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El curioso caso del frío de Escandinavia

ACTUALIDAD

En el enero más caluroso desde que existen datos, esta zona del norte de Europa ha vivido récord de temperaturas frías, con hasta 44,3 grados bajo cero

18 feb 2024 . Actualizado a las 10:18 h.

El 2024 ha empezado igual que terminó el 2023, muy cálido. Basta señalar que se ha registrado el enero más caluroso desde que existen datos. También en Galicia. Sin embargo, en el hemisferio norte ha habido una excepción: Escandinavia. El hecho de que haga frío en el extremo norte de Europa en invierno no debería ser noticia.

Sin embargo, llama la atención tanto por su duración como por su intensidad. Las anomalías térmicas negativas (por debajo de la media) se remontan a octubre. El pasado mes se registraron mínimas extremadamente bajas incluso para una zona climatológicamente tan gélida. El día 5 de enero, el termómetro descendió hasta los 44,3 grados bajo cero en el aeropuerto de Finlandia. En Oslo (Noruega) bajó hasta los 33 grados negativos.

A propósito de este episodio de bajas temperaturas, un equipo de científicos de Noruega, Suecia, Finlandia, Francia, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos colaboraron para evaluar si el cambio climático inducido por el hombre ha modificado la probabilidad y la intensidad de esta ola de frío y en qué medida.

Los resultados han sido publicados por el Imperial College of London. Algunos datos confirman que se trata de un suceso del todo atípico. Por ejemplo, una de las olas de frío que se registraron duró 15 días. «Se trata de un evento que ocurre una vez cada 15 años en el clima actual. La temperatura en Oslo es algo que solo se da aproximadamente un evento cada 200 años en el clima actual», apunta el estudio.

Sobre la influencia del cambio climático antropogénico en este frío extremo, los investigadores encontraron que el evento habría sido aproximadamente 4 grados más frío en un clima 1,2 grados más gélido. Esto ha provocado que en la región las olas polares se hayan vuelto aproximadamente cinco veces menos frecuentes. En Oslo, la mínima también habría sido unos 4 grados más fría sin el cambio climático inducido por el hombre. Estas temperaturas se han vuelto 12 veces menos frecuentes. Con temperaturas medias globales de 2 grados por encima de los niveles preindustriales se prevé que las olas de frío tan raras como esta sean alrededor de 2,5 grados menos de frío en promedio. Serán incluso menos frecuentes que hoy.