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El congresista republicano George Santos, imputado tras la maraña de mentiras sobre su vida y su currículo

La Voz AGENCIAS

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El congresista George Santos, a su llegada a un tribunal de Nueva York el pasado 4 de mayo.
El congresista George Santos, a su llegada a un tribunal de Nueva York el pasado 4 de mayo. WILL OLIVER | EFE

Se le acusa de trece cargos por delitos de fraude, lavado de dinero, robo de fondos públicos y falso testimonio y se enfrenta a una pena máxima de veinte años

10 may 2023 . Actualizado a las 18:07 h.

El congresista republicano por Nueva York George Santos, famoso por la maraña de mentiras sobre su vida -desde su currículo profesional a incluso su propia identidad- que urdió para ser elegido, fue arrestado este miércoles e imputado por trece cargos, según recoge Efe del Departamento de Justicia. 

Los trece cargos tienen que ver con delitos de fraude (siete), lavado de dinero (tres), robo de fondos públicos y falso testimonio (dos), según el documento oficial, que va detallando cada uno de los delitos. Santos se enfrenta a una pena máxima de veinte años de cárcel por los cargos más graves.

El congresista está bajo custodia en la localidad de Melville, en Long Island, desde donde será trasladado esta tarde a Central Islip para comparecer ante una juez federal del condado neoyorquino de Suffolk (Long Island) por el que él había sido elegido en las elecciones del 2022 por el Partido Republicano, que todavía no lo ha desautorizado en Washington pese a la acumulación de pruebas contra él.

El Departamento de Justicia considera que es sospechoso de «malversar donaciones de sus simpatizantes, obtener de forma fraudulenta subsidios de desempleo y mentir a la Cámara de Representantes».

El fiscal federal Breon Peace, del distrito este de Nueva York, señaló que con este movimiento pretende «erradicar agresivamente la corrupción y el autoengaño de las instituciones públicas, así como hacer que los funcionarios públicos rindan cuentas ante las circunscripciones que los eligieron».

Peace aludió a la «persistente deshonestidad [de Santos] y engaño para ascender por los pasillos del Congreso y enriquecerse: usó las donaciones políticas para llenarse los bolsillos», dijo de forma gráfica, antes de recordar que también se benefició de fondos de desempleo «que debieron ir a los neoyorquinos que perdieron sus empleos en la pandemia».

Fue el diario The New York Times el primero que desveló, poco después de la elección de Santos el año pasado, toda la red de falsedades que adornaban su falso currículo, relativas a su familia, su religión, sus estudios o sus aficiones, y el propio Santos llegó a admitir que había «embellecido» algunos de esos detalles.

Pero el escrutinio al que lo sometieron los medios a partir de entonces reveló conductas más directamente delictivas relacionadas con el uso del dinero, y si bien la sección local del Partido Republicano tomó distancias con Santos de manera solemne, en Washington el partido ha sido mucho menos estricto y no le ha impedido seguir en el escaño.

Poco después de su detención, políticos tanto demócratas como republicanos instaron este miércoles a Santos a presentar su dimisión en relación con los citados cargos, según informa Europa Press. «Ahora que Santos ha sido imputado, es necesario que el presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, elimine su rastro de esta institución y le retire el escaño de forma inmediata», señaló el congresista Daniel Goldman, que insistió en que «no podemos esperar más».

El congresista Mike Lawler, por su parte, hizo hincapié en la importancia de que deje su escaño, mientras que la diputada Nicole Malliotakis dijo no estar «sorprendida» por lo sucedido. McCarthy puntualizó, no obstante, que estudiará los cargos impuestos antes de determinar si Santos debe ser despojado del escaño.

El Partido Republicano tiene una ajustada mayoría en la Cámara de Representantes de 222 escaños (frente a los 213 demócratas), y no puede desprenderse fácilmente de ninguno de sus asientos, lo que tal vez explique la tolerancia mostrada en Washington con Santos, aunque los hechos de hoy podrían obligarle a revisar su postura.