Estaba tirado en el suelo y ella en la puerta diciendo que había sido un accidente. El hombre dijo que había perdido el ojo, que se tapaba con una sudadera, y pidió una ambulancia. Una semana antes, él contó que ella le había clavado unas tijeras y, cuando lo llevaban en ambulancia, vio marcas en el cuerpo. 

Una médica forense dijo que la visión del agredido era «cero». «Un golpe requiere una intensidad o impacto moderado y directo con una pequeña fuerza para romper el globo ocular y producir un estallido», afirma la especialista, que descarta que se lo hubiesen lanzado.

El fiscal desmonta la versión de la acusada y dice que ella se lo clavó en la cara de forma intencionada y que además ella reconoce que lo golpeó. «Su ánimo era causar lesión utilizando un objeto contundente y que golpea en la cara en la víctima, que es una parte sensible. No hay pruebas de que ella estuviese defendiéndose y los policías aseguran que ella no tenía lesión y el parte médico afirma cervicalgia sin lesiones valorables o externas», afirmó. 

La Fiscalía, que acusa de lesiones con deformidad, baraja indemnizaciones de 80.000 a 120.000 euros. La abogada alega confesión y reparación del daño por lesiones por imprudencia grave o muy grave.