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Biden bate un récord al rebajar las penas a 1.500 presos e indultar a 39 en 24 horas

Miguel Palacio NUEVA YORK / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Joe Biden en la Casa Blanca.
Joe Biden en la Casa Blanca. Octavio Guzmán | EFE

Trump tiene previsto perdonar a los condenados por el Asalto al Capitolio

12 dic 2024 . Actualizado a las 22:00 h.

A poco más de un mes de abandonar la Casa Blanca y después de indultar a su hijo Hunter, el presidente Joe Biden conmutará las sentencias de unas 1.500 personas e indultará a otras 39, condenadas por delitos sin violencia, en lo que supone la mayor medida de clemencia aprobada en la historia del país. El récord lo había establecido Barack Obama con 333 rebajas en 24 horas. El indulto anula totalmente la sentencia, mientras que una conmutación respeta el veredicto de culpabilidad pero reduce todo o parte del castigo.

La mayoría de los beneficiados por las rebajas de penas son reclusos que pasaron a arresto domiciliario durante la pandemia del covid para evitar los contagios masivos. Según el comunicado de la Casa Blanca, se trata de individuos que «se han reintegrado de forma exitosa en sus familias y comunidades, y que han demostrado que merecen una segunda oportunidad».

Una maniobra sin precedentes

Además, Biden ha concedido 39 indultos a condenados por delitos menores y no violentos, como el de posesión de marihuana, que son, en palabras de su comunicado «padres, veteranos, trabajadores sanitarios, defensores civiles y miembros comprometidos con sus comunidades» que han «dado un vuelco a sus vidas». Así, según anunciaba la Casa Blanca en un comunicado, la operación de clemencia de Biden es inédita, y supera a la de su predecesor demócrata en el 2017, durante los últimos días de su mandato. Antes de esta gran maniobra, el actual presidente ya había otorgado 140 conmutaciones y 26 indultos, incluido el de su hijo, Hunter Biden.

Al hilo de los perdones, el mandatario ha afirmado que seguirá revisando peticiones de clemencia durante las próximas semanas. Además, su equipo sigue debatiendo la posibilidad de otorgar perdones preventivos a personalidades que podrían enfrentarse a repercusiones legales cuando Trump tome posesión en enero.

La respuesta del republicano

Trump, por su lado, tiene prevista su propia andanada de perdones presidenciales, según afirmaba a la revista Time en la entrevista que le han hecho con motivo de su elección como la persona del año 2024 de la mítica cabecera. En su «primera hora» como el presidente número 47 de EE.UU., el neoyorquino perdonará a los condenados por participar en el asalto al Capitolio del 2021.

También dijo, en esa misma entrevista, que tal vez apoye la eliminación de algunas vacunas infantiles, en el caso de que los datos muestren vínculos con el autismo. El magnate se negó a responder una pregunta sobre si había hablado con el presidente ruso, Vladimir Putin, desde las elecciones de noviembre, aunque sí expresó que a Ucrania no se le debería haber permitido disparar misiles estadounidenses contra las tropas del Kremlin.

El director del FBI renunciará al cargo antes de que el presidente electo cumpla su amenaza de despido

Christopher A. Wray admitió este miércoles su intención de dimitir como director del FBI antes de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos. El líder republicano ya anunció hace semanas que lo despedirá en cuanto llegue a la Casa Blanca, el 20 de enero, sin preocuparse por ocultar una relación turbulenta que lleva tiempo haciendo aguas.

Durante años, el magnate neoyorquino se ha quejado de que colocar a Wray al frente del FBI en el 2017 fue una de sus peores decisiones como presidente. Aunque Trump contuvo su impulso de despedirlo cuando dejó la Casa Blanca, la antipatía solo aumentó en los años posteriores.

Al elegir a Wray, Trump creyó que había encontrado la antítesis de su predecesor, James B. Comey, al que él mismo acababa de despedir. El presidente se burló de Comey llamándolo «fanfarrón». Estaba irritado después de la investigación de la agencia de seguridad nacional sobre la supuesta injerencia rusa en la campaña del 2016. Wray no era un fanfarrón. En sus primeras entrevistas televisivas como director del FBI, a menudo parecía incómodo y decidido a evitar aparecer en los titulares. Pero la luna de miel fue breve, porque el FBI que visualizaba Trump poco se parecía al que Wray ha dirigido.

Uno de los primeros desacuerdos claros llegó en el 2018, precisamente por el tema de Rusia. Los aliados republicanos de Trump en la Cámara de Representantes desclasificaron un memorando que acusaba al FBI y al Departamento de Justicia de abusar de su autoridad para conseguir una orden de vigilancia sobre un exasesor del magnate. «Con ese tipo de actitud, nunca podrá arreglar el FBI», había dicho Trump.

Otro punto de discordia llegó en el 2020, con el movimiento Black Lives Matter después del asesinato de George Floyd a manos de la policía. El entonces presidente exigió que la agencia reprimiera con dureza las protestas, calificándolas como un movimiento criminal organizado. Pero Wray eligió respetarlas. Para él, los manifestantes no representaban una organización criminal, sino una ideología.

La máxima fricción entre ambos hombres estalló en el 2022, cuando el FBI entró en Mar-a-Lago con una orden de registro para buscar documentos clasificados. El caso le supuso a Trump decenas de cargos penales por guardar secretos de seguridad nacional. «No puedo decir que esté encantado con él, invadió mi casa», dijo Trump el domingo a la NBC.