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Termómetro electoral: las «arruadas» de Santos y Montenegro conquistan Oporto

Brais suárez OPORTO / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Nuno Santos, en la arruada de Oporto.
Nuno Santos, en la arruada de Oporto. BRAIS SUÁREZ

«No hay desánimo», dice el candidato socialista el día en que los sondeos le atribuyen el triunfo a su rival conservador

08 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

La rúa de Santa Catarina, que concentra la vida local de Oporto, también concentró este jueves la vida política portuguesa, con una representación de lo que ocurrirá el domingo en los colegios electorales. Pese a un frío y lluvia disuasorios, simpatizantes socialistas y conservadores se reunieron para seguir las arruadas convocadas por el PS y la coalición Alianza Democrática (AD), respectivamente, en distintos puntos de la calle. Un buen termómetro del ánimo de cada partido, cuando los sondeos empiezan a poner distancia entre la AD, primera, y el PS. «No hay desánimo», así recibió los resultados el candidato socialista, Pedro Nuno Santos, al inicio del día. Y con ese vigor encabezó, a media tarde, la arruada desde la plaza de Batalha, entre tambores, cientos de banderas y gritos de «Pedro, amigo, el pueblo está contigo».

Las arruadas son el evento más carismático de las campañas electorales en Portugal: baños de masas que los candidatos se dan en cada ciudad antes de dirigirse brevemente a la multitud. Si el miércoles fue Mariana Mortágua, del Bloco de Esquerda, quien conquistó un sector de la calle, ayer la vía se colapsó por los séquitos de periodistas y seguidores del socialista Pedro Nuno Santos y el conservador Luís Montenegro, que coincidieron (o se evitaron) bajo las farolas forradas con carteles de Chega.

Luís Montenegro, en la arruada de Oporto.
Luís Montenegro, en la arruada de Oporto. TIAGO PETINGA | EFE

«Es una buena fiesta, pero no tengo muy claro si votar por estos», comenta una señora en la marcha de la coalición de centroderecha, que huele al plástico de los chubasqueros y paraguas repartidos por el partido. Un hombre de mediana edad considera que «AD es lo mejor, la única alternativa. La estabilidad ya no nos vale y debemos generar más riqueza, ser más competitivos», repite a Montenegro. «No creo que formen gobierno con Chega, pero yo lo permitiría para echar al PS». A su lado, un joven se niega: «Yo, antes que conservador, soy apologista de los derechos humanos, y pactar con Chega sería un enorme disgusto». Según las encuestas, más del 60 % de los votantes de Alianza Democrática opinan como él. «Muchos jóvenes votamos a AD porque estamos hartos de la situación de la vivienda, los altos impuestos y el acceso a la educación superior. Queremos cambiar», apunta.

La mayoría defiende su voto por oposición, como también ocurre en la marcha del Partido Socialista. «Socialismo es libertad. Chega y AD son puro fascismo y Pedro Nuno es el mejor», dice una joven cargada de banderas. Un anciano, antiguo militante, cuenta que «de toda la vida vota al PS porque es garante de la democracia portuguesa y Pedro Nuno, un candidato impecable», aunque echa de menos al «gran político» que es António Costa. Añade que no teme que la AD pueda pactar con la trapalhada de Chega.

Chega pierde enteros

Al final de la tarde, los socialistas se dispersan y algunos se diluyen entre la marcha rival. El escenario, dividido, se puede interpretar como una señal de polarización, pero también como todo lo contrario: ambos partidos unidos por una calle popular y más o menos de acuerdo en sacar del juego a Chega.

Su estrategia parece dar resultado. Chega pierde enteros en los sondeos: si al inicio de la campaña optaba a más de un 20 % de la intención de voto, ahora no supera el 15 %. Una bajada que reflejaban todos los sondeos, que también apuntaban a un empate técnico entre AD y PS. Sin embargo, el último estudio, realizado por Intercampus para Correio da Manhã e Jornal de Negócios, da una ventaja de seis puntos a los conservadores, tras una subida de cinco puntos gracias, previsiblemente, al voto útil de la derecha. Montenegro se quedaría al borde del 30 % y Santos superaría ligeramente el 23 %. No sufren las izquierdas: el Bloco ratifica su buena campaña y se estabiliza en el 5,5 %, mientras la CDU (PC) siente peligrar el que sería su único diputado.