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María Cuadrado, un 14 en selectividad: «La última vez que saqué un notable fue en cuarto de primaria»

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Con solo 18 años, esta estudiante de Traducción e Interpretación es una alumna de diez. Lleva diez matrículas en la carrera y ha publicado tres libros, dos de ellos en inglés. Tiene otros 17 en la recámara

10 mar 2023 . Actualizado a las 13:34 h.

El expediente académico de María Cuadrado es de diez. Literalmente. Porque sacó un diez de media en primero de bachillerato, otro diez de media en segundo y un 14 en selectividad. Sí, sí. 14. La excelencia. Aunque quisiera, no podría sacar más nota. Por si esto fuera poco, su trayectoria de diez continúa en la carrera de Traducción e Interpretación en la Universidad de Málaga. En año y medio (tres cuatrimestres) ya acumula diez matrículas de honor. Está claro que el número de esta chica es el diez. Y el resto, sobresalientes. Entonces, es casi obligada la pregunta: ¿cuándo fue la última vez que ella sacó un notable? Se lo tiene que pensar: «Eso fue antes de saltarme el curso. En primero de la ESO no saqué ninguno, en sexto de primaria tampoco... Creo que fue en cuarto de primaria. Ese no fue mi año. En ese curso incluso suspendí un examen», confiesa entre risas esta joven, que tiene altas capacidades y pudo concentrar tercero y cuarto de la ESO en un mismo año.

Aun así, reconoce que no se esperaba un 14 en selectividad ni de lejos: «Lo primero que pensé cuando me llamaron fue que se habían equivocado de persona. Si llego a intentar sacar esa nota, no me sale porque tendría tanta presión sobre mí, que me daría un síncope. Sería imposible». Pero lo logró y se quedó impactada porque esperaba sacar una media de un 12 o un 13. Y explica por qué. Pero antes reconoce que en segundo de bachillerato lo pasó muy mal: «Eso sí que es no salir, no tener vida, es horroroso. Además, se juntó que yo no tenía que estar en ciencias, pero, claro, tomé la decisión con un año menos que el resto de mis compañeros "al estar un año adelantada" y lo pasé mal con Química y Biología. Luego en selectividad, en la parte obligatoria, tuve matemáticas, y en las optativas cogí Filosofía y Francés». Cualquiera lo diría, visto el resultado. Pero también hubo un suceso que trastocó todos sus planes: «Dos semanas antes de la selectividad, cuando te dejan esos días para estudiar, tuve una situación personal que me dejó fatal. Un tema de amistades, que me afectó mucho. Fue una experiencia malísima y me dije: "Ya está, la selectividad ya no la saco". Por eso me sorprendió tanto cuando vi lo del 14. Porque era lo último que me esperaba». Estando en esas circunstancias, se dijo a sí misma que «lo tenía que hacer lo mejor que pudiera»: «Esa actitud no cambió. Pero pensaba que iba a ser menos de lo que esperaba. Salí del examen y pensé que iba a sacar un 5 en Lengua, un 9 en Mates, un 10 en Historia y en Inglés, eso sí lo sabía. En Filosofía, también un 10. Muchos profesores me enviaron la solución de los exámenes después de haberlos hecho, pero no quise mirar nada». Eso sí, a medida que los días iban pasando no lo veía todo tan negro. «Iba pensando: "Oye, pues lo mismo saco más". Pero un 12 o un 13, no un 14. De hecho, pensaba que era imposible sacar esa nota. Creía que las historias de la gente que sacaban un 14 eran bulos», confiesa esta malagueña.

«Dos semanas antes de la selectividad tuve una experiencia personal que me dejó fatal. Y lo último que me esperaba era sacar un 14»

La tarde antes de que salieran las notas recibió una llamada que estuvo a punto de no coger: «Era un número oculto y creía que me querían vender algo. Preguntó por mí y me dijo que era el vicerrector de la Universidad de Málaga y que me llamaba para decirme que había sacado un 14 en selectividad. Le tuve que pedir que lo repitiera. Luego, me explicó que tenía la costumbre de llamar siempre a la mejor nota de Málaga. Pero en mi caso era todavía más especial porque era la primera vez que una andaluza sacaba esa nota. O eso me dijo, pero después de lo del 14, creo que entendí bastante poco de lo que me decía», bromea.

Sobre el hecho de por qué eligió una carrera que, a priori, no le resultaría muy difícil sacar, María explica que fue precisamente por eso: «Yo no quería una carrera difícil. Ya me había matado cuando tocaba. Quería una carrera que me gustase y que me dejase tiempo para escribir, que es lo que yo quiero». «Pero es cierto que cuando digo que hago Traducción e Interpretación hay gente que me mira un poco mal, me hacen de menos, como diciendo: "¿Tú qué estás haciendo con tu vida?" Pero es que yo quería esto», comenta esta estudiante con las ideas muy claras.

Su último libro

Y ahí empieza su segunda faceta, la de escritora, que tampoco deja indiferente. Porque María acaba de publicar su tercer libro, Todo y nada. Nada y todo, con la editorial Valparaíso. «Los dos libros anteriores son en inglés», puntualiza. Y encima tiene 17 obras más todavía sin publicar, entre ellos once poemarios. «Estoy muy contenta. Todavía no sé los números de venta porque por el tema de las devoluciones tardan unos meses en saberse. Pero la gente que lo está leyendo me contacta. Sé que está gustando mucho. Incluso en Amazon se agotó el primer día. Y a las librerías que he ido a preguntar me han dicho que ya no quedaban y eso me encanta oírlo. Así que creo que va bien», dice.

«Es una carta de amor no correspondido sin género. Está escrita en primera y segunda persona. De yo a tú. Entonces, quien lo lee se identifica con el yo y la persona a quien va dirigida es la que el lector quiera. Creo que todo el mundo se puede sentir identificado con la historia. Y el tema del género es para que no esté limitado solo a parejas heterosexuales, sino para cualquier persona», comenta.

Premios literarios

Sobre si se plantea la posibilidad de ganar algún premio con este libro, reconoce que tiene opciones, aunque no lo ha escrito pensando en ello. Pero apunta alto: «Pienso que tiene posibilidad de ganar un premio de literatura de categoría nacional, más que nada por el uso que hace de la lengua. Te lo diría, aunque no lo hubiera escrito yo. Nunca se ha escrito antes un libro sin género y podría ser. Pero yo tampoco soy quién para decirlo ni lo publiqué para eso. Pero tampoco iba a sacar un 14 en selectividad», añade. «Lo que quiero es que el libro le guste a la gente y que se reconozca el lector en la historia porque cuando tienes una experiencia de un amor no correspondido, que es emocionalmente intensa, muchas veces no sabes expresar lo que te pasa y el libro creo que lo expresa bastante bien», aclara.

Así que haríamos bien en quedarnos con su nombre porque, sin duda, tiene el don de la escritura y le gustaría dedicarse a ello profesionalmente. Es lo único que desea, aunque con matices: «Antes quería poder vivir de lo que escribo. Y si puedo hacerlo, pues bien. Pero cuanto más mayor soy, más me doy cuenta de que me hace falta un trabajo en el que salga de casa, aunque sea de media jornada o algo esporádico, para no estar todo el día en casa escribiendo solamente. No me parece del todo sano ese planteamiento de vida». De lo que no hay duda es de que todo lo que se proponga lo va a sacar. Y si se anima a hacer un doctorado, está claro que el cum laude le saldrá de tacón.