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Un actor de élite busca a su hermano en un cayuco

J. M. Rodríguez MADRID / EFE

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El actor senegalés Thimbo Samb, en el campamento de acogida de inmigrantes de Las Canteras, en La Laguna (Tenerife)
El actor senegalés Thimbo Samb, en el campamento de acogida de inmigrantes de Las Canteras, en La Laguna (Tenerife) Ramón de la Rocha | EFE

El menor de los Samb llegó a la isla de Tenerife en una embarcación junto a otras 247 personas

19 oct 2023 . Actualizado a las 15:26 h.

Decenas de jóvenes caminan hacia La Laguna por la carretera TF-13 a pasar el día antes de que el calor apriete; proceden en su mayoría de Senegal, así que no tardan en reconocer al hombre que se acerca al centro donde pernoctan. Los de Kayar incluso lo saludan: es ese pescador de su pueblo que cumplió el sueño de ser actor tras haber llegado a España en cayuco, como todos ellos, solo que mucho antes. Y viene en busca de su hermano. Conocido por sus papeles en series como Antidusturbios o Fuerza de paz y películas como El silencio del pantano, Thimbo Samb llega al campamento de acogida de inmigrantes de Las Canteras vestido con el chándal y el uniforme oficial de los leones, la selección de fútbol de Senegal..

Abdoulaye «Thimbo» Samb llegó con 17 años a Tenerife en el 2006, en la primera «crisis de los cayucos» y ha hecho su vida en España. Ha dormido en la calle, ha pasado penurias y ha salido adelante. Su hermano tiene 38 años, solo dos más que él, pero parece de otra generación. Como todo pescador, su cara refleja la dureza del trabajo en la mar.

Era su vida hasta principios de mes, cuando tiró la toalla y se subió a un cayuco destino a Canarias con 247 personas más, 32 de ellas mujeres, la mayoría de Kayar. Y se lo ocultó a Thimbo, que se enteró de todo por su madre, cuando llevaban ya tres días en el Atlántico. «No he parado de mirar el móvil desde que me enteré, a ver si llamaban, a ver si se sabía algo... Y tampoco puedes llamar porque con un cayuco hay cero comunicación. De repente, ya no me entraba la comida y me costaba mucho dormir. Creo que he molestado a todos los que conocía que pensaba que podían tener información sobre ese cayuco», relata a Efe Thimbo Samb, al que no le cuesta admitir que ha pasado más miedo ahora que cuando él mismo hizo la travesía.

El reencuentro entre los dos hermanos Samb en la puerta del centro de acogida de Las Canteras es emotivo, pero no hay abrazos. No es su cultura, precisa Thimbo. B., su hermano mayor, le enseña su orden de devolución, la que recibe todo el que llega a Canarias en patera nada más pisar tierra. Al hermano de Thimbo Samb le esperan meses duros, si es que logra regularizar su situación. «Lo bueno es que me tiene aquí. El tendrá una casa, tendrá un techo mientras yo esté aquí», asegura.