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Las pérdidas por delitos cripto en el mundo alcanzan los 33.000 millones

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Las más abultadas corresponden a estafas que usan el romance como cebo

17 nov 2023 . Actualizado a las 15:58 h.

Hasta 1,4 billones de euros se volatilizaron el año pasado en el mercado cripto, hundido por una cascada de quiebras y escándalos. El volumen es mayor que la riqueza que genera un país como España en un año. Y estas no son las únicas pérdidas que ha tenido que encajar el sector.

Los delincuentes han perpetrado todo tipo de trampas para adueñarse de unos 33.000 millones de euros en el 2022, según un estudio reciente de Chainalysis. La cifra, advierten sus autores, es muy conservadora. Y es que muchos afectados nunca llegan a denunciar a estos amigos de lo ajeno.

Según sus estimaciones, los criminales perpetraron estafas por valor de unos 5.500 millones de euros, robos valorados en más de 3.500 millones —la mayoría se producen en protocolos DeFi y plataformas de compraventa—, compras falsas por 1.400 millones y unos 22.150 millones en lavado de dinero procedente de actividades ilegales. No es de extrañar, si se tiene en cuenta que cada hora se lanzan una medida de 15 estafas en esta industria, según la firma especializada en vigilancia en el comercio cripto Solidus Labs.

Las más costosas para las víctimas son aquellas en las que hay un romance virtual de por medio (14.500 euros de media). Los delincuentes utilizan redes de contacto como Tinder para lanzar el cebo. Crean perfiles falsos y, cuando ya se han ganado la confianza del afectado, le venden las bondades de invertir en estos activos o de depositarlos en empresas fantasma. «Aprovechan el desconocimiento de la gente fuera del mundo cripto, se meten en grupos de inversión de Telegram, por ejemplo, y tratan de captar incautos con bots. Igual de 100 pescan dos o tres. Les dicen que inviertan 200 o 300 euros y luego les envían una simulación haciéndoles creer que tienen 4.000 y piden más dinero para agrandar las ganancias», explica Antonino Comesaña, vicepresidente de la Asociación Galega de Blockchain e IoT (Agalbit). Ese es el modus operandi más habitual.

La segunda estafa más costosa para los particulares, estiman los expertos de Chainalysis, es la que se comete suplantando la identidad de una compañía o de un famoso (5.400 euros de media). De hecho, La Oficina de Seguridad del Internauta ha alertado recientemente de un nuevo timo en el que se replican las portadas de medios de comunicación digitales y en las que se utiliza la imagen de empresarios reconocidos como Amancio Ortega para promocionar estos activos y plataformas de compraventa que no están autorizadas por el supervisor (CNMV).

A pesar de que la actividad criminal ha aumentado, el botín, en el caso de las estafas, cayó a la mitad en el 2022. ¿Por qué? Monedas virtuales como el bitcóin llegaron a perder el 73 % de su valor desde su máximo de noviembre del 2021. No obstante, los criminales siguen activos, a pesar del batacazo del año pasado. Muestra de ello es que ha aumentado un 68 % el volumen de dinero blanqueado con criptoactivos.

«Perdí 1.500 euros. No llegué a denunciar por vergüenza»

Jesús conoció a Ai (nombre ficticio) por Tinder, durante la pandemia. El coruñés y esta supuesta chica japonesa, dedicada a las finanzas, enseguida conectaron: «Empezamos a hablar de viajes y otras cosas durante tres o cuatro semanas. Era todo como muy normal», explica él. No sabe en qué momento pasaron a hablar de criptomonedas: «Como más de un mes después salió el tema en una conversación. Me dijo que me podía aconsejar sobre cómo y cuándo comprar y vender», revela. Aunque no tiene formación específica en el sector, asegura que está al día de los productos financieros que se comercializan: «No soy un analfabeto. Sé cómo funcionan», aclara.

Quizá por esa falsa sensación de seguridad decidió seguir adelante con la propuesta que le puso la joven sobre la mesa: invertir dinero contante y sonante, de ese que sí está supervisado por los bancos centrales. «En ningún momento le di dinero directamente a ella. Simplemente me dijo que trabajaba con la plataforma Winsie de trading, como un bróker online». Ai fue dirigiendo paso a paso su registro en la aplicación: «Metí 1.500 euros. Para entrar en la plataforma tienes que comprar una criptomoneda, yo metí bitcóin, a través de cualquier empresa que te permite hacer la compra. Luego la transfieres a la cuenta que ha creado este supuesto bróker», explica Jesús. Había picado el anzuelo.

Una vez dentro, empezó a apostar su dinero a las señales que le iba dando su sensei, Ai. «Estaba ganando dinero bastante rápido, del orden de cinco veces lo invertido en solo un mes». Al menos, eso es lo que decía la aplicación. Fue entonces cuando la joven empezó a presionarle, pidiendo al coruñés que redoblara su apuesta: «Me dijo que estaba haciendo el tonto. Que si con tan poco ganaba tanto, que me imaginara lo que podría ganar metiendo mucho más». Jesús se lo pensó. Empezó a dudar de las intenciones de su supuesta amiga. Para cerciorarse de que no había gato encerrado le dijo que iba a retirar una parte de las ganancias. Ahí se dio cuenta de que algo iba mal: «La plataforma no me dejaba sacar dinero. Luego me indicaron que para retirarlo tenía que hacer un ingreso previo de 2.500 euros».

Así que decidió jugar con las mismas armas. Falsificó una captura de pantalla de su cuenta, en la que constaban más ganancias de las reales y se la envió a Ai: «Me dijo que si le estaba tomando el pelo, que no había hecho ese ingreso y ahí es cuando me di cuenta de que todo era un timo». Jesús no cuenta con recuperar los 1.500 euros: «No llegué ni a denunciarlo. En parte por vergüenza, por pecar de pardillo, y en parte porque las posibilidades de recuperar ese dinero me parecen remotas como para dedicarle tiempo», justifica.Otros como él cayeron en la misma estafa y advierten en las redes del peligro de confiar en compañías offshore, que no están radicadas en países con fuerte regulación y supervisión.

A pesar de su experiencia, Jesús no pierde la confianza en sus dotes como inversor: «Ahora tengo criptomonedas en carteras en frío (más difíciles de usurpar) por unos 4.500 euros. No las tengo en plataformas de compraventa». Buena parte de ese dinero está depositado en Cardano —se ha revalorizado un 15,5 % en los últimos seis meses—.