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Una línea de lluvias muy fuertes barre Galicia y provoca numerosas inundaciones por toda la comunidad

La Voz

ACTUALIDAD

Paco Rodríguez

La borrasca Aline, cargada de humedad tropical, está barriendo la comunidad de oeste a este

19 oct 2023 . Actualizado a las 10:13 h.

Se pronosticaba lluvia, y llegó con contundencia. El río atmosférico que venía hacia Galicia ha inyectado humedad tropical a un frente que está dejando lluvias muy intensas. Las fuertes lluvias que cayeron en algunos puntos de Galicia durante la tarde de ayer provocaron algunas inundaciones. La peor parte se la llevó Santiago, donde el casco histórico se convirtió por momentos en Venecia. La calle del Franco fue la más afectada por el aguacero. 

La Aemet advierte que de la mano de la borrasca viene una potente línea de inestabilidad que está cruzando la comunidad gallega de oeste a este y que va descargando precipitaciones de carácter torrencial. Las alertas por lluvias estarán activas en algunas zonas de Galicia durante todo el día de hoy. El viento asociado a esta borrasca llamada Aline también está soplando con fuerza, con rachas que han alcanzado los 145 kilómetros por hora. Este jueves hay también aviso amarillo por fuertes vientos y naranja por fenómenos costeros en todo el litoral gallego. 

Imagen de esa línea de inestabilidad y fuertes precipitaciones barriendo Galicia
Imagen de esa línea de inestabilidad y fuertes precipitaciones barriendo Galicia Meteogalicia
 

Este miércoles por la tarde, las lluvias llegaron con mucha fuerza a Santiago, donde el casco histórico se convirtió por momentos en un trasunto de Venecia.  

«É de risa», «Vamos a ver, pero esto non é dun ano». Tan contundentes como expectantes se mostraban dos vecinos de la rúa do Franco desde la puerta de su comercio de suvenires, calle del casco histórico que fue la más afectada por el aguacero que cayó esta tarde en Santiago de Compostela. Los cubos y las escobas trataron de contener lo inevitable: buena parte de los bajos comerciales acabaron completamente inundados.

PACO RODRÍGUEZ

Del agua tampoco se libraron algunos de los vecinos que, justo en ese momento, pasaban por el lugar y que, confiados, pensaron que continuar con su camino sería más sencillo de lo que parecía. Desconocían que el corazón de la capital gallega se había convertido por un momento en una especie de Venecia en pleno episodio de acqua alta. Las «piscinas» encharcaron botas, zapatillas y lo que se encontraron. Con las alcantarillas incapaces de filtrar toda la lluvia, el agua llegó a la rodilla de los más bajos e incluso bloqueó el paso a algún que otro coche, lo que requirió la colaboración de agentes de la Policía Nacional. 

Desde el Concello confirmaron que en cuestión de minutos se registraron entre 20 y 30 litros de precipitaciones por metro cuadrado, lo que movilizó a todos los bomberos que se encontraban en la base. Las balsas de agua se repitieron por toda la ciudad, no solo en el casco histórico, sino que llegaron a Sar o la Almáciga, dificultando el tráfico rodado.

Los vecinos que miraban con los brazos en jarra desde sus puertas dela rúa do Franco comprobaron que, si nadie limpia las alcantarillas, cuando llegue el invierno seguramente tengan que comprarse botas de agua para poder salir de casa. Frente a la lluvia parece que los paraguas ya no son suficientes, como entendió, de la peor manera posible, algún que otro vecino.

A Coruña 

Pasadas las 18.30 horas se produjeron en la tarde de este miércoles las precipitaciones más intensas en A Coruña. En cuestión de minutos se formaron balsas de agua en la avenida del Ejército, a la altura de la plaza de A Palloza, la rotonda de Sabón (Arteixo), algunos tramos de Alfonso Molina y otros puntos de la ciudad herculina y su área metropolitana. Desde los parques comarcales precisaron que, por el momento, no han recibido aviso para salir a achicar. «En nuestros casos estamos achicando nuestro parque de bomberos. Estamos abiertos de milagro, porque vino un compañero de Boiro por la mañana», explicaron los efectivos de Arteixo. Los bomberos de A Coruña sí se desplazaron hasta las calles Gambrinus, José Miñones Bernárdez y Casablanca.

La otra cara de la moneda llegó después de la tormenta: un cielo dorado encandiló a la ciudad con su arcoíris incluido. Muchos usuarios subieron a redes sociales la impresionante imagen que se producía en una jornada atípica en lo meteorológico.

Pontevedra

En la ciudad de Pontevedra también ha caído una tromba importante este miércoles. Tanto que, por ejemplo, quienes estaban utilizando el pabellón polideportivo de Monte Carrasco, en la parroquia de Marcón, se han visto sorprendidos por la lluvia dentro de la propia instalación.

«Está lloviendo literalmente dentro, es habitual que haya problemas de entrada de agua, pero nunca había visto esto», explicaba uno de los testigos. Aunque aseguran que el pabellón ya tenía problemas de goteras y filtraciones, en esta ocasión la precipitación torrencial ha hecho que parezca llover directamente sobre las gradas, pese a estar cubiertas.

En otras localidades como Caldas de Reis, el río Umia aguantaba dentro de su cauce sin problemas, pero las lluvias acumuladas anegaron varias calles del casco urbano temporalmente, según comunicó la Policía Local. Lo que más preocupaba a última hora era el riesgo de desprendimiento de la chapa de un edificio de la calle Juan Fuentes y se esperaba la llegada de una dotación de los bomberos para retirarla. En Sanxenxo, además de que las olas arrastraron las boyas de las playas, se registraron importantes bolsas de agua en la carretera de Major, en Noalla. En Portonovo se inundó, como suele suceder, la avenida de Galicia, pero no los bajos comerciales. Al parecer, se abrieron las arquetas antes de que cayera el diluvio. En Poio, hubo un reguero de pequeñas incidencias, con árboles caídos, inundaciones en casas privadas, contenedores desplazados de su sitio y bolsas de agua en la calzada.

Barbanza

Las precipitaciones fueron especialmente intensas entre las seis y las siete de ayer. Lo más destacado fue la caída de un árbol en la carretera que une Boiro y Noia, a la altura de Moimenta, que invadió la calzada y motivó que los vehículos tuvieran que circular por un tramo de la antigua carretera para esquivarlo.

Por otra parte, los servicios de emergencias se vieron obligados a actuar por anegamientos en diferentes puntos a lo largo y ancho de la comarca.

Un árbol cayó en la carretera que une Boiro y Noia.
Un árbol cayó en la carretera que une Boiro y Noia. MARCOS CREO

No se libraron los cascos urbanos. En Ribeira, en el GAEM apuntaron que los registros no dieron abasto en la calle Rosalía de Castro, por lo que el agua corrió por el pavimento. También en parroquias como Palmeira y Aguiño se vivieron situaciones similares.

En A Pobra la gran cantidad de agua caída en poco tiempo se dejó notar en la calle Venecia, mientras que en Boiro los servicios de emergencias tuvieron que retirar árboles y acudir a diferentes puntos, como Cabo de Cruz, por anegamientos. Además, se desprendió parte de una cornisa en la calle Bao, afectando a vehículos que estaban estacionados.

Los bomberos del parque boirense tuvieron que acudir a múltiples llamadas, relacionadas con caídas de árboles en Rianxo y balsas de agua en las carreteras.

Tampoco se libro el norte de la comarca. En el momento en el que la lluvia fue más intensa, el GES de Muros tuvo que intervenir por inundaciones en carreteras: «As arquetas non daban máis, e ademais coincide coa marea alta».

Arousa

A las ocho de la tarde de este miércoles Cambados era la localidad de la comarca que más había sufrido por el mal tiempo. Las lluvias torrenciales caídas poco antes anegaron la zona de O Pombal donde, pese a que los entrenamientos se habían suspendido a las siete de la tarde, había aún un gran trasiego de jóvenes deportistas y sus familias. La gran bolsa de agua que se creó en la zona hizo que muchos vehículos, para lograr salir de ella, tuviesen que circular en sentido contrario por la calle Carreira.

Esta tarde de viento y lluvia también la recordarán los integrantes de una excursión que se vio sorprendida en Fefiñáns por la tromba de agua. El grupo, integrado por personas mayores, comprobó que los paraguas no servían contra la mezcla de agua y viento que azotaba la villa del Albariño, haciendo además rebosar las alcantarillas de las calles Príncipe, Ribeira de Fefiñáns y el entorno de la plaza de abastos.

Costa da Morte

El temporal de viento y lluvia dejó varios daños en la Costa da Morte, sobre todo en los concellos de la comarca de Fisterra. En Cee, por ejemplo, el exceso de agua hizo que se levantase el asfalto en las proximidades del cruce de Roget, pues el último revestimiento del firme de la carretera impedía que la alcantarilla drenase como debía. Además, en Carballo y otros municipios fue común ver cómo las arquetas no daban para más y expulsaban agua. En la calle Sol de Carballo, alrededor de las siete de la tarde, se produjo una importante inundación que anegó algunos bajos, entre ellos el de la editorial Espiral Maior.  

En Fisterra, Protección Civil notificó que la rúa Liberdade se había inundado parcialmente, que un coche se había ido a la cuneta en la zona de Mallas y la caída de un cable en Sardiñeiro. No obstante, los mayores perjuicios los sufrió, seguramente, el restaurante O Ribeiro, en Corcubión, en el que a eso de las 18.00 horas, comenzó a entrar el agua. Se formó tal poza, que se vieron obligados a cerrar para el resto de la jornada. Y no fue la única zona dañada, pues también se formaron balsas de agua en otros lugares de la localidad, informa Antón Lestón. El rápido cese de las precipitaciones hizo que los municipios no tuviesen que lamentar más perjuicios.