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Pekín y Washington rebajan las tensiones para evitar conflictos

Maria Puerto PEKÍN / E. LA VOZ

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La esperada imagen de Xi Jinping y Antony Blinken dándose la mano certifica un reinicio de las relaciones entre las dos potencias.
La esperada imagen de Xi Jinping y Antony Blinken dándose la mano certifica un reinicio de las relaciones entre las dos potencias. LEAH MILLIS | REUTERS

Blinken asegura que EE.UU. no busca «contener» a China económicamente y Xi advierte que el mundo necesita una relación estable entre las dos potencias

19 jun 2023 . Actualizado a las 22:19 h.

La esperada imagen del presidente chino, Xi Jinping, y el jefe de la diplomacia de EE.UU., Antony Blinken, dándose la mano certifica un reinicio de las relaciones entre las dos potencias y una voluntad de rebajar la tensión. La visita del secretario de Estado estadounidense a Pekín se cerró este lunes con un compromiso de los dos países en trabajar para estabilizar las relaciones bilaterales y esquivar conflictos.

Aunque China se ha esmerado en mostrar frialdad en el recibimiento de Blinken, especialmente de cara a su opinión pública, la visita ha cumplido su objetivo, aunque no se puede hablar de grandes acuerdos. Por ejemplo, no se ha conseguido restablecer las comunicaciones entre militares de ambos países.

Xi Jinping afirmó que su país «espera ver una relación sólida y estable entre China y Estados Unidos» y también aseguró que han mantenido «discusiones sinceras y profundas», según la agencia estatal Xinhua. El presidente chino insistió en que su país no desafiará ni pretende remplazar a Estados Unidos, pero que Washington debe respetar a Pekín y no dañar sus intereses. También insistió en un mensaje que suele repetir y es que la relación entre las dos potencias supera los intereses nacionales y «tiene relación con el futuro y el destino de la humanidad».

Desde la parte norteamericana se correspondió con el mismo lenguaje diplomático, pero en la comparecencia ante la prensa con la que se cerró el viaje, Blinken fue más directo. Aseguró que EE.UU. no apoya la independencia de Taiwán y se mantiene fiel a la política de «una sola China», pero que están preocupados por las «acciones provocadoras» de Pekín en el estrecho que separa a ambos territorios. Blinken explicó que la desestabilización de la región provocaría una crisis económica mundial y recordó que el 70 % de las exportaciones de semiconductores salen de Taiwán.

El jefe de la diplomacia norteamericana también aseguró que confían en la palabra del Gobierno chino de que no proporcionan ayuda militar a Rusia y que no hay ninguna prueba de que lo hagan. Una posición que han sostenido otros líderes políticos de la Unión Europea que han visitado Pekín. Pero temen la asistencia que puedan prestar empresas privadas.

Blinken también contestó que su país sigue «profundamente preocupado» por las violaciones de los derechos humanos en Xinjiang, Tíbet y Hong Kong.

La reunión entre el presidente chino y Blinken duró escasa media hora, en contraste con las maratonianas sesiones de trabajo mantenidas con el ministro de Exteriores, Qin Gang, o el máximo responsable de la diplomacia china, Wang Yi, jefe de la Comisión de Asuntos Exteriores del Partido Comunista de China (PCCh). Pero cumplió el expediente de rubricar la visita y abrir la posibilidad de una futura cumbre entre Xi Jinping y Joe Biden.

Blinken escuchó la advertencia más directa de Wang Yi. El máximo funcionario de la diplomacia china insistió en que Estados Unidos tiene una percepción «errónea» sobre China que puede provocar errores de cálculo. Y pidió que se abstuvieran de interferir en los asuntos internos del gigante asiático.