Authorization Required

This server could not verify that you are authorized to access the document requested. Either you supplied the wrong credentials (e.g., bad password), or your browser doesn't understand how to supply the credentials required.

Nueva York se hunde 2 milímetros al año por el peso de sus edificios

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

AMANDA PEROBELLI | REUTERS

La ciudad se entierra debido a la presión provocada por los 764 millones de toneladas que pesan el millón de construcciones levantadas en su área urbana

05 jun 2023 . Actualizado a las 22:06 h.

Como Venecia, Nueva York se hunde. Lo hace de forma lenta, pero sin pausa y, tal y como detalla un estudio publicado en la revista multidisciplinar Earth’s Future, por causas tanto naturales como antropogénicas. La amenaza es real: la ciudad se entierra cada año entre uno y 2,1 milímetros debido, principalmente, a la presión provocada por los 764 millones de toneladas que pesan los 1.084.954 edificios contabilizados en su área urbana. Y eso sin tener en cuenta la presión sobre el suelo de los vehículos y de sus 8,4 millones de habitantes.

Al sobrepeso urbanístico que empotra a Nueva York en el terreno se suma en la ecuación la calidad del suelo donde se asienta la ciudad —arcilla, limos, gravas y rocas—, en el estuario del río Hudson, y la imparable subida del nivel del mar, consecuencia del deshielo de los polos y los glaciares. Desde 1950 el agua que rodea Nueva York ha subido unos 20 centímetros.

La solución no es sencilla. Mientras que en Venecia tratan de salvar sus centenarios edificios con grandes y fornidas estructuras bajo la laguna, en el caso de Nueva York la salvación pasaría por levantar diques de contención. Porque el gran riesgo de la presión que ejercen los edificios son las inundaciones. Todo depende del suelo. En el centro de Manhattan, por ejemplo, el núcleo rocoso se encuentra muy cerca de la superficie, por lo que la tierra a comprimir es escasa y apenas cede. Otras zonas, como la costa sur de Brooklyn, se asientan sobre una base artificial, formada por todo tipo de materiales, pero mucho más vulnerable al peso que la superficie natural.

Y «la exposición repetida de los cimientos de los edificios al agua salada puede corroer el acero de refuerzo y debilitar químicamente el hormigón, provocando el debilitamiento estructural», advierte el trabajo, liderado por Tom Parsons, geofísico del Servicio Geológico estadounidense. No es una amenaza futura. El estrés geológico de la ciudad norteamericana se intuye ya como la causa del abandono de la torre One Seaport, en el Distrito Financiero, que dejó de construirse cuando, al alcanzar su altura máxima, su eje se reveló torcido.

Las principales ciudades de todos los continentes, a excepción de la Antártida, se hunden, y el problema empeorará a medida que crezca la población. «Es probable que el aumento de la urbanización exacerbe el hundimiento por la extracción de aguas subterráneas y la densidad de la construcción —observa Parsons—. Esto, combinado con el aumento acelerado del nivel del mar, implica un peligro de inundación creciente en las ciudades costeras».