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El euríbor se desboca y encarece la hipoteca media en 142 euros al mes

Cristina Porteiro
C. Porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ACTUALIDAD

Luis Tejido | EFE

El indicador de referencia superó este lunes el umbral del 1,6 %

29 ago 2022 . Actualizado a las 18:12 h.

Los responsables de los mayores bancos centrales del mundo anunciaron el pasado viernes una subida «dolorosa» de los tipos de interés para tratar de contener la inflación. Solo ese mensaje provocó ayer que el euríbor a doce meses —el principal índice al que están referenciadas las hipotecas en España— se disparara desde el 1,482 % con el que cerró el viernes al 1,612 %, umbral que no se alcanzaba desde febrero del 2012, antes del rescate bancario español. La media mensual de agosto ya se sitúa en el 1,2 %.

¿Qué supondrá esto para los hogares españoles? Tendrán que ajustar sus cuentas familiares porque tanto créditos al consumo como la hipoteca de la vivienda costarán más.

Para quienes hayan firmado un préstamo a tipo variable de 180.000 euros a 25 años con un diferencial del 1 % sobre el euríbor, la cuota mensual que deberán pagar ascenderá de los 640 euros a los 780. Son 142 euros más al mes y 1.704 euros más al año.

También supone un problema para las familias que están en la búsqueda de un inmueble para comprar porque los bancos les pedirán intereses más altos para financiarles la operación.

El mercado interbancario da por hecho que el Banco Central Europeo (BCE) subirá de nuevo los tipos de interés en su reunión del 8 de septiembre, pero este salto pronunciado del euríbor sugiere que podría ir más allá del medio punto porcentual que se preveía inicialmente hasta los 75 puntos básicos, como demanda Alemania, desesperada por contener los precios de inmediato. Los miembros del Consejo de Gobierno del BCE se encuentran divididos entre los que abogan por una subida suave, evitando el riesgo de recesión, y los más ortodoxos, como la germana Isabel Schnabel, quien insiste en seguir la estela de la Reserva Federal estadounidense, encareciendo rápido los préstamos a hogares y empresas. Una decisión con ventajas e inconvenientes.

La subida de tipos acusada permite mantener el valor del euro respecto al dólar. Si el BCE consigue que la divisa única no se deprecie, las importaciones de energía no se encarecerán tanto, como sí podría ocurrir si el euro pierde valor ante una subida timorata de los tipos —en ese escenario, los inversores preferirán invertir su capital en Estados Unidos, porque la rentabilidad que ofrece es más alta—.

El precio a pagar por esta subida rápida de los tipos, claro, lo pagarían hogares y empresas, abonando más intereses por conseguir dinero prestado. Con el crédito restringido, el consumo y la actividad cae, poniendo las economías ante el riesgo de una recesión.

Si se opta por la subida gradual, es probable que el euro, como ya demostró hace dos semanas, pierda valor respecto al dólar. Eso supone pagar más por las importaciones energéticas. Y, aunque es cierto que, con un euro débil, se abaratarían las exportaciones, en el contexto actual, de poco serviría, ya que la actividad empresarial se está frenando, tanto por los desbocados precios energéticos, como por el coste de las materias primas y hasta los cuellos de botella en las cadenas de suministro.

Sin soluciones

Ninguna solución es fácil ni está exenta de costes. El BCE tiene las manos atadas para controlar la inflación en un contexto de crisis que viene marcado por errores estratégicos en la política energética de la UE. La subida de los precios en las economías europeas, a diferencia de la estadounidense, no viene marcada por un recalentamiento de la demanda y alzas salariales, sino por la repercusión del precio de la energía a lo largo de toda la cadena productiva de las industrias.