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Una investigación revela el tipo de persona que apoya las teorías conspirativas

L. B. REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Las teorías conspirativas se extienden a través de la red.
Las teorías conspirativas se extienden a través de la red. iStock

Aquellos que confían plenamente en su intuición o tienen un sentimiento de antagonismo y superioridad son los más proclives, según un estudio de la Asociación Americana de Psicología

26 jun 2023 . Actualizado a las 19:45 h.

La Tierra es plana, el hombre no pisó la Luna, las estelas de los aviones fumigan a la población con agentes químicos y el cambio climático es un plan secreto para despoblar el mundo. Todas son ideas diferentes pero con un nexo común: son teorías conspirativas.

A pesar de que todas han sido desmontadas por la comunidad científica con evidencias y datos, millones de personas en todo el planeta confían ciegamente en alguna de ellas. Encontrar el motivo y el tipo de personas que defienden estos bulos no es sencillo, pues el éxito de las teorías conspirativas reside en una compleja combinación de rasgos de personalidad y de motivaciones.

Según un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología, las personas más proclives a creer en estas teorías son las que confían plenamente en su intuición, tienen un sentimiento de antagonismo y superioridad hacia los demás y perciben amenazas en su entorno. En contra de la creencia popular, «los conspiracionistas no son personas simples o mentalmente enfermas», sino que son individuos que recurren a estas teorías «para satisfacer su falta de motivación y dar sentido a su angustia personal», explicó Shauna Bowes, investigadora de la Universidad de Emory y autora principal del estudio.

Datos de 170 estudios

Mientras que las investigaciones anteriores se habían centrado en la personalidad y la motivación por separado, el nuevo trabajo examina los factores en conjunto. Para ello, se utilizaron datos de 170 estudios con más de 158.000 participantes, principalmente de Estados Unidos, Reino Unido y Polonia. Se centró en los que medían las motivaciones de los participantes o los rasgos de personalidad vinculados con el pensamiento conspirativo.

La necesidad de cierre o la sensación de control no fueron las motivaciones más fuertes. Los investigadores descubrieron que las personas eran más propensas a creer conspiraciones cuando estaban motivadas por las relaciones sociales. Por ejemplo, los participantes que percibían amenazas sociales eran más propensos a creer en teorías basadas en sucesos, como la de que el gobierno estadounidense planeó los atentados terroristas del 11 de septiembre, en lugar de una teoría abstracta de que, en general, los gobiernos planean perjudicar a sus ciudadanos para conservar el poder.

Inseguridad y egocentrismo

A su vez, también descubrieron que las personas con ciertos rasgos de personalidad, como un sentimiento de antagonismo hacia los demás y altos niveles de paranoia, eran más propensas a confiar en bulos. Los que confiaban en este tipo de bulos también eran más propensos a ser inseguros, paranoicos, emocionalmente volátiles, impulsivos, desconfiados, retraídos, manipuladores, egocéntricos y excéntricos.

Los cinco grandes rasgos de la personalidad (extraversión, amabilidad, apertura, conciencia y neuroticismo) tenían una relación mucho menor con el pensamiento conspirativo, aunque para los investigadores eso no significa que los rasgos generales de la personalidad sean irrelevantes para la tendencia a creer en teorías conspirativas.

Bowes cree que las investigaciones futuras deberían llevarse a cabo teniendo en cuenta que el pensamiento conspirativo es complicado y que existen variables importantes y diversas que deberían explorarse en las relaciones entre el pensamiento conspirativo, la motivación y la personalidad para comprender la psicología general que subyace a las ideas conspirativas.