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«Han llamado a mi novio al frente y llevo 30 horas sin saber nada de él»

Andrés Rey REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Aarón García, guía turístico en Israel.
Aarón García, guía turístico en Israel.

Aarón García, vigués en Tel Aviv, tiene segundos para correr al refugio cada vez que suenan las sirenas

12 oct 2023 . Actualizado a las 20:06 h.

Las sirenas despertaron a Aarón García a las 6.30 del sábado. No era la primera vez que le pasaba. Después de ocho años en Tel Aviv, se había acostumbrado al sonido de los cohetes «de vez en cuando, por una operación, porque se enfadan los militares...», dice. Pero cuando su novio y él encendieron la televisión, un escalofrío les recorrió el cuerpo.

Con 18 años, Aarón se marchó de su Vigo natal para estudiar Periodismo en Londres. Pasó por varios trabajos «hasta que todo se volvió digital, entonces vi que el oficio me limitaba y me metí en Derechos Humanos».

En el 2012 se fue a Jerusalén con una oenegé y en el 2014 pasó allí otros seis meses, en una agencia de la ONU. «Esto me gustaba mucho, así que decidí quedarme y conseguí la ciudadanía». Ahora, después de sacarse la oposición de guía turístico, diseña experiencias culturales en Tel Aviv.

«Llevo 30 horas sin saber de mi novio», cuenta Aarón, con voz cansada. «Él estaba seguro de que lo iban a llamar, los reservistas siempre son los primeros en ir al frente».

A las 12.00, cinco horas después del inicio de la ofensiva yihadista, le llegó un mensaje al móvil. «Preséntate en este punto lo antes posible. Es lo único que le dijeron. Él se duchó, se hizo la mochila y se fue. Y yo no sé si lo voy a ver dentro de tres días, de un mes o si lo voy a ver otra vez», lamenta. «Viendo lo que está pasando, o sea, esto no... A mejor no va. Tiene que ir muchísimo peor antes de que se ponga mejor de nuevo».

Aarón se siente relativamente seguro. Vive en un edificio nuevo y una de las habitaciones de su piso es un refugio antibombas. «Aun así, estamos todos con el corazón en la mano. Aquí, en Tel Aviv, hoy sonaron las sirenas dos veces. Tienes unos segundos para irte corriendo al búnker, no vaya a ser que la bomba te caiga a ti, ¿sabes?», asegura.

Según él, los israelíes pretenden neutralizar a Hamás, entrar en Gaza y quitárselos del medio. Pero Hamás no es solo un movimiento político. Es un movimiento civil, social, religioso. «Esto no es tan fácil como cargarse a 3.000 militantes. No se acaba ahí esto. Además, ya poniéndonos apocalípticos, Irán podría decidir participar en la guerra, y entonces ya... Ni en Tel Aviv estaría a salvo».

De momento, el Gobierno israelí ha recomendado a la población que se quede en casa y que compre agua, comida en lata... «Hamás podría contaminar el agua corriente en algún punto», dice Aarón.

«Ayer salí a pasear un rato. Por lo demás, llevo tres días metido en casa. A veces es un poco desquiciante», confiesa el vigués. Sin embargo, no se va a ningún sitio. «Esta es mi casa y aquí estoy donde tengo que estar. Mi madre y mi hermana, obviamente, lo están sufriendo un poco. Pero lo entienden y respetan mi decisión, no me lo ponen más difícil».