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Los hogares reducen gastos y tiran de ahorros para contrarrestar la inflación

Manoli Sío Dopeso
m. sío dopeso VIGO / LA VOZ

ACTUALIDAD

Alejandro Martínez Vélez | EUROPAPRESS

El temor a una nueva crisis este otoño merma el consumo y la confianza

15 nov 2022 . Actualizado a las 19:21 h.

Cuando los precios suben más que los sueldos, hay un problema grave. Y si el incremento del coste de la vida no solo escala y se prolonga en el tiempo, sino que nadie es capaz de verle el fin, el problema se convierte en drama para muchos hogares, incluso para los que antes de que la inflación se lo comiera todo, eran capaces de ahorrar.

En pleno verano, el primero sin restricciones y sin miedo a la octava ola de la pandemia, que ya está encima; con media España de vacaciones y la otra media esperando a poder hacerlo, hablar de una nueva crisis en ciernes parece cosa de agoreros. Pero la conjunción de factores que apunta en esa dirección hacen difícil mirar hacia otro lado.

Analistas y economistas vaticinan un otoño caliente. Los más pesimistas hablan de un otoño negro, en el que la inflación se llevará por delante las previsiones de crecimiento de la economía, y muchas más cosas. Porque con un IPC del 10,2 % (dato adelantado de junio) que, según el último pronóstico revisado y actualizado de la vicepresidenta Calviño no ha tocado techo, todo se resiente, pero en especial, el consumo, que ya ha empezado a mermar en el primer trimestre del año, aunque el dato aún es positivo (3,1 %, frente al 4,2 % del últimos trimestre del 2021).

Otro dato que da qué pensar: los hogares españoles situaron su tasa de ahorro entre enero y marzo en el -0,8 % de su renta disponible, frente al 8,3% del mismo trimestre del 2021. Es decir, los hogares españoles gastan más de lo que ingresan. Una cifra que, unida a la de la inflación y al riesgo de pobreza no deja permite ser optimistas. El resultado es que está más caro todo, pero no para todos con la misma intensidad. Entre enero y mayo, el poder adquisitivo de los hogares más pobres se ha reducido un 30 % más que el de los más ricos. Las clases medias también sufren el golpe: su capacidad de ahorro ya no aguanta el mismo nivel de consumo. Esta es la conclusión del informe publicado esta semana por Oxfam Intermón, que alerta sobre un aumento de la desigualdad.

El CIS ya recoge en sus encuestas el malestar de la ciudadanía. Según el informe de junio del Centro de Investigaciones Sociológicas, el índice de confianza del consumidor ha caído 31,7 % de junio del 2021 a junio del 2022, bajando del 97,5 % al 65,8 %.

Los consumidores recortan en viajes, tecnología y coches; y compran más productos de oferta

Los consumidores más afectados por el impacto de la inflación y la caída del consumo son el segmento comprendido entre los 25 y 29 años, ya que, aunque tienen mayor capacidad de consumo que los menores de 25, siguen afectados por una gran precariedad, según el observatorio Cetelem, que sitúa entre los productos que se verán más afectados por una reducción del consumo los viajes (el 23 % de los españoles descartan hacerlo), smartphones (20 %) y vehículos nuevos (18 %). En el caso de los viajes, los consumidores más afectados son los de edades comprendidas entre los 50 y 54 años con un 35 % de reducción del gasto frente al 23 % de la media.

Hasta junio, BBVA Research ha registrado una caída interanual media del 2,4 % en las compras de alimentos con tarjeta. La bajada del tique medio en mayo coincidió con el repunte de los comestibles y bebidas: un 11% interanual, según el INE.

La consultora Kantar también cree que los españoles están sorteando el encarecimiento de la cesta de la compra recurriendo a distintas estrategias. Según la empresa, a día de hoy, cuatro de cada diez hogares buscan promociones en productos de gran consumo, lo que implica la sustitución de un alimento por otro y la predilección por las marcas blancas.

Aunque el efecto aún no es muy pronunciado, la consultora teme que empeore a lo largo del año y termine por reducir el gasto de los hogares hasta un 10 %. Su temor es compartido por la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), según la cual, los usuarios recomponen sus preferencias de compra y evitan los gastos en bienes duraderos siempre que hay una inflación persistente, como es el caso.

«Urgen medidas para paliar el golpe a la economía de las familias»

m. s. d.

El 75% de los españoles van a paralizar algunas de las compras que tenían previstas para los próximos seis meses ante el elevado dato de inflación, según un estudio especial sobre el impacto de la subida de precios en el consumo de los hogares españoles realizado por el Observatorio Cetelem. Es un estimación más que apunta en la dirección de las estadísticas oficiales, y que los analistas consultados por este periódico califican de «muy preocupante». «Los datos dibujan un camino muy claro. Los más preocupantes son el de la caída del ahorro, una mala señal, que indica que las familias están tirando de ahí para afrontar la subida de costes; y la inflación subyacente, al margen de la energía y los combustibles, que no para de crecer», afirma Patricio Sánchez, Profesor de Economía Financiera de la Universidade de Vigo, y subdirector del Foro Económico de Galicia, que echa de menos políticas activas para contrarrestar la subida del coste de la vida. «La inflación es el problema, que no es solo nuestro, porque viene por componentes externos. La Reserva Federal de EE.UU. lleva meses tomando medidas, mientras que en Europa no se hace nada», sostiene el economista.

José Francisco Armesto, técnico del Consello Económico e Social de Galicia (CES), además de miembro del Foro Económico de Galicia, no tiene la menor duda de que se aproxima un otoño difícil. «La inflación es la gran amenaza porque merma la capacidad adquisitiva. El problema es el efecto que va a tener en este país de micropymes, de dos y tres empleados. Ante subidas de costes a las que no pueden hacer frente tendrán que optar por bajar sueldos o despedir», advierte. El economista habla de «incertidumbre» y de muchos factores que empiezan a sumar, como la subida del euríbor y el encarecimiento de las hipotecas. «Si las expectativas empeoran, vamos a consumir menos, porque vamos a tener menos para gastar», afirma. Considera necesaria la adopción de medidas de protección. «Urgen mecanismos para paliar el golpe de la inflación a las familias», sostiene Armesto, al tiempo que defiende la necesidad de acelerar un pacto de rentas y de beneficios.

Alejandro Camba

Mari Ángeles Oliveira: «Intento acabar el mes sin pasar hambre»

Esta ourensana tiene que hacer verdaderos malabares con sus gastos para llegar a fin de mes

m. Doallo

La ourensana Mari Ángeles Oliveira admite que tiene que hacer verdaderos malabares con sus gastos para llegar a fin de mes. «De repente, todo es más caro. Lo he notado muchísimo en el supermercado y, por supuesto, también con la luz y el gas. Me parece una locura. Lo único que creo que se podría salvar es la ropa porque, como estamos en plenas rebajas, los precios bajan, pero es que ni siquiera es un producto que vea primordial», admite.

En casa de esta ourensana ya se han organizado para intentar ahorrar al máximo. «Llevamos así todo este año, desde la subida de la luz. Decidimos recortar el uso de la calefacción. Si podemos pasar sin ella, mejor; nos ponemos una bata, como se hacía antiguamente, y es lo que hay», explica Oliveira. Cuenta que también han reducido las veces que ponen la lavadora y que planchan menos ropa que antes. «Hay que adaptarse. Estamos tratando de reducir el gasto lo más que podemos para poder seguir llegando a fin de mes, sin pasar hambre», confiesa.

Esta vecina ourensana afirma que no sale de Galicia durante las vacaciones de verano desde hace más de una década. «Descanso en Ourense o en la provincia de Pontevedra porque lo cierto es que mi economía nunca me permitió viajar mucho o salir al extranjero», zanja.

CARMELA QUEIJEIRO

Antonio Torres: «Miro o gasto e os prezos, pero non tiven que adoptar medidas especiais»

Reconoce estar preocupado: «A situación é critica e hai xente que está a pasalo moi mal porque nestas circunstancias non resulta doado»

a. Gerpe

Natural de Ribeira y residente en Ciudad Real, Antonio Torres se encuentra estos días en la capital barbanzana. Sale de uno de los supermercados del casco urbano y accede a explicar cómo está viviendo la escalada de la inflación que, a más de una familia, la está obligando a extremar el gasto para llegar a fin de mes. Comenta que está prejubilado y que, de momento, no se ha visto forzado a alterar sus consumo. «Miro o gasto e os prezos, pero non tiven que adoptar medidas especiais», comenta. Con todo, señala que «é imposible non tomar referencia dos custes dos produtos con respecto a catro ou cinco meses antes». Por su edad, ya le tocó en el pasado lidiar con períodos inflacionistas como el actual. Sin embargo, transcurridos los años y después de un largo período de relativa bonanza, reconoce ahora que «nunca pensei en vivir unha situación así».

Antonio Torres reconoce estar preocupado: «A situación é crítica e hai xente que está a pasalo moi mal porque nestas circunstancias non resulta doado. Os prezos non deixan de incrementarse». Al preguntarle por su familia, indica que sus hijos van capeando la situación y, afortunadamente, por el momento no atraviesan por dificultades.

Paula Vázquez: «Tiven que volver a vivir á casa de meus pais»

Dedicaba 400 euros al alquiler por un piso en Carballo

melissa r. s.

Paula Vázquez López tiene 32 años y hace unos meses su vida dio un giro radical al tener que regresar a casa de sus padres. No le llegaba el dinero. «Foi cando comezou a guerra en Ucraína. Xa antes a luz comezara a ser máis cara e colles medo ante a incerteza de en que derivará a situación. Agora os peores presaxios confirmáronse con moitas máis subidas en máis produtos e servizos», comenta. Dedicaba 400 euros al alquiler por un piso en Carballo. «Ves os tempos que corren, queres tratar de aforrar un pouco para o futuro, que nunca se sabe que pode vir, e resultábame practicamente imposible entre pagar facturas e o propio día a día», explica. Hoy, donde más nota el encarecimiento de la vida es a la hora de hacer la compra: «Levas 20 euros e non traes nada, e por 50, tampouco moita cousa, cando antes por esa cantidade enchías o carro». También cuando llena el depósito del coche de combustible. «Coa gasolina pasa máis ou menos o mesmo: antes con 50 euros e pico bastaba, e agora vaste a uns 70 largos», dice. «Vivir só é menos factible que nunca e a alimentación empeora», zanja.

Alejandro Camba

María Iglesias y José Álvarez: «Lo que más nos preocupa es lo que se ha encarecido la comida»

Estos dos ourensanos reconocen que se han quitado de caprichos

m. D.

En el hogar de María Iglesias y José Álvarez, un matrimonio ourensano, ya han empezado a recortar los gastos. «Lo estamos notando muchísimo», explica Iglesias. «Vemos que hay una subida de precios generalizada, pero en este momento lo que más nos preocupa es el encarecimiento de bienes tan básicos como la comida. Ir a hacer la compra se está convirtiendo en un croquis de números», añade. Su marido le da la razón: «Si hablásemos de productos de lujo, comprenderíamos que se encarezcan, porque ya no son bienes al alcance de todos los bolsillos, pero la comida es básica», explica. En su caso, han decidido empezar por recortar las vacaciones de verano. «Hay que sacar de otras cosas para poder vivir con tranquilidad. Nos hemos quitado de caprichos y cosas como la ropa nos tienen que durar más», empieza Iglesias. «Nos vamos tres días, cuatro como mucho, en todo el verano y estamos mirando para no salir de Galicia. Todo sube, pero los sueldos no», añade Álvarez.