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Entre Bildu y Puigdemont

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ACTUALIDAD

Puigdemont mira a Sánchez durante su intervención
Puigdemont mira a Sánchez durante su intervención RONALD WITTEK | EFE

Sánchez da un paso adelante en su relación con Junts y con los de Otegi tras entregar Pamplona a los aberzales

17 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La semana fue intensa. Comenzó el lunes con un aldabonazo del líder de Vox, Santiago Abascal, que aseguró en una entrevista en el diario argentino Clarín que «habrá un momento» en el que el pueblo español querrá «colgar de los pies» a Pedro Sánchez. Unas palabras que retrotraían a la imagen del líder fascista Italiano Benito Mussolini colgado de esa manera junto a su amante Clara Petacci. La afirmación de Abascal provocó la lógica indignación en el PSOE y obligó también al líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, a condenar las declaraciones de su socio en varias comunidades y ayuntamientos. La condena de Feijoo, sin embargo, no fue lo suficientemente contundente para los socialistas, que exigieron al líder del PP que rompa sus acuerdos con Vox.

Ley de amnistía

Un debate intenso. El plato fuerte de la semana llegó sin embargo el martes con el primer debate en el Congreso sobre la ley de amnistía pactada entre el PSOE y Junts. Se trataba solo de la toma en consideración de la ley, pero el debate fue intenso, a pesar de la ausencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que debía acudir a una reunión del Consejo Europeo. Feijoo calificó el debate como la tarde «más triste y decadente» en el Congreso desde el golpe de Estado del 23F. A lo que el portavoz socialista, Patxi López contestó asegurando que la tarde más triste en el Congreso fue el día que «cuando hubo que usar una moción de censura para echar al Gobierno corrupto de este país», en referencia al PP de Mariano Rajoy. Ese fue el tono del debate al que la portavoz de Junts Miriam Nogueras añadió más fuego al señalar por su nombre a los que consideró como jueces corruptos que utilizan sus togas para atacar al independentismo. Tanto Junts como ERC aprovecharon el debate para dejar claro que la amnistía no es para ellos ningún punto de llegada, sino más bien la salida de otro proceso que debe acabar con la independencia de Cataluña mediante un referendo. Gabriel Rufián, de ERC, aseguraba que él ya está preparado para esa consulta y preguntó al resto del hemiciclo si también lo está. Una pregunta que, acabado el debate, quedó sin respuesta.

Parlamento Europeo

Puigdemont y Sánchez, juntos, pero sin saludo. La polémica por la ley de amnistía no cesa y sigue a los líderes políticos españoles sin entender de escenarios. El miércoles tuvo lugar en el Parlamento Europeo de Estrasburgo un debate que en teoría debería ser el balance de Pedro Sánchez sobre su semestre de mandato en el Consejo Europeo, pero que derivó en bronca entre los parlamentarios españoles y en una abierta confrontación de Pedro Sánchez con el líder de los populares europeos, Manfred Weber, que acusó al jefe del Ejecutivo de dividir a Europa y de recibir los aplausos de Hamás para complacer a sus socios de Sumar. Sánchez encajó el golpe, pero respondió con otro para Weber. «¿Ese sería también su plan para Alemania, señor Weber, devolverle a las calles y plazas de Berlín el nombre de los líderes del Tercer Reich?», preguntó, en referencia a lo que Vox, socio del PP, está haciendo en algunos ayuntamientos de España con los nombres de las calles. Por lo demás, el debate tenía el morbo de ver juntos a Pedro Sánchez y Carles Puigdemont. El expresidente catalán evitó el saludo al jefe del Gobierno a pesar de pasar a escasos dos metros de él. Al día siguiente, Junts elevó la presión y anunció un encuentro entre Sánchez y Puigdemont.

Moción de censura

El PSOE cruza una línea. El PSOE cruzó una línea política el miércoles cuando anunció su voto a favor de la moción de censura de EH Bildu que dará la alcaldía de Pamplona a los de Arnaldo Otegi en detrimento de UPN, que la ostentaba hasta ahora. A pesar de que Pedro Sánchez había presumido de dar esa alcaldía a UPN en lugar de a EH Bildu, los socialistas han acabado dando un paso más con el partido de Otegi. Algo que tiene un trasfondo político de cara a las próximas elecciones en el País Vasco, en las que el PSOE puede ser el árbitro para decantar el Gobierno de Vitoria hacia EH Bildu o mantener el pacto con el Partido Nacionalista Vasco.