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El forense no consigue examinar a Villarejo, pero no ve inconveniente en que el comisario acuda a juicio

REDACCIÓN / AGENCIAS MADRID

ACTUALIDAD

Villarejo a su salida de la Audiencia Nacional, en una imagen de archivo
Villarejo a su salida de la Audiencia Nacional, en una imagen de archivo Luis Millan | EFE

Debido a la insistencia del tribunal por realizar el examen, se ha presentado un incidente de recusación contra tres magistrados «por pérdida de imparcialidad»

17 ago 2022 . Actualizado a las 13:44 h.

El forense de la Audiencia Nacional ha informado al tribunal de que no ha podido hacer el reconocimiento médico al excomisario José Manuel Villarejo y ha reprochado la insistencia de la jueza en hacer el examen en un mes inhábil como agosto.

El forense ha explicado que, con la información disponible, no ve inconveniente en que Villarejo acuda al juicio que se sigue en su contra por sus negocios privados en tres de las piezas del caso Tándem.

El tribunal que juzga al excomisario decidió mantener las sesiones previstas para julio después de que Villarejo avisara que había sufrido un ictus, pero le eximió de comparecer hasta septiembre y pospuso hasta entonces cualquier intervención que competa a su defensa, a fin de que se recupere.

En el informe forense, al que ha tenido acceso Europa Press, el experto ha explicado que el episodio sufrido a finales de junio «no debería ser un obstáculo insalvable para el desempeño de sus actividades habituales, ya que el dolor es posible controlarlo con la toma de analgésicos».

Sobre la posible visión doble --que según ha apuntado, «puede llegar a ser incapacitante»--, ha dicho que «puede controlarse» con unas gafas con prisma. Y ha recordado que Villarejo, el año pasado, llegó a acudir a los tribunales con un parche en el ojo izquierdo por «un episodio similar».

Así las cosas, el forense ha asegurado que si la evolución clínica sigue «un curso normal y sin complicaciones», no ve inconveniente para que Villarejo pueda acudir en septiembre a las instalaciones del Instituto de Medicina Legal para su exploración.

Según ha informado, de los datos médicos aportados por el acusado se deduce que «Villarejo no ha tenido un accidente cerebrovascular» y no se aprecian «alteraciones relevantes». Ha precisado que lo que tuvo es «una parálisis completa del III par craneal de posible causa microisquémica al haberse descartado un origen compresivo».

El experto ha apuntado que «el pronóstico por lo general es bueno». «Aproximadamente el 70% de los casos con parálisis oculares secundarias a infarto isquémico del tronco nervioso se recupera», ha señalado. Dicha recuperación «suele ocurrir en un tiempo medio de unos tres meses, si bien algunos autores alargan este período de tres a seis meses».

Reproche al tribunal

El forense ha remitido el escrito a la Audiencia Nacional después de que la magistrada Ángela Murillo, presidenta del tribunal que juzga a Villarejo, le solicitara que acudiera al domicilio del comisario para hacerle reconocimientos médicos con el fin de informar del estado médico.

Ante la petición del tribunal, el forense informó que su mandamiento «se llevaría a efecto siempre y cuando fuera posible», porque «de los cinco médicos forenses que componen la plantilla tres de ellos se encuentran en situación de incapacidad temporal» y los dos restantes se turnan vacaciones este agosto, por lo que solo hay uno disponible.

Así, el experto ha incidido en que la petición del tribunal no es un asunto de guardia y que acudir a casa de Villarejo supondría «abandonar las instalaciones». En este sentido, ha asegurado que «desde el punto exclusivamente médico-legal» no entiende la insistencia de la magistrada Murillo, porque, a su juicio, se ha facilitado «información médica suficiente sobre la patología del señor Villarejo para poder informar» sobre su estado.

En cinco folios, el forense ha insistido en que «bastaría» con hacer el reconocimiento médico del comisario en septiembre, en los días previos a que se reanude el juicio, bien en las instalaciones del instituto forense o en su domicilio. No obstante, y ante el mandamiento del tribunal, el experto se acercó a la casa de Villarejo, «dejando solas las instalaciones del Instituto de Medicina Legal».

Según consta en el escrito, el médico estuvo 10 minutos esperando a que el comisario le atendiera. «Tras llamar de manera insistente en repetidas ocasiones para que abrieran la puerta y no recibir respuesta alguna, abandonamos el lugar a las 14.10 horas», ha señalado.

Ante la insistencia del tribunal de enviar a la Policía y al médico forense al domicilio de Villarejo, la defensa del comisario ha presentado un incidente de recusación contra los magistrados Ángela Murillo, Carmen Paloma González y Fermín Javier Echarri «por pérdida sobrevenida de la debida imparcialidad judicial objetiva y subjetiva» al entender que esa orden «encubre la verdadera finalidad» de «vigilar diariamente durante todo el mes de agosto el domicilio familiar del enjuiciado a distintas horas cada día».

Casi un arresto domiciliario

La defensa de Villarejo expone en su escrito de recusación que al comisario «no se le ha limitado previamente su libertad ambulatoria para poder desplazarse al domicilio que considere adecuado en su proceso de convalecencia de la enfermedad», por lo que se está ante unas medidas que restringen sus derechos fundamentales y que suponen un arresto domiciliario.

Al hilo, explica que, cuando en el 2021 se decretó su libertad provisional, el juez acordó que debía ir a firmar a los juzgados de la localidad de Boadilla cada quince días, con la obligación de comunicar cualquier cambio de domicilio. Y que esas, junto con la prohibición de salir de España, fueron las únicas limitaciones.

En este sentido, la defensa apunta que se da un «injustificado acto de hostigamiento» a Villarejo porque cada día varios agentes van a su casa a distintas horas, por lo que tiene que estar siempre pendiente de si le llaman a través de la cancela de la finca para salir y presentarse ante ellos. Además, considera que se genera una situación «inadecuada para su enfermedad» que encuentra causa «en el estrés y la presión emocional».

Para dejar constancia de las visitas recibidas, la defensa enumera hasta nueve episodios en los que la policía se ha personado en el domicilio desde el 29 de julio, y considera que la recusación debe producirse porque hay una «manifiesta animosidad y hostilidad hacia el acusado», llegando incluso al «apasionamiento personal».