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El Thwaites pierde hielo desde 1940

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En la imagen puede verse el estado actual de la capa de hielo de la Antártida que ha sido capaz, a grandes rasgos, de mantener su grosor en las últimas décadas
En la imagen puede verse el estado actual de la capa de hielo de la Antártida que ha sido capaz, a grandes rasgos, de mantener su grosor en las últimas décadas

Este glaciar y el Pine Island comparten una historia común de retroceso, un hecho que corrobora la opinión de que la pérdida de hielo en la Antártida

01 mar 2024 . Actualizado a las 12:10 h.

Los glaciares Thwaites y Pine Island, los dos más importantes que hay en la Antártida occidental, comenzaron su retroceso significativo en 1940, antes de lo que se pensaba, y comparten además una historia común de adelgazamiento. Investigadores de la Universidad de Houston (Estados Unidos) acaban de publicar en la revista PNAS la historia del glaciar Thwaites, el más ancho del mundo y que mide unos 130 kilómetros. Sus resultados coinciden con estudios previos sobre el retroceso del otro gran glaciar, el Pine Island.

El Thwaites pierde unos 50.000 millones de toneladas de hielo más de las que recibe en forma de nieve, lo que pone en peligro su estabilidad. Un proceso acelerado que se observa desde los años setenta, pero el nuevo estudio sitúa en 1940 el inicio de esa pérdida. La investigación sugiere que el primer retroceso del glaciar Thwaites fue probablemente provocado por un episodio intenso de El Niño que calentó la Antártida occidental, del que no se ha recuperado, y actualmente contribuye en un 4 % al aumento global del nivel del mar. Si el glaciar se llegara a derrumbar por completo se estima que el nivel global del mar aumentaría en 65 centímetros.

Los autores aseguran que es significativo que El Niño solo durara un par de años, pero el Thwaites y el Pine Island siguen en marcado retroceso, lo que indica que «una vez que el sistema se desequilibra, el retroceso es continuo», destaca Julia Wellner, de la Universidad de Houston.

El Thwaites y el Pine Island comparten una historia común de retroceso, un hecho que corrobora la opinión de que la pérdida de hielo en la Antártida más septentrional está controlada predominantemente por factores externos más que por la propia dinámica interna del glaciar o por cambios locales, como el deshielo en el lecho del glaciar o la acumulación de la nieve en la superficie. «Este suceso no es aleatorio ni específico de un glaciar, sino que forma parte de un contexto más amplio de cambio climático. No se puede ignorar lo que está ocurriendo», advierte. El glaciar Thwaites desempeña un papel vital en el equilibrio de la capa occidental. «Si colapsa existe la posibilidad de que todo el hielo de la Antártida occidental pueda desestabilizarse», concluye Wellner.