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España necesita un otoño y un invierno muy lluviosos para salir de la sequía

ACTUALIDAD

Óscar Cela

Las precipitaciones intensas y generalizadas de hoy anuncian un nuevo patrón atmosférico

22 oct 2023 . Actualizado a las 16:00 h.

Hace ya tiempo que la sequía está enquistada en España. Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología ya es la más duradera desde 1961. Y a pesar de que el mes de septiembre fue el más lluvioso del siglo XXI, el año hidrológico (desde el 1 octubre del 2022 al 1 de octubre del 2023) ha terminado con un déficit de lluvias del 17,1 %. Como consecuencia, hoy la reserva hídrica se encuentra al 35 % de su capacidad y el 14,6 % del territorio nacional sufre escasez de agua.

La sequía actual no es ni mucho menos un caso aislado. Cada vez son más recurrentes en el contexto de calentamiento global. En Galicia, se han registrado once períodos de escasez en los últimos 73 años. Sin embargo, la cadencia ha cambiado en este siglo. Si antes se registraban una entre 9 y 13 años, ahora entre 2 y 4 años.

Cabe preguntarse qué mecanismo está provocando que aumenten los períodos sin precipitaciones en la Península y cuánta agua sería necesaria para superar la sequía. Cataluña prevé entrar en emergencia severa para finales de año si no llueve suficiente los próximos seis meses.

Una sequía tan potente como la que está afectando a España actualmente se produce por la combinación de varios factores. El más importante tiene que ver con la intensificación del anticiclón de las Azores. En este sentido, el año pasado una investigación publicada en la revista Nature Geoscience explicó el origen de las recientes sequías y de las que están por venir. El sistema de altas presiones se ha expandido desde 1850 hasta alcanzar unos niveles inéditos en 1.200 años. El estudio también cuantificó los efectos de esta expansión. Cada invierno que el anticiclón está reforzado la cantidad de lluvia en la Península se reduce un 33 %. En este sentido, los autores también destacan que los inviernos con anticiclones más reforzados de lo normal han aumentado un 52 % desde 1980.

Hay otro factor asociado con el reforzamiento del anticiclón que también ha intensificado la sequía en España durante el último año y medio: las altas temperaturas. El verano del 2022 fue el más caluroso de los últimos 700 años. Y cuando coincide un tiempo tan seco y cálido se activa el mecanismo de la retroalimentación. A medida que una determinada zona se seca, la propia ausencia de humedad se convierte en un elemento adicional que agrava todavía más la situación. Además, la propia sequía favorece que aumenten las temperaturas porque la energía se invierte más en calentar el aire que en evaporar el agua.

Borrascas más al sur

La escasez de agua en la Península también fue un problema en Galicia hasta hace justo un año. De hecho, antes de octubre del 2022 la situación era más grave en la comunidad gallega que en el resto de España. Esto era así precisamente por la configuración del anticiclón, que estaba situado al norte de la Península y bloqueaba el camino normal que toman las borrascas. Como las bajas presiones no podían avanzar por sus rutas habituales tenían que desviarse muchas veces por el norte, pero de vez en cuando hacia el sur y dejaban algo de precipitación en zonas como Andalucía y Murcia. Pero en octubre del 2022 el anticiclón descendió en latitud y empezó el carrusel de frentes. Galicia que había iniciado aquel otoño en alerta por sequía acabó con otra por riegos de inundaciones.

Sin embargo, aquellas lluvias extremas que regaron la comunidad no tuvieron tan efecto en el resto de la Península. Para que la lluvia llegue a toda España y Portugal, las borrascas tienen que moverse un poco más al sur. Habitualmente circulan entre Terranova e Irlanda y los frentes solo descargan en el noroeste. Lo que se necesita es exactamente la configuración que hay este lunes. Un sistema de bajas presiones está situado al oeste de la costa portuguesa y desde ahí el frente conseguirá atraviesa prácticamente toda la Península.

La Aemet reconoce que en los años hidrológicos 2021-2022 y 2022-2023 han caído 230 litros por metro cuadrado menos de lo normal (635 l/m2). Por tanto, para normalizar la situación se necesita un otoño e invierno excepcionalmente lluviosos en el conjunto de España.